
Otro flojo día de verano en la ciudad donde nunca pasa nada. A propósito conversábamos con Lilian de un grupo de Facebook que se llama Viví en Arica en los años 70 y sobre como se ha adormecido esta ciudad con el tiempo, después de tantos años de depresión económica.
Arica era mucho más entretenida y claro, había mucha más plata. Yo tengo dos imágenes imborrables de esa época, una eran las tardes de verano a mediados de los ochenta cuando pasaban miles de personas desde las playas Brava, Lisera y El Laucho de vuelta a la casa, recuerdo al uruguayo que se daba vueltas por la costanera con su Chevy Nova llevando un landsailing en el techo, ya se me olvidó como se llamaba, ese que mandaba licor para Tacna junto con su papá, eran los años de oro del contrabando y todos estábamos en eso. Arica era más limpio y verde que ahora y sobre todo mucho más animado, cada verano se repletaba de turistas.
El otro recuerdo de esa época es el Cuchi-Cuchi enfrente de Playa Brava, donde se juntaban cientos de autos y nos poníamos a conversar y a tomar cervezas sin que nadie nos molestara. Los Carabineros pasaban tranquilos por el lugar y muy pocas veces se molestaban en chequear los documentos, existía la idea que si todos se concentraban en un lugar abierto e iluminado y pasaban allí toda la noche en una especie de zona franca alcoholica, la situación sería más sencilla de controlar, los propios Carabineros, cuando estaban con permiso se iban vestidos de civil a tomar unas cervezas y a conversar allá.
Esto pasaba en “dictadura” y apenas empezó la “democracia” comenzaron las presiones por erradicarnos, se había creado una nueva discotheque cuyos dueños tenían influencia política y económica, entonces Carabineros comenzó el acoso. Recuerdo bien como los propios Carabineros pasaban antes avisando que iban a controlar y diciendo que no era culpa de ellos “son órdenes de mi prefecto, nosotros cumplimos nomás”. Pero la tradición ya era arraigada y difícil de eliminar, así fue como a los alegres bebedores nos fueron acorralando hacia la Isla del Alacrán, donde todavía pudimos tener un pequeño espacio de libertad durante unos pocos años.
A diferencia de las películas, esta vez ganaron los malvados y hoy al que se toma una cerveza en el auto se arriesga a una fuerte multa con las penas del infierno asociadas con estas leyes de inspiración puritana. ¿Han disminuido los accidentes? Claro que no, todo lo contrario, ahora son peores porque se creó una generación de flaites que se emborrachan como cuba en las discos y luego salen a hacer carreras clandestinas en sus autos tuneados. Año tras año mueren como moscas y lo que es peor, matan a un montón de gente inocente que tiene la mala suerte de cruzarse en su camino. Los dueños de disco felices vendiendo sus jarras de ron barato con enorme ganancia para emborrachar a los flaites, que después andan sueltos como perros rabiosos en la calle.
Arica antes era mejor y esto no es una chochera, desde hace años todas las decisiones se toman para beneficiar a pequeños grupitos de sinverguenzas con buenos contactos políticos, eso es lo que ha ido matando muchas de las mejores cosas que tuvo esta ciudad y que la hacían tan distintiva. La gente del sector norte toma agua con boro para beneficiar a los coimeros que hicieron los contratos y a los agricultores que secan el acuífero sin pagar ni uno, se mató al Cuchi-Cuchi para servir a los intereses de una sola familia y así, todos los proyectos, cada peso que invierte el gobierno está condicionado a que beneficie a algun grupo de frescos.
Por eso Arica antes era mejor, no es que no hubiesen negociados pero eran excepcionales, ahora todo es un negociado, ganaron los malos y los que tienen autoridad son los más siniestros, los que colocan a su hijo, a los hermanos a la señora con sueldo fiscal sin la menor verguenza. Los que en los ochentas andaban cesantes y muertos de hambre ahora son autoridades y están haciendo algo muy lógico, llenando los bolsillos mientras puedan, la ciudad que se vaya al diablo.