Tomas Bradanovic

1 noviembre, 2010

>Mejor que el vino

Archivado en: alcohol, alcoholismo, drogas — tombrad @ 8:15 pm

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Hoy he dormido todo el día, no tenía idea que era feriado por el día de los muertos y me desperté relativamente temprano -me estoy levantando de madrugada, como a las 9 AM- cuando mi querida suegra me dice que adonde pensaba salir si es feriado me volví a la cama y pasé feliz soñando con los angelitos y otras cosas que mejor ni les cuento, tal como si me hubiese tomado un somnifero.

A propósito, todos andan comentando el famoso estudio que muestra que el alcohol es mucho más dañino que cualquier otra droga ¿por que tanto alboroto? ¿habrán idiotas que quieren implantar de nuevo la prohibición?. Sospecho que se van a escribir volúmenes de tonteras y aparecerán miles de brillantes ideas proponiendo colocar más impuestos al alcohol y los cigarros, lo que reafirma mi convencimiento en la estupidez humana y mi interés en aprender a fabricar cerveza cuanto antes.

Yo no tengo la menor duda que el alcohol -en exceso- es más dañino para la salud que la mayoría de las drogas y si la heroína o el crack se consideran más dañinos es simplemente porque no producen malestar ni resaca, así es que el consumo excesivo se dispara. Los seres humanos consumimos alcohol desde el comienzo de la civilización, apenas aprendieron a fabricarlo y el fallido intento de los puritanos, en los años veinte, al prohibir su consumo fue un anuncio de lo que vendría después en la guerra contra las drogas.
Estoy convencido que las drogas deben ser absolutamente legales, sin ninguna restricción y espero estar vivo el día que eso ocurra. Estoy seguro que la prohibición de las drogas no podrá sostenerse por mucho tiempo porque es algo que va contra la naturaleza humana y sobre todo, contra el derecho que tiene cada persona de disponer libremente lo que solo concierne a su propia vida.
La gente que hoy es joven no lo recuerda, pero hasta los años setenta la marihuana circulaba libremente, muchos padres e hijos la fumaban sin ningún problema y yo jamás vi a un policía persiguiendo a alguien por estarla fumando, tampoco se vendía, simplemente se regalaba entre amigos, no recuerdo haber conocido a ningún traficante en esos años. La cocaína tenía un estatus similar pero era mucho más cara y reservada para la clase alta. No eran legales pero su aceptación social era casi completa.
Ah, tiempos aquellos, cuando los profesores fumaban tranquilamente mientras hacían clases junto con algunos alumnos mayores, cuando existían los drive-in donde se tomaba trago en el auto, o bien uno se podía tomar una botella de combinado en la calle sin que nadie lo molestara, mientras no molestase a nadie. Es increíble como hemos perdido libertades por culpa de los estúpidos puritanos, pero el mundo es redondo y ya se va a dar vuelta la tortilla, acuérdense nomás.
¿Para que han servido todas las leyes estúpidas, todos los impuestos? ¿acaso ahora la gente tiene menos vicios que antes? ¿han bajado los accidentes por conductores borrachos? Al contrario, aumentan cada año, las cárceles están repletas por delitos que aparecieron como consecuencia de las prohibiciones, así es que no hay espacio para los asaltantes y criminales, hay que enjaular a los traficantes primero.
Es una completa locura, el mundo está al revés. La policía en lugar de perseguir a los ladrones y criminales dedica todo su esfuerzo a defender los derechos de la marca Adidas o Disney, a revisar los papeles de los autos o a perseguir a los jóvenes que toman en la vía pública ¿adonde quedó el criterio, el sentido de las prioridades?. Montan una verdadera obra de teatro cada vez que “decomisan” droga, que triste vivir en un estado policiaco como ese, donde todos se preocupan de las formas más que del fondo.
Hace muchos años que no pruebo ninguna droga y no le recomendaría a nadie que lo hiciera, por la sencilla razón que es ilegal, perseguida y para conseguirla hay que meterse en un sistema muy sórdido de delincuentes y policías, no estoy seguro quienes son peores en estos asuntos. Creo que conozco bien los peligros de convertirse en un adicto, hay un porcentaje minoritario de las personas que tiene una tendencia bioquímica a la adicción, otros tienen simplemente problemas en la cabeza y se aferran a ella como a cualquier otro vicio, tal como con el licor un cierto porcentaje se vuelve alcohólico, con la droga es exactamente lo mismo.
No todas las drogas son iguales y algunas son casi inofensivas: el éxtasis o la marihuana son mucho menos dañinas que el alcohol o el tabaco, sin embargo todo consumo en exceso es malo: ¡si tomamos agua en exceso nos ahogamos!, es la dosis la que hace al veneno. Cuando aparecen religiosos o moralistas, que siempre buscan manipular a la gente manejándoles el miedo, entonces llega la truculencia, el engaño, el estado policial. Ha pasado con el alcohol, con el sexo, las drogas, nada que sea agradable puede ser bueno. Ah, que se vayan al diablo, malditos.
Sin mucho más que agregar -y conste que hablo de algo que conozco bien- se despide de ustedes un vicioso moderado, amante del vino y la cerveza, que sueña que llegue el día que cada cual pueda hacer lo que le plazca con su vida mientras no moleste a los demás. Hasta mañana.

