Tomas Bradanovic

26 enero, 2010

La agenda valórica

Archivado en: agenda, valorica — tombrad @ 10:28 am

En la discusión política chilena hay un tema que me parece especialmente estúpido, inútil y hasta medio infantil: es lo que llaman la agenda valórica y se refiere a temas de moral y religión en las políticas de gobierno. En términos simples algunos reclaman que las iglesias y grupos religiosos no deben meterse en la moral y los valores de las personas ajenas a su ámbito, lo que -si lo pensamos bien- equivale a prohibir la evangelización que es una de las actividades fundamentales en la mayoría de las religiones.

Nadie que me conozca me podría acusar de beato o cartucho, todo lo contrario yo soy muy relativista, amoral y abierto a simpatizar con la mayoría de las cosas que comúnmente se consideran “inmorales”. Sin embargo no le creo nada a los progresistas que posan de ateos y modernos cuando en el fondo tienen más prejuicios que Miss Grundy, solo quieren cambiar un sistema moral por otro, todavía más estúpido y superficial que el imperante.

Estos progresistas tan modernos son los primeros en escandalizarse cuando yo digo: ok, que el estado sea neutro en cuestiones morales, pero realmente neutro: que no se prediquen las bondades de la democracia en los colegios, que nadie ande haciendo propaganda a la participación política ni menos a la educación cívica, que es el equivalente de la educación religiosa de los curas. Si hay algo que me revienta es el concepto de laico, me huele a naftalina, a hipócritas que posan de librepensadores sin ser libres ni mucho menos pensadores.Esos son los nuevos cartuchos y la pelea real nunca ha sido de laicos contra religiosos sino que de beatos A versus beatos B, ambos igual de cartuchos y tontos.

A mi no me molesta que los curas se opongan con furia a las píldoras anticonceptivas, al aborto, al divorcio, a los gay, a la pedofilia (que ironía), a los condones y a cuanta cosa se le ocurra al Papa declarar como contraria a la voluntad de Dios, si esas son sus ideas me parece lógico que traten de imponer políticas mientras tengan el poder de hacerlo, es su derecho y su deber, si no lo hicieran mejor que se cambien de equipo.

Si lo pensamos bien el asunto no tiene nada de grave, porque con o sin leyes seguirán existiendo las píldoras, abortos, divorcios, gays, pedófilos y condones, la manera latina es así: se acata pero no se cumple es un principio que aplicamos en América Latina desde tiempos de la Colonia. Lo mismo ocurre con los beatos del otro lado, esos que se creen liberales y andan pregonando las maravillas de los derechos humanos y la democracia, digan lo que digan los muy giles a la mayoría de las personas le interesan un pepino esas cosas y cambian encantados todo ese sistema de derechos ficticios y absurdos -¿existe algo más absurdo que “el derecho a la vida”, cuando la muerte es lo único que sabemos con seguridad?- por más libertad para hacer lo que nos de la gana y poder procurarnos lo mejor para nosotros y nuestra familia.

Que hagan lo que quieran, tarados, sigan peleando si se distribuyen o no condones o si se adoctrina con educación cívica en las escuelas. No se dan cuenta que esas son discusiones de giles y que la única manera de enseñar es con el ejemplo, no con la imposición. ¿Creían que con prohibir el divorcio las parejas iban a seguir juntas “hasta que la muerte los separe”? ¿Que con restringir los condones los tipos iban a llegar vírgenes al matrimonio? ¿Que con el voto obligatorio los jóvenes van a ir a votar? ¿Que por escribir una “declaración de derechos humanos” la gente se va a poner más respetuosa de los demás?. Sueñen, giles, la agenda valórica es -en el fondo- una pelea de los tontos contra los estúpidos.

PD y por si alguno de mis compañeros quiere ver más fotos del asado del sábado puede verlas AQUI

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