Tomas Bradanovic

9 junio, 2009

Van a pasar verguenza

Archivado en: afp, bagua — tombrad @ 4:22 pm


Participo desde hace unos diez años en el grupo chile.soc.politica de las news y aunque ahora posteo menos no pasa día sin que revise las descabelladas opiniones de ese grupo de ociosos, la mayoría de los cuales nos conocemos hace mucho tiempo. El grupo está sólidamente dividido entre nosotros -la gente de bien- los buenos derechistas y por otro lado ellos, los siniestros en sus diferentes sabores que van desde los defensores de la concertación a todo evento hasta uno o dos “exiliados” de esos que todavía van a las peñas folkloricas y usan el lenguaje sesentero.

Los problemas financieros mundiales del año pasado le dieron tema a los siniestros para anunciar -jubilosos- la muerte del sistema capitalista, para moralizar contra la ambición desmedida y anunciar con bombos y platillos la vuelta del estado regulador en gloria y majestas ¿vieron lo que pasa sin estado? escribían en medio del éxtasis, mientras daban su propia receta: nacionalizar, estado empresario, llenar de regulaciones, ¡vuelta a los sesenta!.
En fin, todo esto podría ser una anécdota chistosa si no fuese porque llevaron el nivel de etupidez un paso más adelante y vaticinaron el derrumbe inminente del sistema de AFP, llamando a cambiarse masívamente a los que tenían sus fontos en la categoría “A” más riesgosa y de mayores ganancias a las categorías de menos riesgo.
Cualquiera sabe que vender cuando un negocio está cayendo y comprar cuando está subiendo es una manera garantizada de perder plata, es lógico y todos deberían saberlo, sin embargo los genios de la siniestra, encabezados por el guaripola de los torpes, el “economista” Manuel RIesco Larraín salieron gritando que “los cotizantes de AFP deben cambiarse al fondo E”. Ni siquiera tuvo que pasar mucho tiempo, el capitalismo no se murió, mientras que los incautos que le hicieron caso a estos economistas al cuete perdieron una buena cantidad de plata. Se lo merecen por giles. Eso es verdadera justicia social: que los giles pierdan plata y que los vivos ganen.
Arde la amazonia peruana, con el conflicto en Bagua. El gobierno de Alan García está caminando sobre una línea muy débil al tratar de imponer el principio de autoridad en una zona donde físicamente nunca va a poder imponerse por la fuerza. La selva no es Tacna y no se pueden mandar tanquetas, tampoco es viable mandar tropas para imponer el orden, cualquiera que conozca la geografía sabe que eso es imposible en la amazonia y que lo mejor es dejar a la gente tranquila tratando de mantener los conflictos controlados y en un bajo nivel.
La amazonia es todavía un territorio virgen y sin ley, no por falta de voluntad sino por imposibilidad física de imponer la ley, el gobierno central no tendrá los medios de mandar allí mientras no exista una buena infraestructura de caminos y accesos, eso va a tomar muchas décadas todavía. La geografía explica por que las FARC en Colombia han sobrevivido durante tantos años con su gobierno paralelo, es algo que la gente desde la comodidad de las ciudades ni se imagina.
La presión es enorme por parte de las grandes compañías mineras y las ONG ambientalistas que son su brazo clandestino para entrar, el gobierno del Apra nunca ha sido inmune a las coimas y es probable que la presión combinada de coimas más ambientalismo esté empujando al gobierno a hacer etupideces como en las que se embarcó últimamente. Mejor que dejen a la selva tranquila, mantengan a la gente contenta, que harto cuesta sobrevivir por esos lados y a las grandes empresas bien de lejos, de ningún modo podrán funcionar por más que quieran. Mientras no haya una completa infraestructura de caminos y un dominio militar-policial completo, el gobierno tiene una soberanía muy limitada en esos territorios. Mejor que ni se metan si no quieren pasar verguenza.

1 mayo, 2009

Día de la infamia y AFP

Archivado en: afp — tombrad @ 11:07 am


Ayer llegué tarde a la casa y me extrañó no escuchar al perro ladrando, cuando normalmente me sentía una cuadra antes que llegara. Después me dí cuenta que estaba bien tieso y enterrado en el cerrito que hay detrás de la casa, ahora si puedo decir que no tengo madre, ni padre, ni perro que me ladre. Tendré que conseguir que alguien me regale un perro lo antes posible.