13 octubre, 2010

>De algo hay que morirse

Archivado en: alcohol, malas mujeres, tabaco — tombrad @ 7:59 am

>Ya no encuentran que ponerle a las cajetillas de cigarrillos: primero un viejo con el tubo en la garganta, cuando los fumadores empezaron a bromear con el pobre viejo, colocaron una foto de dientes arruinados por exceso de tabaco, ahora los anti fumadores pusieron sus esperanzas en un aviso que dice “el tabaco causa impotencia” ¿que vendrá después? Yo recuerdo que mi mamá fumaba bastante, llegó a fumar una cajetilla cada dos días de Liberty, luego se pasó al Hilton, que eran los cigarrillos de moda en Chile por esos años. Los profesores y alumnos fumaban en clases y nadie decía nada si alguien prendía un cigarrillo en un lugar público.

Antes era normal que las mujeres embarazadas fumaran, contaba mi mamá que era bueno para pasar los nervios, con todo, yo y mi hermana somos perfectamente sanos y ninguno de los dos se ha fumado un cigarrillo en su vida, pese a que jamás nos prohibieron nada. En los años sesenta el Readers Digest, que era una revista muy influyente en esa época, inició una muy agresiva campaña contra el tabaquismo y en general contra todo lo que ellos consideraban “dañino para la salud”, creo que toda la actual histeria por un estilo de vida sano empezó con esos artículos (soy el pulmón de Juan, etc.).
Esto ha sido un negocio fenomenal para la profesión médica y la industria farmacéutica, después de décadas de aterrorizar a la gente se ha armado un sistema perverso de seguros de salud y un aumento de honorarios que ha llevado a que los médicos sean una de las profesiones mejor pagadas que existen, al menos en los países desarrollados, donde un chequeo anual ya es cosa de rutina. Los tratamientos son cada vez más costosos y en Chile el Hospital Clínico de la Universidad Católica, cuyo patrón es nada menos que San Lucas, o las clínicas privadas como Las Condes, Indisa o la Alemana, se cuentan entre las empresas más rentables del país. Le han metido a la gente la tonta idea que la buena salud puede comprarse.
Si el cuerpo humano fuese una máquina simple como un auto por ejemplo, toda esta locura por el estilo de vida sano tendría algún sentido. Si a un auto le hacemos todas las mantenciones, le ponemos buenos lubricantes y lo manejamos con cuidado puede durar 200 años sin problemas. Lamentablemente las personas no son como los autos y alguien que lleve el estilo de vida más sano del mundo y que se chequee constantemente por los mejores doctores, se enferma y se muere más o menos igual que otro que descuida completamente su salud, dentro de ciertos rangos. Claro que un alcoholico, obeso mórbido o un fumador de dos cajetillas diarias tendrá más chances de enfermarse, pero un estilo de vida absolutamente sano y la preocupación por la salud no le agregarán ni un minuto a su vida o a su salud.
¿No me creen? Conversaba hace un tiempo con un gran amigo cuyo padre había muerto de cáncer al pulmón, eso lo traumó de chico, el no ha fumado nunca en su vida, es prácticamente abstemio y se hacía chequeos de salud preventivos de manera regular. Es un poco menor que yo y tiene cáncer. Yo le preguntaba como era posible, si había eliminado todos los factores de riesgo, me dijo que era probable que por ser abstemio, sumado a un trabajo con muchas presiones, se le hubiese desarrollado la enfermedad. Decía que tal vez si se hubiese emborrachado de vez en cuando, olvidándose de sus problemas y se hubiese preocupado un poco menos de sus salud, no se habría enfermado. Esa explicación le dieron los propios médicos.
Los doctores eliminaron unas enfermedades y crearon otras, hoy la gente rara vez se muere de tifus, difteria o diarrea, pero si de ataques al corazón o de cáncer, la famosa mantención preventiva en lugar de hacer a la gente más sana los convirtió en miedosos y del miedo salen las enfermedades vasculares y los tumores porque el cuerpo, a diferencia de un auto, es una máquina viva, a la que no basta con ponerle buen aceite o los repuestos adecuados.
Mientras no aceptemos que las enfermedades y la muerte son tan inevitables como los cuernos estaremos mal, nos seguiremos enfermando de cáncer y llenando los bolsillos de los cirujanos. Que se vayan al diablo con las campañas anti fumadores, contra las grasas y contra el alcohol, que son pequeños placeres completamente benéficos mientras los mantengamos dentro de lo razonable. Y si para alguien se convierten en un vicio, bien por él, porque una vida sin vicios no es vida. Si nos vamos a morir de algo que no sea de miedo, porque el cobarde muere mil veces, el valiente una sola vez. He dicho.

