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Estoy leyendo La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand, son dos tomos como de 300 páginas cada uno pero avanzo rápido. La novela de ideas es un género que nunca me ha gustado y esta es una novela de ideas o ensayo novelado, tal como Contrapunto, Mundo Feliz de Huxley o La Granja de los Animales de Orwell, pese a que no es muy buena como literatura me ha interesado y hasta ahora no me he saltado ni una línea de las cerca de 200 que llevo avanzadas.
ENTRE plumas que asustan, entre noches,
entre magnolias, entre telegramas,
entre el viento del Sur y el Oeste marino,
vienes volando.
Bajo las tumbas, bajo las cenizas,
bajo los caracoles congelados,
bajo las últimas aguas terrestres,
vienes volando.
Más abajo, entre niñas sumergidas,
y plantas ciegas, y pescados rotos,
más abajo, entre nubes otra vez,
vienes volando.
Más allá de la sangre y de los huesos,
más allá del pan, más allá del vino,
más allá del fuego,
vienes volando.
Más allá del vinagre y de la muerte,
entre putrefacciones y violetas,
con tu celeste voz y tus zapatos húmedos,
vienes volando.
Sobre diputaciones y farmacias,
y ruedas, y abogados, y navíos,
y dientes rojos recién arrancados,
vienes volando.
Sobre ciudades de tejado hundido
en que grandes mujeres se destrenzan
con anchas manos y peines perdidos,
vienes volando.
Junto a bodegas donde el vino crece
con tibias manos turbias, en silencio,
con lentas manos de madera roja,
vienes volando.