Encontré en el blog de Jerry Pournelle una carta muy divertida de Satoshi Kanazawa, que traduzco a continuación,
Queridos amigos y colegas:
Por muchos años, Yo he despreciado a los “blogs” y los “bloggers.” Siempre pensé que no podía haber nada valioso en algo que cualquiera puede hacer, por lo cual no existe control de calidad de ninguna clase. Yo prefería publicar mis pensamientos y mis ideas en publicaciones académicas de tipo peer-reviewed.
Pero, en fin, llego el momento de bajar de mi elitista caballo y unirme al siglo XXI. Con la gentil orden de mi querida amiga Kaja Perina, Editora en Jefe de Psychology Today, yo me he unido al economista-conductista Dan Ariely (MIT) y a la antropóloga darwiniana Helen Fisher (Rutgers) para convertirme en uno de los bloggers inaugurales de los blogs de Psychology Today.
Bajo el título de “El Científico Fundamentalista” postearé un par de veces a la semana para compartir mis propios descubrimientos y los de otros colegas en psicología evolucionaria e investigación sobre la inteligencia con los lectores de Psychology Today. Los invito a todos a visitar mi “blog.” (¡todavía no puedo creer que esté diciendo esto!)
http://blogs.psychologytoday.com/blog/the-scientific-fundamentalist
Yo siempre he envidiado a mi amigo Bob Frank, economista de Cornell, por su columna mensual “The Economic Scene” en el New York Times. Supongo que esta es mi respuesta a su columna, que debería llamarse “The Evolutionary Psychological Scene.”
Ahora ya es oficial. Me he unido a la masa de plebeyos. Me he convertido en lo que despreciaba. Ahora ya soy igual como cualquier otro.
Sanoshi
Esta carta produjo una especie de debate en el blog de Pournelle acerca de la validez del sistema de peer reviews, que son los comités editoriales de revistas científicas de prestigio, digamos Nature,American Journal of Physics y otras por el estilo, donde un comité editorial revisa los artículos que son sometidos y determina si son dignos de ser publicados o no.
El peer review va mucho más allá del puro prestigio, porque además influye directamente en como se reparte la plata, becas, cargos académicos, etc. entre los autores. En las universidades se califica a los profesores de acuerdo a los trabajos publicados en estas revistas indexadas y a la cantidad de citas que tengan.O sea influye directamente en los científicos bolsillos. A este sistema se le critica por estar sujeto a la corrección política, rencillas y envidias entre colegas, temores de perder la cátedra y presiones por mantenerse dentro de los paradigmas aceptados.
Claro que hay de todo eso, las universidades rebosan de ególatras tal vez más que otros medios y existe un mainstream de opinión que cierra las puertas a muchas ideas distintas, tachándolas de seudociencia, snake oil y cosas por el estilo. Toda teoría que aluda a diferencias raciales o de género en estos días es tachada y a su autor se le cierran automáticamente las puertas. Recuerden al anterior rector de Harvard, despedido por acusaciones de sexismo.
Es una cuestión interesante si el sistema de peer review está de alguna manera haciendo crisis. La idea es que los artículos científicos solo pueden ser revisados por alguien igual o mejor calificado que el autor parece lógica a primera vista ¿como un carpintero va a opinar sobre un complicado asunto de física?. Pero hay dos problemas con este enfoque, uno es el alcance de el concepto igual o mejor calificado, donde solo se califica por credenciales académicas, dejando fuera a muchos autodidactas que pueden tener ideas clarísimas sobre un tema específico aún sin tener credenciales académicas. El otro punto -mucho más delicado- es que el sistema de peers tienede a crear naturalmente mafias y grupos de poder que lo usan para beneficio propio en lugar de beneficio de la ciencia. Durante muchos años han existido quejas sobre eso.
El problema es análogo al que se produce, a un nivel menos especializado, con la aparición de Wikipedia en contraste con publicaciones tradicionales como la Enciclopedia Britanica. Se critica que cualquiera puede publicar en Wikipedia y por eso sus artículos no tienen autoridad,. Sin embargo el asunto de autoridad es dudoso desde el origen. Por ejempo es probable que yo, que no tengo ninguna credencial sobre historia o sociología, puedo escribir un artículo sobre Arica de mucho mejor calidad que un doctor en historia o en sociología de la Universidad de Stanford, que nunca ha estado en la ciudad. Eso puede ilustrar un poco el problema de las credenciales.
Probablemente en el futuro se avanzará hacia un esquema mixto, donde coexistan el peer review y el libre acceso a la publicación de manera similar como ha ido evolucionando la Wikipedia, que ya ejerce cierta censura de entrada a los contenidos. Lo difícil será ver como se van a repartir las platas a medida que se relaja el esquema de revisión de las publicaciones técnicas y científicas.
Un aspecto curioso de la carta original es que fue escrita por un psicólogo, que se define a si mismo como fundamentalista científico, mientras que su profesión es una de las que más se cuestiona por parte de las ciencias duras y a menudo se le califica de seudo-ciencia. En cualquier caso no se puede desconocer que a un nivel más o menos general, todo científico busca una audiencia para sus ideas más amplia que el reducido grupo de sus colegas y por eso seguramente existe una creciente atracción de ellos hacia los blogs. Seguramente no les hace maldita gracia ser considerados por la gente común como personas que saben mucho acerca de algo que a casi nadie le importa.
A todo esto con la liberalización de las publicaciones por Internet, me encontré que un artículo mío de difusión sobre criptografía, que aparece citado en un paper de Marrero Travieso, Yran, el paper se llama La Criptografía como elemento de la seguridad informática y fue revisado por el Cuerpo Editorial del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas de Cuba. ¡Bravo Fidel!, ya lo ven, ahora cualquier picante sale citado en un paper, ¡oh tempora! ¡o mores!