7 diciembre, 2009

Sin alcohol no se puede hablar en serio

Archivado en: alcohol, mentiras — tombrad @ 5:03 pm


Un perro ha pasado aullando toda esta mañana ¿vendrá por fin el grande, el terremoto que estamos esperando? ¿se llevará esta vez el mar mi casita rodante? bah, que me importa, lo que será será. Tal vez solo sea que el perro tiene problemas sentimentales.

Se me había olvidado contarles acerca del módulo que estamos viendo ahora, se llama Dirección del Capital Humano y es hasta el momento muy entretenido. Antes había ido a clases con el método de caso pero ninguna donde el profesor dominara el sistema como esta vez, Carlos René Lagos fue profesor del Incae durante muchos años y ha dedicado buena parte de su vida a escribir y desarrollar casos, así es que este módulo está resultando una clase maestra en el asunto. El asunto es que la próxima clase le voy a pedir alguna ayuda a ver si el próximo año hago mis clases -al menos parcialmente- con ese sistema, creo que puede ser muy potente y hasta podría entretenerme un poco haciendo clases, porque el sistema se ajusta a como a mi me gusta hacer las cosas: prácticas.
Pero hubo un asunto que no se lo compré, fue una dinámica de grupo donde el animador se queda callado o interviene muy poco y se trata de decir “aquí y ahora” “así es como me siento” o algo por el estilo. De partida yo soy sumamente reservado y no discuto mis asuntos con nadie, así es que me fuí por la tangente con bromas y cosas así, probablemente voy a tener mala nota en eso. A propósito quería comentarles una idea que me surgió ese rato sobre el valor de las mentiras.
Bueno, don Carlos -que es un hombre de edad madura, no como yo que soy todavía un chiquillo- nos contaba que cuando el estudió en Berkeley esa dinámica estaba muy de moda y al final terminaban todos llorando, confesando que eran gay o cualquier cosa por el estilo. Algo me disgusta mucho de ese sistema, y es que no reconoce el hecho cierto que mientras más francamente hablamos, más mentirosos nos ponemos.
Es un asunto curioso, yo he llegado a esa convicción después de mucho tiempo observando con cuidado a las personas. Cuando quiero conocer realmente a alguien jamás debo conversar con él, ni guiarme por lo que dice, sino que hay que observar lo que hace, todos tendemos a hablar exactamente lo contrario de lo que hacemos. Las palabras son una poderosa herramienta de encubrimiento y distracción, y no me refiero con esto a la gente hipócrita sino todo lo contrario, mientras más franco y honesto es alguien, más mentiroso es lo que dice.
Estaba pensando por qué ocurre esto y me acordé de una anécdota que me pasó hace muchos años, cuando me hicieron una corta entrevista para un noticiario de televisión. Yo toda mi vida había pensado que tenía una voz de locutor FM y que pronunciaba perfectamente, pero esa vez en la tele pude ver con espanto que en realidad hablo igual que el Pato Donald, con una voz nasal, articulando y pronunciando de manera pésima, en fin, nada que ver con la idea de mi mismo que yo tenía.
Creo que eso se aplica a todo lo demás, las personas normales a quien menos conocemos es a nosotros mismos y tenemos una idea completamente deformada de nuestra propia persona y nuestros reales sentimientos. Entonces mientras más francamente hablamos, más patéticos e hipócritas somos, porque llevamos toda una vida acumulando justificaciones bien sea eliminando o agigantando nuestros errores, la auto imagen es lo más mentiroso y eso lo he podido comprobar muchas veces. Por eso el “conócete a ti mismo” de los griegos es una recomendación bastante hipócrita, es imposible conocerse a si mismo, a lo más que se puede aspirar es a armar una máscara convincente para presentarse a los demás, punto.
Cuando alguien me dice que es buena persona enseguida reviso si no me han robado la billetera, cuando alguien habla mal de si mismo y repite mucho sus defectos sé que estoy probablemente enfrente de un ególatra que anhela que yo le diga “no hombre, si no es para tanto”, los chacoteros sentimentales son una muestra perfecta de lo que digo, en verdad todos somos chacoteros en alguna medida.
Volviendo al tema, por eso me desagradan esas dinámicas de gestalt y cosas por el estilo, al diablo con Jung y su inconsciente colectivo, al diablo con los equipos, el mejor equipo se forma en torno a una mesa donde todos, bien comidos y bien borrachos, se quitan por un momento su primera máscara (tenemos muchas más) y entre groserías, insultos y burlas hablamos por lo menos un pelito menos hipócrita de lo que siempre acostumbramos, es algo que he comprobado personalmente, sin alcohol no hay posibilidad de hablar en serio. He dicho.

