La muerte de dos obreros agrícolas indocumentados que trabajaban en la parcela de la familia Palza ha destapado algunos pequeños detalles, de esos que nadie menciona al hablar sobre el desarrollo de Arica.
Sería injusto criticar solamente la hipocresía y el doble discurso de los Palza, poderosos caciques políticos metidos en los altos mandos de nuestro servicio público, que seguramente hhemos visto pontificando muchas veces acerca de el uso de trabajadores indocumentados en la ciudad.
La verdad es que todos los ariqueños hemos contratado a peruanos indocumentados en alguna ocasión y muchos hemos hecho actividades económicas en Tacna o La Paz sin mucha consideración por los detalles legales. Es parte de nuestra lógica, geografía y cultura. Muchas leyes válidas para el resto de Chile son simplemente absurdas en Arica, no tienen aplicación ni sentido y simplemente nadie las respeta. Ese es parte del ser ariqueño.
En estos días se habla mucho de que la agricultura y el turismo son los dos ejes fundamentales para el futuro desarrollo de la ciudad. El tema de la agricultura sin embargo es absurdo y artificial, nunca podrá ser un sector relevante de la economía regional por razones que nadie menciona, para no ser políticamente incorrectos. Partamos por la superficie cultivable que es irrisoriamente baja para pensar en un boom de agricultura. Cuando se habla de tecnificar los cultivos se olvidan que eso se puede hacer en cualquier otra parte del país , no hay ninguna razón para que eso sea una ventaja comparativa de nuestros valles y no del resto de Chile, como en la realidad ocurre.
Se menciona el clima como una cosa única y maravillosa, la verdad es que el clima no es tan único ni tan maravilloso, si bien no hay heladas tamoco hay lluvias y el riego resulta extremadamente caro. Todos los proyectos de agricultura obvian algo evidente: que Arica es el lugar más árido del mundo y que el agua que se dedica al riego se pierde para el consumo humano, que es un sistema mucho más prioritario. A algún estúpido se le ocurrió desalinizar el agua de mar, como si los costos no importaran. Si llegan a armar una planta desalinizadora el estado tendrá que subsidiar enormemente el costo de producir esa agua y llegará el momento en que una administración más eficiente o menos coimeada terminará con los subsidios, como siempre ocurre en Arica. Adivinen quienes perderán entonces.
El sol durante todo el año no solo permite más cosechas sino que conforma un hábitat privilegiado para las pestes y malezas, que obligan a usar más pesticidas y fertilizantes acidificando cada día más la poca tierra disponible. Nuestra universidad local, donde parece concentrarse la mediocridad y el sinsentido, no ha vacilado en lanzar un proyecto para producir biocombustibles en un lugar donde no existe ni una gota de agua disponible, tal vez pensando en algún milagro que haga llover en el desierto o que surjan ríos de la nada. Justo cuando los proyectos sobre producción de biocombustibles están más desacreditados por su impacto final negativo, nuestros sabios locales aparecen con este proyecto estrella.
¿Cual es entonces la razón por la que todos colocan la agricultura en primer lugar al diseñar estrategias de desarrollo. La respuesta es simple: intereses personales de la gente con buenas conexiones políticas. Simplemente quieren agarrar plata del estado para sus propios bolsillos, subsidiando una actividad de mínima influencia en el PIB regional así como fuente de trabajo, porque la mayoría de los trabajos en agricultura -sean honestos- solo se sostienen con trabajadores indocumentados con sueldos ínfimos y sin ninguna regulación laboral. Coloquen las leyes del trabajo a los agricultores de Lluta y Azapa y toda la actividad agrícola se derrumbará en menos de dos meses.
Solo vean cuantos altos funcionarios públicos tienen parcela en Azapa o Lluta en estos momentos: casi todos. Allí está la madre del cordero, esa es la explicación -y no otra- de la absurda prioridad que le están dando a la actividad agrícola en Arica. Puros sinverguenzas nomás.