También le pagué al equipo de encuestadores que llevamos a Iquique, ya estamos en paz, hicieron muy bien su trabajo y me pasaron algunas fotos que sacaron en Iquique, especialmente del asado que hicimos el viernes, como pueden ver, mal no lo pasaron. No todo va a ser trabajo, las fotos las pueden ver aquí. Ya estoy un poco más tranquilo porque nos ampliaron el plazo de entrega y una buena parte del trabajo ya está hecha, falta poco, solo pulir y agregar antecedentes, el domingo espero tener casi todo terminado.
Mañana sábado vamos a celebrar el día de la infamia en la parcela del pueblo, para relajarnos un poco de esta vida llena de trabajos, sangre, sudor y lágrimas: lomo vetado, costillar, pollo y pescado están en la lista, no me imaginé que comiéramos tanto pero en la parcela se saca la cuenta de medio kilo por persona, y no queda nada.
Conversaba con mi amigo Eduardo que me discutía sobre el antiguo sistema previsional de reparto versus en nuevo sistema de capitalización individual, yo lo veo más o menos así: cuando llegaron los militares tanto el estado como las cajas de previsión estaban quebrados, los impuestos que habían pagado los trabajadores durante toda su vida para la jubilación, que habían entrado a una olla común se habían esfumado por mal manejo y la inflación sobre el mil por ciento. No había plata para pagar las jubilaciones.
En el sistema antiguo todo iba a una olla común y un pequeño grupo de gurues que tenían a cargo el seguro social y las cajas de empleados repartían -cual Salomón- los beneficios. Por si no recuerdan la previsión de “obreros” y “empleados” era estrictaente separada y los gurues eran cualquier cosa menos salomónicos, mientras un minúsculo grupo de privilegiados adquiría la codiciada “jubilación perseguidora” donde iban aumentando de grado a medida que pasaban los años, la gran mayoría recibía pensiones de hambre que eran comidas por la inflación.
Como dije, toda la plata se iba a una olla común ¿y como se invertía esa plata? los que tomaban las decisiones de inversión eran empleados  públicos  a los que nadie les pedía cuentas sobre rentabilidad ni les pasaba absolutamente nada si hacían malas inversiones, entonces se iban por lo más fácil: construían casas. Y el reparto de las cajas era tan injusto como el de las jubilaciones porque los líderes sindicales, altos funcionarios y tipos con influencia política se agarraban ambas cosas, la jubilación perseguidora y las mejores casas. Para ellos el antiguo sistema era el paraíso, bastaba tener un buen pituto para recibir millones sin poner ni uno.
Muy distinto para el trabajador común y corriente, que no se metía con política ni con los sindicatos,ese tenía todas las de perder porque la inflación le comía todos los reajustes que su sindicato generosamente le conseguía, al final recibían cada mes menos poder de compra. Para ellos la previsión era un infierno.
Mucha gente ignorante hoy saca la cuenta que “con el sistema antiguo” estaría ganando una jubilación mucho más alta. Por supuesto que si, siempre y cuando fuese un dirigente sindical o un apitutado, sin contar con el hecho que -primero que nada- esa supuesta plata tendría que existir, porque en 1973 solo existía en registros contables, el gobierno se la había echado toda para adentro vía emisión descontrolada e inflación.
El invento de José Piñera fue arriesgado y genial. Primero que nada ¿que hacer con los actuales jubilados, a los que los gobiernos anteriores les habían robado la plata?  pagarles jubilaciones de subsistencia con impuestos, no había ninguna otra salida y así fué como durante décadas la partida más grande del presupuesto fué para el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, había que pagarles nomás y para ayudar a eso se recortaron enormemente los gastos del estado despidiendo a los miles de parásitos que -pasados los años- ahora cobran sus beneficios como “exonerados políticos”. Eran ellos o los jubilados.
Luego lo más arriesgado: convencer a una masa crítica que se cambiaran a un nuevo sistema de ahorro individual, administrado por empresas privadas que competían entre sí, transparentes y obligadas a responder por cada una de las malas decisiones de inversión que hicieran. El resultado es que en todos los años que lleva el sistema de AFP no ha habido ni un solo desfalco o inversión desastrosa, esas que eran pan de cada día en las cajas de previsión. 
Cuando se logró convencer a cerca del 80% de los trabajadores a entrar al nuevo sistema las administradoras tuvieron una cantidad de plata nunca antes vista para invertir en acciones de negocios productivos, la bolsa de valores chilena pegó un salto cuántico que explica buena parte del despegue de la economía chilena. La plata completamente improductiva, que antes usaban las cajas de previsión en repartir favores políticos o sindicales, quedó disponible para ser invertida en negocios  productivos -recuerden que las AFP compiten para ofrecer mejor rentabilidad- y eso empujó a la economía como nunca antes se había visto. Diez años seguidos creciendo a tasas cercanas al 10%.
Se produjo un encadenamiento de beneficios: las empresas trataban de mejorr su gestión para convertirse en AFP-ables y las AFP buscaban los mejores negocios para obtener buenas y relativamente seguras rentabilidades. Que el sistema haya pasado la prueba de la mayor recesión en muchos años a pesar de los histéricos vuidos del antiguo sistema, es la mejor prueba de su fortaleza.
Fueron muchas las ideas extraordinarias de José Piñera y otros economistas de esos años, la mayoría tuvieron resultados impresionantes, a otras creo que les faltó desarrollo porque tenían un tremendo potencial, la del capitalismo popular por ejemplo fue algo que podría haber tenido resultados impresionantes de haber podido educar a la gente común en cosas básicas de la economía.
Porque somos un país repleto de analfabetos económicos, a veces escucho a políticos y doctores en economía decir las brutalidades más grandes y pienso que no es solo un asunto de falta de conocimientos, cuando alguien quiere ser bruto y desea que lo engañen no hay manera de convencerlo porque en el fondo disfruta engañándose a si mismo. 
En todo caso yo creo que las AFP son el mejor entre los peores, no veo razón para que se obligue a la gente a ahorrar para su vejez ni para que se piense que el estado -o sea todos nosotros- tengamos la obligación de sostener a los que les ha ido mal en la vida. Ese es un concepto reciente, costoso y en gran parte inútil, antes de Bismark a nadie se le habría ocurrido una idea tan absurda y el mundo funcionó durante miles de años en base a la responsabilidad individual y la caridad voluntaria.