20 febrero, 2009

El consumo responsable

Archivado en: alcohol, libertad, responsabilidad — tombrad @ 1:21 pm


En las playas del Brasil se vende caipirinha, hecha con cachaca de 51 grados y nadie se escandaliza por eso, también se bebe cerveza libremente tal como en muchos países europeos, esos mismos que nuestros defensores de la moral y las buenas costumbres ponen habitualmente como modelo. En Alemania nadie se molesta si uno se sienta en la plaza a tomar una refrescante cerveza o incluso otra bebida con más cuerpo.

En nuestro sufrido país de copiones, sin embargo, es motivo de escándalo y penado por ley tomarse una cerveza en la playa, aunque curiosamente nadie dice una palabra cuando un restaurant abierto, con mesas a la intemperie y sobre la misma playa vende toda clase de bebidas alcoholicas como ocurre en el Tuto Beach y algún otro de nuestra ciudad. Eso ilustra una de nuestras características nacionales más feas: la hipocresía.

Una conocida parlamentaria que ha luchado durante años por restringir la venta de alcohol en el país aparece con su hijo formalizado por tráfico de drogas, una ex jefa de partido con su hijo manejando borracho en grescas y accidentes, lo mismo un excandidato presidencial y hasta la hija de la Presidenta de la República chocó un auto con 1.78 gramos de alcohol en la sangre. Algo debe andar mal, si los moralistas no son capaces de controlar el problema con sus propios hijos es como para no creerles mucho.

Que fea es la hipocresía chilena, donde todo se tapa bajo la alfombra y los problemas se enfrentan con puros discursos, no importa que no sirvan, con escandalizarse y dar cátedra valórica basta y sobra. Mientras que el alcohol es perfectamente legal se gastan miles de millones de pesos en campañas para tratar de convertirnos en abstemios ¿Quién entiende tamaña hipocresía?

Si el alcohol no es ilegal su consumo no debería tener mayores restricciones siguiendo el principio de que todo lo que no está expresamente prohibido es lícito. Mucho mejor gastada estaría la plata si fomentaran el consumo responsable como algo voluntario, de sentido común y para la propia conveniencia.

Las restricciones contra el consumo de alcohol permiten toda clase de abusos, desde restringir actividades económicas lícitas por medio de patentes, impuestos específicos, horarios de cierre y otras prohibiciones, hasta el insólito caso de los marinos ejerciendo labores que son propias y exclusivas de la policía.

Y esto último es un asunto serio, porque hasta donde yo sé los marinos no tienen facultad para detener personas, tal como una autoridad de la Gobernación Marítima reconoció que lo estaban haciendo, una detención ilegal, por personal armado, con traslado se parece demasiado al delito de secuestro y tenemos en Chile muy malos recuerdos de esas cosas. Me asombra la ligereza con que se toma todo esto.

