
Ahora quieren cambiar el feriado del 12 de octubre, ya no quieren saber más del día de la raza. Lógico, es políticamente correcto protestar contra los invasores españoles que arrasaron con las hermosas y angelicales culturas ancestrales. Algo muy latinoamericano, mal que nos pese seguimos perteneciendo a una tierra de poetas y giles enamorados de los cuentos de hadas.
Lo políticamente correcto suele ser históricamente incorrecto, la conquista española, lograda por un puñado de Cortéz, Pizarros y Almagros sobre millones de indígenas, establecidos en su propio terreno, bien fortificados, es una hazaña que solo se puede dimensionar cuando leemos sus detalles. Los pueblos que pierden una guerra a veces crean generaciones de resentidos y viven buscando explicaciones y culpas de la derrota. Casi siempre la explicación está dentro de su misma historia y eso es lo más difícil de aceptar.
Durante un tiempo yo me dediqué a leer crónicas de la conquista española y la verdad es que cuesta creer que seres humanos lo hayan hecho. Hay que entender que siglos atrás las costumbres y la moral eran completamente distintas a nuestro tiempo, los que pintan un panorama de derechos humanos en el siglo 17 no tienen idea de lo que hablan, los mismos invadidos habían sido a su vez invasores mucho más crueles que los españoles y eso explica por que tremendos imperios cayeron con tanta facilidad en manos de un puñado de españoles a caballo. Lo que lograron militarmente habría sido imposible de no contar con el apoyo de otros indios locales.
Porque esa es la verdad histórica, los imperios azteca, inca, las tribus mapuches no eran naciones que vivían en paz y armonía como dice ahora la leyenda, sino grupos que se habían impuesto sobre otros por sangre y violencia, mucho antes de la llegada de los españoles, por eso la conquista tuvo más de guerra civil que de combates entre europeos e indios.
Glorificar el pasado inventando historias de buenos y malvados absolutos, echarle la culpa a otros es lo más común, un mecanismo psicológico entendible, pero lo que no entiendo es el complejo de culpa de los propios españoles, que deberían estar más que orgullosos por lo que hicieron los antiguos conquistadores.
Ah el orgullo, según los curas es el peor de los pecados, sin embargo a mi me encanta. Sin orgullo la gente se pone maula, como ratas esperando que los demás se duerman para pegar el mordisco. Pero también está el orgullo mal entendido de mirar en menos a los demás, eso más que orgullo es pura inseguridad disfrazada.
Yo soy un gran admirador de aimaras, quechuas, mapuches. Culturas maravillosas cada una con sus virtudes y defectos, pero eso de glorificar el pasado inventando leyendas negras es pura porquería. La historia es historia y creo que es típico de acomplejados eso de mirar en menos y demonizar a los que nos ganaron la guerra. Especialmente cuando los miradores en menos son pobres diablos que no le han ganado a nadie en su vida y se justifican con la supuesta gloria de sus antepasados. Toda mi admiración por los conquistadores españoles que tuvieron hambre de gloria más que de fortuna y lograron conquistas que no pueden ser explicadas por pura codicia. Mejor los dejo con Ercilla y me voy, hasta mañana:
Nadie puede llamarse venturoso
hasta ver de la vida el fin incierto,
ni está libre del mar tempestuoso
quien surto no se ve dentro del puerto.
Venir un bien tras otro es muy dudoso,
y un mal tras otro mal es siempre cierto;
jamás próspero tiempo fue durable
ni dejó de durar el miserable.
hasta ver de la vida el fin incierto,
ni está libre del mar tempestuoso
quien surto no se ve dentro del puerto.
Venir un bien tras otro es muy dudoso,
y un mal tras otro mal es siempre cierto;
jamás próspero tiempo fue durable
ni dejó de durar el miserable.