Tomas Bradanovic

15 mayo, 2011

>Por la moral, por la moral, por la moral

Archivado en: ayn rand, moral.etica — tombrad @ 8:06 pm

>Sigo leyendo La Rebelión de Atlas de Ayn Rand, anoche volví atrás a repasar algunas partes y ya voy en la página 319 de este verdadero marmotreto, veo que solo el libro 1 tiene como 600 páginas. en todo caso es muy interesante y tiene varias lecturas, me parece que no es para leerlo muy a la ligera.

Como literatura es un chiste, los personajes son burdos y las historias fantasiosas. Pero como ensayo es extraordinario y no me extraña que haya llegado a ser un libro tan influyente en USA, describe perfectamente los problemas actuales desde el el puritanismo, tanto de los libertarios como de los socialistas fabianos, no había leído una descripción tan buena y con tantos detalles que yo jamás había notado.
En verdad les recomiendo a que -si tienen un montón de tiempo como yo- lo lean porque es una novela que no tiene desperdicio, como dicen los españoles. Algunas partes me han hecho recordar todas estas campañas de los ambientalistas y los tontos que les creen, con propaganda seudo razonable como esta:
Yo no aseguro que el puente se hunda -manifestó el asesor metalúrgico de la Associated Press- solo digo que si tuviera hijos no les dejaría viajar en el primer tren que cruce ese puente. Pero se trata de una opinión personal, motivada por mi gran cariño hacia los niños.
O esta otra: Eres el hombre más inmoral que existe, solo piensas en la justicia. En fin, estoy muy entretenido leyendo aunque me queda bastante por ver, todavía no se quien diablos es John Galt.
Como les contaba, el libro es un gran comentario del puritanismo norteamericano, la indignación moral y presenta muchos argumentos excelentes para los que somos libertarios. A mi, que siempre he sido un relativista moral aunque nunca dejo de cuestionar mis propias creencias, me ha llevado a pensar por que esa diferencia y de donde viene mi relativismo.
Los que han leído regularmente este Templo del Ocio saben que yo evito hacer juicios morales, admiro mucho a Maquiavelo y a veces tengo opiniones medio escandalosas por lo mismo. La ética está relacionada con los límites y la moral con las costumbres yo creo que el pensamiento no debe tener ética ni moral, es decir no imponerse ningún límite ni menos dejarse guiar por costumbres.
Otra cosa son las acciones que, si vivimos en sociedad deben seguir límites éticos y sobre todo morales. En nuestros días la pedofilia es vista como un crimen horroroso, mientras que en épocas antiguas era normal y lícito. Algunos ingenuos me explicarán sobre el progreso moral de la humanidad, al diablo, no les creo ni una palabra, nadie medianamente capaz de pensar puede sostener en serio esa idea.
Toda suposición de una moral natural es por definición intolerante, así es que mejor ni discutirla. Yo creo que USA es tan puritana -especialmente a partir del siglo XX- debido a su prosperidad. Las personas que han tenido una vida fácil y confortable, como muchos americanos de esos años, tienden a tener ideas más o menos iflexibles sobre lo que es bueno y lo que es malo porque la moral es mucho más sencilla con techo y el estómago lleno.
Los que nacimos en el barro en cambio, criados entre delincuentes y sin más principios que el de la supervivencia, por lo general tenemos una idea más blanda sobre el bien y el mal. El bien de unos es muchas veces mal de otros, solo depende de que lado estamos: si nos estamos comiendo un pollo o si somos un pollo al que le van a torcer el pescuezo.
Yo prefiero confiar en los premios y castigos antes que en la moral, soy un convencido que la reputación es lo más valioso que tiene cada persona, como tan bien escribió el auto-ayudista Carlos Martín Pérez:
“El prestigio hará cosas por ti mismo, es un aura que te precede. Si este aura es poderosa, ni siquiera hará falta que actúes. Debes defender tu prestigio, tu fama y tu reputación como si tu vida dependiera de ello, pues muchas personas han conservado o perdido su vida a causa de ello. Sin llegar a semejantes extremos, puedes ganar o perder mucho según sea tu reputación. Tu prestigio te precede, es tu tarjeta de visita. Todos clasificamos a las personas según su prestigio, bueno o malo. Tú también lo haces y a ti también te lo aplican.”
Pero la reputación no tiene necesariamente una base moral, no la necesita, es simplemente una herramienta como el ingenio o la simpatía, aunque mucho más poderosa. Los premios que otorga la buena reputación son una razón mucho mejor y más concreta que cualquier principio de ética.
¿Cinismo? Sin duda, Diogenes el gran cínico es uno de los que admiro. Lo que no significa que no aprecie a muchos puritanos o gente con principios morales muy firmes, simplemente creo que están equivocados y no tengo ni un gramo de dudas que si alguna vez se vieran en alguno de los aprietos que a veces yo he pasado, lo primero que tirarían lejos son los principios morales y los límites éticos. La moral es solo para cuando uno está bien alimentado, así como el derecho y convenciones internacionales solo sirve para los tiempos de paz. Es más o menos la misma cosa. Hasta mañana.
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