18 febrero, 2009

El modelo neo peronista de los K

Archivado en: afp, argentina, k — tombrad @ 10:17 am


Me llegó hoy un mail con el reclamo de un amigo, diciendo que mi entrada de ayer es algo exagerada e injusta al no mencionar el sitio web de José Piñera, que se mantiene actualizado desde hace 12 años y el blog del Cato Institute, así como sus libros y conferencias en Chile cada vez que se ha intentado desmantelar alguna de las reformas claves.  

Bueno, tal vez exageré, pero no está de más exagerar un poco cuando todos los días aparece algún político comparando las AFP con el sistema antiguo en bancarrota, que no tenía un solo peso y que debió usar plata de los impuestos durante décadas para financiar las pensiones mínimas de los pobres viejos. Esa es la verdad y hay que repetirla trescientas veces de ser necesario, porque del otro lado son más de quinientos que le machacan al pueblo ignorante sobre las pensiones de hambre que les dejó Pinochet. Para comparar las AFP con el sistema antiguo primero las AFP deberían haber quebrado, cosa que, afortunadamente, no ha ocurrido ni seguramente va a ocurrir.
A propósito de ir cortando las libertades de a tajadas, como un salami, mi amigo me hace notar el caso de Argentina donde la familia Kirchner ha tenido el dudoso mérito de crear el modelo neo peronista de los K, una versión enchulada del antiguo invento de don Juan Domingo, que llevó a Argentina desde ser potencia mundial en los años 20 al estado calamitoso en que se encuentra hoy.
A eso se llega cuando la libertad económica se va sacando en finas tajadas. Es un proceso tal como la droga o el embarazo, que cuesta mucho interrumpir excepto por algún método violento. Argentina no cayó de una vez en picada sino que fue un deterioro constante, acumulativo, de varios años, una cadena de pequeñas concesiones que acostumbraron a la gente a creer que por ser argentinos tenían derecho al bienestar. 
No cuesta mucho argumentar contra la expropiación de los ahorros de los cotizantes, tampoco es difícil pronosticar que esa plata se va a perder en poco tiempo y el gobierno les terminará pagando lo poco que le quede a los jubilados, tal como las pensiones de hambre que recibieron en Chile los viejitos damnificados de la antigua previsión. Pero hay otras cuestiones de largo plazo que rara vez se mencionan.
José Piñera en una columna de El Diario Financiero detalla los efectos de largo plazo que tendrá esta expropiación y pónganle la firma, que cada una de estas cosas va a pasar. Les recomiendo leer la columna porque es un itinerario exacto de la tragedia que se viene para los pensionados argentinos. Algunas de las ideas principales son:
La señal entregada a todo trabajador es que de aquí en adelante su jubilación dependerá de su capacidad de presionar, e incluso chantajear, al poder político. En vez de ahorrar, hacer huelgas. En un país en que las paralizaciones ya eran un deporte nacional, ahora son además el camino a una mejor pensión.

