
Varios años después que comenzaran las reparaciones económicas para detenidos desaparecidos durante el Gobierno Militar empiezan a aparecer casos de engaño, un tipo que vivía en Argentina, otra que murió en 1955 cuyas familias cobraban pensiones de gracia por más de 10 años, becas para los hijos, etc. sin haber sido nunca detenidos ni víctimas. Cuando hay plata de por medio siempre el diablo mete su cola.
La verdad es que las organizaciones de Derechos Humanos han mentido desde el principio en este asunto. A fines de los setentas los grupos activistas hablaban de más de 200 mil detenidos desaparecidos en Chile, esta cifra fue bajando hasta decenas de miles a fin de los ochenta. Muchos sabían que eran exagerados con fines políticos y con la concertación en el poder se vieron ante el problema práctico de saber cuantos eran los verdaderos muertos cuyas familias había que indenmizar. Ese fue el origen de la Comisión Valech.
Finalmente en base a testimonios y declaraciones llegaron a la cifra oficial de 1,183 detenidos desaparecidos, aceptando esa cifra como producto de una investigación acuciosa. El problema es que los tres casos de desaparecidos que ahora salen a la luz son tan groseramente falsos -no costaba nada haberlos detectado- que hacen pensar que la investigación no fue nada prolija y las 1,183 familias que hasta hoy siguen recibiendo beneficios podrían haber varios otros sinverguenzas.
¿De quien es la culpa de este fiasco, que deja en sospecha a muchos que son legítimamente deudos de personas asesinadas durante el Gobierno Militar?. A mi modo de ver son los activistas de los derechos humanos, que desde hace décadas vienen mintiendo para sacar provecho político y monetario. Porque en estos momentos hay más de 60,000 chilenos recibiendo plata del estado alegando que perdieron su trabajo por razones políticas durante el Gobierno Militar, eso es lo que en Perú se llama “un faenón” y explica el empuje y presencia de los activistas de los derechos humanos en todos estos años, simplemente hay un asunto de plata de por medio.
Fue un inmenso error de los gobiernos de la concertación haber metido plata en estos asuntos, estaban plantando las semilla de la sinverguenzura que iba a manchar a las verdaderas víctimas. Tal vez más que un error fue un cálculo que podrían mantener una fuerza de choque electoral y evitarse protestas mediante pagos en efectivo, total, la plata fiscal es de nadie. Las indenmizaciones del estado son un asunto muy delicado donde no cuesta nada robarse la plata. En fin, un buuuh de repudio para todos los sinverguenzas que participaron en el feo asunto de hacerse pasar por desaparecidos y exonerados, otra vez mostraron la hilacha.
