
Y pasó el primero de mayo, el día de la infamia, con las mismas ridículas charadas de cada año. Es el día en que la Central Unitaria de Trabajadores convoca a sus famélicas huestes: los profesores municipales, los trabajadores de la salud municipal, los empleados fiscales y otros cuantos aspirantes a cafiches del estado con sus demándas ridículas: 200 mil al mes de salario mínimo, que nadie pueda ser despedido y bla bla bla ¡Despierten Giles! ese es un mundo que no existe desde hace muchos años.
Me hacen recordar a John L. Lewis, en los años 40 o a Jimmy Hoffa, de la hermandad de los Teamsters, manipuladores, mafiosos y traficantes de esperanzas, no es raro que les quede apenas algún poder entre los empleados fiscales, es bastante lógico. La verdad es que siento más simpatía por los anarquistas que por esa manganada de hipócritas.
Y hablando de anarquistas parece que esta vez dejaron hacer su trabajo a Carabineros, ya era hora, usaron los palos como corresponde y hubo menos destrozos que en protestas anteriores, muy bien por Carabineros de Chile, una de las instituciones más admirables que tenemos, hay que apoyar a Carabineros contra la cobardía de los políticos. Y si hay lesionados o muertos, quien les mandó a salir a destrozar, que aguanten las consecuencias nomás, nada de mártires.
Creo que estamos en un punto de inflexión en que el desprestigio de los partidos políticos está tocando fondo, que yo recuerde en mis 52 juveniles veranos nunca había visto una sucesión de escándalos, estupideces y abusos como lo que se está viendo ahora. Y nunca -que yo recuerde- había visto a tanta gente furiosa y descontenta contra el sistema que se tiene tomado el poder político.
A veces veo a los políticos en el canal del Senado, si alguna vez creyeron que eso los iba a publicitar ni se imaginan lo equivocados que estaban, lo que pasa es que queda al descubierto el grado de ignorancia y estupidez de la gente que nos gobierna, en vivo y en directo, antes pasaban por el filtro de los comentaristas, ahora en cambio los vemos en el momento, al natural.
Pasaban una reunión de viejitos del partido radical; Silva Cimma, creo que otro era Cantuarias y otros viejos más hablando las más grandes estupideces, acerca de como ellos y la masonería habían levantado a Chile a través de la CORFO y el engrandecimiento del estado ¡Dios mío, eso es lo que se llama demancia senil!
¿Que no se acuerdan los veteranos malditos que a fines de los sesentas Chile era el segundo país más pobre de América, según un estudio del propio Sergio Vuskovic? ¿que perdieron la memoria acerca de las poblaciones callampa o la gente que vivía en cuevas en el Cerro Blanco y tantos otros lugares gracias a su genio político?.
Pensar que estos veteranos cara de palo y otros caducos como Ruiz Esquide o Lavandero, generaron y votaron leyes. Todavía algunos tienen tribuna y se pavonean como los salvadores de la patria. Lavandero se dió el gustito de aprobar el royalty minero y adiós confianza, nunca más se vió una inversión minera nueva de envergadura en el país y cuando vengan nuevas inversiones serán en mucho peores términos, por culpa de un cacaseno incapaz de pensar en las consecuencias de su falta de luces.
Peor todavía, los nuevos son igual de chantas, los pocos -poquísimos- políticos de calidad en el país están fuera de Chile o fuera del las camarillas que se reparten el poder. Y tenemos el cuco del populismo: una de las cosas que más repiten los analistas políticos es sobre el peligro del populismo, dicen que los partidos políticos son fundamentales porque son la única barrera contra el populismo.
Esa es otra tremenda estupidez, los partidos políticos no son ninguna barrera, son el caldo de cultivo donde el populismo se cocina. No hay nada malo con los independientes porque la política necesita líderes, no burócratas, ya hemos visto como casi 20 años tratando de administrar el modelo finalmente están arruinando al modelo y al país.
Hace falta un líder que no tenga nada que ver con los partidos políticos, el sistema de partidos está completamente podrido y si no aparece alguien que vuelva a enderezar las cosas gobernando con pocos y buenos estamos fritos. En fin, reciban mis revolucionarios saludos compañeros, ¡Hasta la Victoria Siempre!