Cambios demográficos como la extensión de la expectativas de vida presionarán el presupuesto fiscal, pues será virtualmente imposible ajustar la edad de retiro a estos cambios. Habrá una constante presión por mayores impuestos y menos recursos para la educación y la salud.

Argentina se enfrentará pronto a gravísimas insuficiencias de inversión, especialmente en la ya deteriorada infraestructura nacional.

Eso nos espera en Chile si seguimos creyendo en el viejito pascuero fiscal que de a poquito nos va sacando torrejas. Es un cronograma justo de lo que va a pasar en Argentina, y lo que nos espera a nosotros si seguimos aceptando la teoría de la pura puntita.

Es una lata escribir sobre un solo tema y rara vez coloco dos post al hilo sobre lo mismo, pero acepto el reclamo y por eso volví sobre lo mismo. Me gusta la libertad y me cargan las ideas igualitaristas. Desde ya incluí en este Templo del Ocio una nueva categoría de links con los sitios que defienden la libertad de frente y sin cálculos políticos de por medio. No me interesa la política partidista pero si la de las buenas ideas.
Mientras, Perú, va como avión, leo en El Mercurio Perú, uno de los grandes ganadores a nivel mundial en 2008” Perú se ubicó como la economía de mayor crecimiento en Latinoamérica en 2008. Su crecimiento de 9,84% superó, incluso, a la economía china, la que “apenas” avanzó 9% el año pasado. 
Como saben yo trabajé (argh!) el año pasado en la Municipalidad Provincial de Tacna viendo el asunto de proyectos de inversión pública y conocí de primera mano su tremendo potencial, así como las debilidades de su sector público.  
El secreto del Perú el simple: muchos años seguidos de políticas correctas. Comenzó con Fujimori, después Toledo con el ministro Pedro Pablo Kuzcinsky. Cuando llegó Alan García al poder se encontró que la locomotora de la economía iba a 150 por hora hacia adelante y tuvo la inteligencia de no ponerle los frenos ni farrearse las reformas que tanto costó implementar.
Exactamente lo contrario a lo que hizo la concertación cuando llegó al poder en Chile. ¿Que habría pasado si el primer presidente de la concertación hubiese tenido la inteligencia de García?, nótese que Alan tiene toda una historia izquierdista a cuestas, pero tuvo el cerebro y el carácter que no ha tenido ni uno solo de nuestros próceres, que se fueron por lo facilito: arreglarse personalmente y chao.
Cuanto me alegro por Perú y por todos mis amigos de allá, Alan García es muy criticado, blanco constante de la izquierda caviar peruana, pero ojalá que no afloje. Y a mis amigos peruanos cuando les vengan ganas de renegar contra el gobierno miren para el lado nomás, acá estamos peor. Pero no hay mal que dure cien años, al menos eso espero. 

9 diciembre, 2008

Un asunto psicológico

Archivado en: afp — tombrad @ 9:44 pm


El pánico de los fondos de pensiones, alimentado por demagogos y coreado por ignorantes, es una de las supercherías más peligrosas para la salud económica del país. Hay que mirar un poquito para atrás y recordar como era la situación de las cajas previsionales en Chile en 1973, cuando colapsó el sistema de reparto.

La gente común tiene mala memoria o simplemente son ignorantes, al no recordar que a principios de los años 70 las imposiciones llegaron a bordear el 50% del monto de los sueldos, alimentadas por una inflación que llegó a los tres dígitos lo que significaba que en la práctica las contribuciones forzosas de toda una vida para 1973 ya habían desaparecido. El sistema de reparto significaba en realidad un impuesto, que entraba a los fondos generales de la nación y el gobierno disponía de esa plata según su conveniencia o necesidad.

El profesor de la Universidad Católica, Rodrigo Cerda, realizó una simulación acerca de qué habría pasado de no haberse hecho la reforma en 1981 y se hubiese seguido con el sistema de reparto vigente: en estos momentos solo el 30% de los jubilados tendrían una pensión normal y el 70% restante se las tendrían que arreglar con la pensión mínima estatal.

