
Mañana, o sea cuando estén leyendo esto, aparece -si es que la publican- mi columna en La Estrella sobre las playas nudistas, es un tema que estaba fuera de discusión desde hace tiempo en la ciudad, porque ya se había desechado, pero creo que es bueno sacudir un poco la mojigatería y el provincianismo de mis queridos coterraneos. Varios de mis amigos ariqueños leen la columna y se que me van a tapar de bromas, bah, que me importa, ¡a empilucharse todo el mundo!.
Yo debo ser un dolor de cabeza para la gente del diario, ya tres veces me he pasado o me he quedado corto en la cantidad de palabras y alguien tiene que tomarse el trabajo de volver a redactar todo para que encaje, mis disculpas para ellos, soy distraído y muy descuidado, no se como todavía me aguantan.
Pero no hay nada más rico que tener un espacio donde uno puede ecribir casi lo que se le antoje; opinar, contar alguna historia divertida o lo que sea, es como pararse en un banco de la plaza cuando está lleno de gente y ponerse a gritar un discurso. Cuando estuve en Londres no fuí a mirar a los charlatanes en Hyde Park y es una de las muchas cosas que perdí de ver y que lamento, pero tengo la pequeña satisfacción de este Templo del Ocio y mi pequeña columna en La Estrella, mientras no se me arranquen los pavos y la cierren. Cuando leí el comienzo del libro “¡Al diablo con Picasso!” de Paul Johnson, me sentí totalmente identificado:
Escribir puede ser más tedioso que placentero, y el periodismo más una degradación que un deber. Pero escribir una columna regular sobre cualquier tema que se nos ocurra es uno de los grandes privilegios de la vida. Cuando en 1907 le pidieron que redactara un artículo semanal sobre “literatura y vida” para el Evening News, Arnold Bennett comentó que era “la realización de un sueño que he tenido durante mucho tiempo”. Cuando a George Orwell le ofrecieron una columna similar en el Tribune, en diciembre de 1943, celebró su deliciosa libertad titulándola “A mi gusto”.
Es en verdad muy entretenido sentarse un rato todos los días y contar lo primero que se nos aparece por la cabeza, yo pagaría por hacerlo y lo mejor de todo es que es gratis. Y así es como estoy aquí sentado, con mi pierna derecha ariba del escritorio sosteniendo el teclado, clic, clic, clac, ¡esto es vida!.
Una de las pocas cosas que me gusta ver en televisión son las noticias en Bolivia. Por un pituto que tuve tiempo atrás, tenía que estar al corriente de lo que pasaba allá y después me quedó gustando ver las noticias en TVB. Es como entrar a la máquina del tiempo de los años 70 en Chile: ministros jóvenes, ignorantes y vehementes, presentadores tendenciosos (solo se ve el canal estatal), programas con inocentes ensayos de guerra psicológica, tipos uniformados de pueblo revolucionario: con boinas etc y la pobre gente del pueblo llano gritando consignas que apenas entienden. El recuerdo nostálgico de Televisión Nacional en 1972, con Tevito y la música del Inti-Illimani es inevitable.
Todo en Bolivia anda peor, como era de preveer. El conflicto estancado en un equilibrio precario como siempre, ahora el gobierno apoya un “cerco” al Senado y campesinos de todas partes están marchando a La Paz para presionar a los senadores. Tal vez no recuerdan lo que pasó con el último cerco que hicieron para aprobar la constitución y que termino con la ciudad de Sucre arrasada y la policía arrancando para otra ciudad. Lo más peligroso es que ahora el ejército está “estudiando” los estatutos autonómicos y la constitución, probablemente a instancias de Evo que -cada día se ve más claro que le quedó grande el gobierno- seguramente Evo está tratando de conseguir un apoyo explícito del ejército, sin darse cuenta que estos “estudios” terminan por dividir a la gente.
El país puede tener las divisiones que sean y mientras las fuerzas armadas tengan una sola posición no hay peligro. En el momento en que las fuerzas armadas se dividan el resultado es una guerra civil, si se mantienen unidas el resultado será probablemente un golpe de estado para cualquiera de las dos posiciones por el vacío de poder que existe hoy. El MAS no puede hacer el proceso de cambios que pretende en democracia, porque simplemente no tiene el apoyo suficiente, es lo mismo que intentó Allende hace tantos años. Se encuentra entonces entrampado en su propia retórica que dice que el proceso es “imparable” y la realidad que en democracia es inviable. Según yo lo veo la opción más probable para Bolivia es un golpe de Estado en cualquiera de los dos sentidos, porque el proyecto del MAS no tiene apoyo suficiente para realizarse en democracia, ni tampoco pueden echarse para atrás a estas alturas.
En fin, ojalá que todo salga bien y para mejor para los bolivianos de a pie, entre los cuales cuento a muchos buenos amigos de todas las tendencias. Las cosas siempre se terminan solucionando, lo se por experiencia propia porque muchas veces he estado con el agua al cuello y justo cuando me empiezo a hundir encuentro una tablita flotando. Dios aprieta pero no ahoga, dice el dicho. Ya, mejor me voy a dormir, hasta mañana.