Los días ya se van enfriando en Arica, aunque parece que este año nos salvamos del invierno altiplanico. Malas noticias para los agricultores del Valle de Lluta, porque este año el río trae menos agua y más sales, malo también para la gente de la población 11 de Septiembre que tendrán más boro que nunca en su agua potable.
Yo me estoy tomando mi taza de té como un lord inglés, menos mal que nuestra agua viene del acuífero de Azapa y es de buena calidad. ¿Cuantas tazas de té me habré tomado en mi vida? son miles de litros; desde muy chico fuí alimentado con caldo de tetera, desde que tengo memoria un té al desayuno y un té a la tarde, siempre acompañado de una marraqueta con algo. Té y marraquetas son la base de mi alimentación. El té es -sin ninguna duda- la bebida nacional de Chile.
Domingo, fomingo. Pasé toda la tarde estirado en el sillón del living leyendo hasta que me dolían los ojos, después dormía un rato y luego vuelta a leer, tenía unas viejas Selecciones del Reader´s que me trajo una -no menos vieja- tía. Mientras yo leía mis suegros y la tía jugando canasta en el patio, el Tomás Jr. en el teclado y la Pilar viendo tele, cada cual en su pieza. Un día más en la residencia de la familia Adams.
Leía por Internet a un amigo que es de Malasia y quiere emigrar a Chile, se quejaba de la falta de oportunidades, del desempleo y la mala distribución del ingreso que obliga allá a la gente a trabajar mucho en cosas que no les gusta, por poca plata. Resulta que Malasia tiene una de las economías más exitosas del mundo ¿y entonces?, no hay que echarle la culpa al sistema, el cojo siempre le echa la culpa al empedrado. Es como si yo me quejara de que estoy desempleado por culpa de alguna injusticia económica: nada de eso, simplemente no quiero trabajar en algo que no me guste y ahí estoy, como en el tango fumando espero, solo que no tengo plata para fumarme un puro.
A propósito, tiempo atrás había leído algunos capítulos del libro Un Siglo de Economía Chilena de Patricio Meller, que debe ser el menos incapaz de los economistas-políticos de la concertación. Sus estudios para el Banco Central son muy buenos, probablemente lo menos ideologizado que se puede encontrar en un economista de ese sector, pero también son una muestra del dilema qu deben enfrentar todos los que -por su posición cercana al gobierno- deben buscar como justificar los errores de iconos intocables de la izquierda.
En su capítulo sobre la Unidad Popular, Allard resume el diagnóstico que se hacía en esos años, desde Sergio Vuskovic -entonces muy respetado Director del Instituto de Economía de la U de Chile- bueno, este análisis se podría resumir en una sola frase: el sistema estaba al servicio de los ricos, bastaría expropiar los activos a los ricos y que el estado los pusiera a beneficio de los pobres para que los problemas económicos se resolvieran.
Sobre la inflación por ejemplo, un ministro de hacienda que Meller no identifica, declaró alegremente que “los aumentos de precios desaparecerán y en el futuro se recordara la inflación como una pesadilla de gobiernos anteriores, que eran los sirvientes del gran capital”. Probablemente este ministro fue don Américo Zorrilla, un obrero linotipista desde los 14 años que no tenía ni estudios secundarios. Me recuerda al canciller Choquehuanca de Bolivia, la analogía es inevitable. Como sabemos, en 1973 la inflación oficial era superior al 300%, la mayor conocida en toda la historia de Chile.
El libro de Meller trata implicitamente de presentar una teoría que explique por que Chile es un país subdesarrollado, habiendo tenido dos enormes fuentes de ingreso por exportación del salitre y del cobre. Sobre esto hay dos posibles explicaciones: malas políticas económicas de gobierno (populismo) o ciclos externos que afectaron negativamente a la economía y no la dejaron despegar.
La explicación del populismo es muy complicada para un economista de la concertación, porque estaría descalificando a los grande iconos de la izquierda y centro-izquierda: los gobiernos radicales, don Tinto y los masones, el mito republicano y los actuales gobiernos de la concertación. Entonces elaboraron la segunda teoría que es lo que Meller insinúa en su libro: la economía chilena es muy chica y nunca despegó porque dependía de los vaivenes de la economía mundial.
No es una explicación muy nueva. Cuando se detuvieron los 10 años de crecimiento ininterrumpido a altas tasas (1986-1996 si no me equivoco) la explicación fue la crisis asiatica, pero la crisis terminó y la economía se siguió deteriorando sostenidamente. Entonces inventaron que el modelo exportador de materias primas había tocado techo y que Chile era víctima de su propio éxito. Pero resulta que los commodities siguieron subiendo de precios a niveles históricos ¿cual será la explicación que van a inventar ahora?.
Existe una explicación mucho más simple: populismo, que se traduce en altos impuestos, muchas regulaciones, corrupción y gasto público muy superior al crecimiento del producto. Hay países como USA, que por su posición económica dominante pueden hacer eso durante mucho tiempo casi sin consecuencias, además tienen una enorme capacidad de recuperación que nosotros ni soñamos. No es nuestro caso.
Los economistas cercanos a la concertación tratan de hacernos creer por todos los medios que el manejo del gobierno no importa y que el gasto público puede subir indefinidamente sin grandes consecuencias. También pueden engañar con cifras en mano, mostrando que en el período de alto crecimiento sostenido el gasto público también fue alto. Pero esas son explicaciones para incautos, primero porque el efecto de las políticas se toma unos años antes de reflejarse en las cifras, por eso en 1990 recién se materializaron las enormes inversiones mineras que se decidieron gracias a la Ley Minera de José Piñera, años atras. Así el primer gobierno de la concertación -y los que siguieron- se pudieron dar el lujo de gastar la herencia como marineros borrachos sin que se notara, gracias a la inercia económica.
Pero no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, hoy estamos con el gobierno menos eficiente -por decirlo suave- que ha tenido Chile desde 1973, mucha gente en el poder sin inteligencia, preparación ni carácter, y solo atinan a seguir presentando presupuestos de gasto público históricamente altos, con la eperanza que eso les mantendrá los jugosos puestos fiscales en los años que vienen. Y así la economía se seguirá deteriorando mientras la gente de a pie no se de cuenta del terrible error que cometen al votar por el más simpático. Es el problema insoluble de la democracia: si los tontos son mayoría sus representantes gobiernan.
A propósito algo que se me olvidaba, esta es la entrada número 1000 en blogger.com, en Blurty debo tener unas 500 más para que vean que soy prolífico ¡hay cabezas de pescado para rato, sacar a mil, sacar a mil! creo que merezco tomarme un copete por eso.
En fin, cuando es un aburrido fomingo y to tengo nada que escribir, me acuerdo de algo que estoy leyendo y listo, ahí esta mi entrada. Adiós fomingo, que pase el siguiente.