Yo propongo terminar con gran parte de las restricciones y prohibiciones vigentes que además de ser inútiles fomentan el clandestinaje, el irrespeto a la ley y la hipocresía. En lugar de gastar fortunas en represión e inútiles campañas propongo que sigamos a muchos países que a menudo se ponen como ejemplo de civilización y se enfatice el educar el consumo responsable y penalizar fuertemente la irresponsabilidad.

Es curioso como se reprime a unos muchachos que están tranquilamente conversando con una cerveza en la playa, pero cuando un tipo manejando completamente borracho mata a toda una familia no le pasa prácticamente nada. Yo propongo que les golpeen donde más les duela, en el bolsillo. En los accidentes del tránsito deberían aplicarse indemnizaciones civiles enormes, que después de provocar un accidente con resultado de muerte los culpables se queden sin auto, sin casa y sin un peso en el bolsillo, ellos y su familia próxima. Eso si que sería eficiente y efectivo, en lugar de las ridículas campañas que cuestan mucho y sirven nada.

26 noviembre, 2007

Cultura etílica

Archivado en: alcohol, borrachos, ley — tombrad @ 3:45 pm

Estuve viendo en un noticiero de la TV española como controlaban a los “garrafones”, o sea los muchachos que toman en los parques en Barcelona. A diferencia de Chile allá no está prohibido tomar en la calle y la mayor preocupación era por la basura que dejan después de tomar. La policía le tomaba los datos al que parecía más serio y lo hacía responsable de que dejaran limpio el lugar al irse.

¿Por que en Chile está prohibido beber en la vía pública?, consumir alcohol es legal para mayores de edad en nuestro país siempre y cuando NO lo hagan en la calle. Es una de esas leyes absurdas contaminadas de moralina que no tienen ni un efecto ni significado práctico y solo sirven para que algún carabinero de mal genio haga abuso de su autoridad de vez en cuando molestando a los que pasan el rato alegremente tomándose un copete. Me han contado que en las playas de Copacabana pasan vendedores de caipirinha y nadie se asusta, no hay nada más lógico que tomar en espacios públicos como parte del esparcimiento

En algo los europeos del sur son mejores que los sajones: en su actitud hacia el alcohol, cosa que podríamos llamar “cultura alcoholica”. en Francia se les da a los niños vino diluído con agua en las comidas y en la mayor parte de europa del sur existe una actitud culta y liberal hacia el alcohol. Incluso un país sajón como Alemania, en Bavaria el consumo de la cerveza es una fiesta y nadie hace drama cuando alguien se toma una chela en la calle.

En inglaterra en cambio – por algo le llaman la Pérfida Albion- los pub tienen una campana que toca a las 22:30 y no se vende más trago: todos para la casa. Aunque creo que ahora último eliminaron esa bárbara costumbre y se puede vender alcohol las 24 horas. Estados Unidos es otro ejemplo de estas leyes absurdas y moralistas y basta con llevar una botella en el asiento del pasajero, aunque esté sellada, para hacerse acreedor de una jugosa multa. Eso es barbarismo, incultura, estupidez.

Que cosa más absurda, la falta de cultura alcoholica no tiene ningún beneficio práctico, aparte de convertir el alcohol en algo prohibido y atrayente para los tontos. Hay cosas relacionadas con el alcohol que no tienen por que ser delitos, como por ejemplo que alguien se emborrache sin molestar a nadie. Ahora si es un borracho odioso o se le ocurre subirse a un auto a hacer locuras, entonces si que se merece las penas del infierno, por estúpido.

Pero en este último caso también la ley está muy mal hecha, ¿cuantos imbéciles borrachos atropellan gente todos los días y no les pasa absolutamente nada? la razón de esto es la figura del cuasidelito o delito culposo. Se supone que un borracho estaba fuera de sí, y al atropellar a alguien lo hizo sin dolo, o sea sin la intención de perjudicar. Yo estoy de acuerdo, ningún borracho debería ir a la cárcel.

Pero la responsabilidad civil debería ser automática y de oficio: el que provoca un daño estando borracho debe ser despojado de manera sumaria de todos sus bienes en beneficio de la víctima: vehículos, propiedades, todo, y los padres deben ser solidariamente responsables. A ver cuantos de estos idiotas que hacen caballitos en moto o que se enorgullecen de hacer carreras callejeras serían igual de gallitos arriesgando sus bienes.