No faltan los que dicen que los que no se cambiaron recibieron mejores pensiones, eso solo fue posible por su pequeño número y no toman en cuenta la multitud de jubilados que vivieron con pensiones de hambre pagadas con nuestros impuestos durante décadas. Después de cotizar durante toda una vida terminaron como mendigos del estado y durante muchos años la mayor partida del presupuesto de la nación fue para pagar esas jubilaciones.

Tampoco se dan cuenta que los diez años de crecimiento a tasas sostenidas sobre el 7%, que bajó dramáticamente la pobreza en Chile y permitió robar a la concertación durante casi 20 años, solo fue posible con el financiamiento de los fondos de las AFP: casi todo proyecto importante en Chile de los últimos años -las carreteras concesionadas por ejemplo- se ha financiado con fondos de las AFP. O sea el beneficio no ha sido solo para los cotizantes sino para todo el país.

Cualquiera que haya ahorrado plata sabe que no es un asunto sencillo, porque existen dos variables contrapuestas: seguridad y rentabilidad. El efectivo guardado en una caja de fondos podría ser un ejemplo de ahorro muy seguro pero tiene el problema que pierde su valor rápidamente porque vivimos en un mundo orientado a la rentabilidad y el crecimiento, donde un monto nominal fijo siempre se desvaloriza a medida que pasa el tiempo.

Tenemos entonces una serie de de formas de ahorrar que van de lo más seguro a lo más riesgoso, el problema es que el riesgo no es algo fijo y conocido. Por ejemplo podríamos pensar que invertir en oro o bienes raíces son inversiones seguras, pero el oro es variable según muchos factores y un desastre natural, por ejemplo, podría convertir en nada una inversión en bienes raíces. La gente que no entiende tiende a proyectar con una regla, tirando líneas rectas hacia arriba o abajo: son los que decían que había que vender los dólares cuando empezaron a bajar, o que había que comprar petróleo cuando estaba subiendo.

Aquí, como en muchas cosas de la vida, entra la ley de la ruleta: a mayor riesgo mayor premio y eso es lo que hace tan complicado el asunto de ahorrar plata, con la dificultad adicional que -a diferencia de la ruleta- el peso de cada riesgo no es conocido de antemano. Yo creo que el ahorro forzoso inventado durante los años de Bismark en Alemania, es un abuso. Nadie debería ser obligado a ahorrar así como tampoco deberían existir servicios de beneficencia pagados con los impuestos. De hecho durante la mayor parte de la historia conocida estos servicios no existieron y el mundo funcionó perfectamente sin ellos.

Pero en fin, si el ahorro forzozo es inevitable lo mejor es que nunca, jamás la plata sea administrada por el estado. La razón es muy simple, el estado es soberano, esa palabrita “soberano” significa que los que lo administran temporalmente pueden hacer prácticamente lo que se les antoje, incluyendo echarse la plata de la caja fiscal al bolsillo. Para que vamos a poner ejemplos si hay zillones. La plata en manos privadas en cambio está protegida por el soberano, que de ladrón se convierte en guardian cuando no puede echar la zarpa. Por eso, aunque los privados cobren cantidades escandalosas por administrar la plata, las inversiones están allí, a la vista de todos, millones de veces más seguras que en ese agujero negro llamado Fondos Generales de la Nación.

Obviamente que la plata ahorrada si está invertida corre una suerte pareja a la de las inversiones, y en el caso de problemas a nivel mundial algo de plata se va a perder, más en tanto peor sean los problemas. Pero solo a alguien muy tonto le estrará el pánico y se cambiará de fondo en cuanto las acciones empiecen a caer, es la típica proyección en línea recta del que vendió dólares cuando el precio iba bajando. Sin embargo hay demagogos que sacan cuentas alarmistas y tontos que les hacen coro, si los tontos volaran no conoceríamos el sol.

Hay cierta clase de mujeres que necesitan que les mientan, y se meten una y otra vez con farsantes que les prometen la luna solo porque les hablan bonito, le dicen que son extraordinarias aunque saben que son ordinarias, que son bellísimas sabiendo que son feas, inteligentes sabiendo que son limitadas. Pero necesitan que les mientan y caen siempre en lo mismo sabiendo, es una especie de adicción. Igual es la actitud de la mayoría de la gente hacia los políticos, necesitan que les hablen bonito, tal como la fea se entrega con el primer patán que le dice que es linda. Es un fenómeno psicológico bien común, no solo en las mujeres, pero ese es un buen ejemplo.

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