La única ley eficiente en estos casos es la que afecte automáticamente al bolsillo y reembolse automáticamente a las víctimas y sus deudos. Conocí a un tipo que -años atrás- saliendo de una reunión del Rotary medio mareado atropelló a un muchacho y lo mató. Un drama terrible para todos, el estaba deshecho con la culpa pero pasó el tiempo y -como todo pasa- vino la demanda civil y me decía indignado que los padres del muertito se estaban aprovechando “¡quieren dejar a mi hija sin ir a la universidad estos infelices!” reclamaba indignado. Por mi, que lo hubiesen dejado en la miseria, eso sería lo correcto y no otra cosa.

Cultura etílica

Archivado en: alcohol, borrachos, ley — tombrad @ 3:45 pm

Estuve viendo en un noticiero de la TV española como controlaban a los “garrafones”, o sea los muchachos que toman en los parques en Barcelona. A diferencia de Chile allá no está prohibido tomar en la calle y la mayor preocupación era por la basura que dejan después de tomar. La policía le tomaba los datos al que parecía más serio y lo hacía responsable de que dejaran limpio el lugar al irse.

¿Por que en Chile está prohibido beber en la vía pública?, consumir alcohol es legal para mayores de edad en nuestro país siempre y cuando NO lo hagan en la calle. Es una de esas leyes absurdas contaminadas de moralina que no tienen ni un efecto ni significado práctico y solo sirven para que algún carabinero de mal genio haga abuso de su autoridad de vez en cuando molestando a los que pasan el rato alegremente tomándose un copete. Me han contado que en las playas de Copacabana pasan vendedores de caipirinha y nadie se asusta, no hay nada más lógico que tomar en espacios públicos como parte del esparcimiento

En algo los europeos del sur son mejores que los sajones: en su actitud hacia el alcohol, cosa que podríamos llamar “cultura alcoholica”. en Francia se les da a los niños vino diluído con agua en las comidas y en la mayor parte de europa del sur existe una actitud culta y liberal hacia el alcohol. Incluso un país sajón como Alemania, en Bavaria el consumo de la cerveza es una fiesta y nadie hace drama cuando alguien se toma una chela en la calle.

En inglaterra en cambio – por algo le llaman la Pérfida Albion- los pub tienen una campana que toca a las 22:30 y no se vende más trago: todos para la casa. Aunque creo que ahora último eliminaron esa bárbara costumbre y se puede vender alcohol las 24 horas. Estados Unidos es otro ejemplo de estas leyes absurdas y moralistas y basta con llevar una botella en el asiento del pasajero, aunque esté sellada, para hacerse acreedor de una jugosa multa. Eso es barbarismo, incultura, estupidez.

Que cosa más absurda, la falta de cultura alcoholica no tiene ningún beneficio práctico, aparte de convertir el alcohol en algo prohibido y atrayente para los tontos. Hay cosas relacionadas con el alcohol que no tienen por que ser delitos, como por ejemplo que alguien se emborrache sin molestar a nadie. Ahora si es un borracho odioso o se le ocurre subirse a un auto a hacer locuras, entonces si que se merece las penas del infierno, por estúpido.

Pero en este último caso también la ley está muy mal hecha, ¿cuantos imbéciles borrachos atropellan gente todos los días y no les pasa absolutamente nada? la razón de esto es la figura del cuasidelito o delito culposo. Se supone que un borracho estaba fuera de sí, y al atropellar a alguien lo hizo sin dolo, o sea sin la intención de perjudicar. Yo estoy de acuerdo, ningún borracho debería ir a la cárcel.

Pero la responsabilidad civil debería ser automática y de oficio: el que provoca un daño estando borracho debe ser despojado de manera sumaria de todos sus bienes en beneficio de la víctima: vehículos, propiedades, todo, y los padres deben ser solidariamente responsables. A ver cuantos de estos idiotas que hacen caballitos en moto o que se enorgullecen de hacer carreras callejeras serían igual de gallitos arriesgando sus bienes.

La única ley eficiente en estos casos es la que afecte automáticamente al bolsillo y reembolse automáticamente a las víctimas y sus deudos. Conocí a un tipo que -años atrás- saliendo de una reunión del Rotary medio mareado atropelló a un muchacho y lo mató. Un drama terrible para todos, el estaba deshecho con la culpa pero pasó el tiempo y -como todo pasa- vino la demanda civil y me decía indignado que los padres del muertito se estaban aprovechando “¡quieren dejar a mi hija sin ir a la universidad estos infelices!” reclamaba indignado. Por mi, que lo hubiesen dejado en la miseria, eso sería lo correcto y no otra cosa.

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