Tomas Bradanovic

1 noviembre, 2010

>Mejor que el vino

Archivado en: alcohol, alcoholismo, drogas — tombrad @ 8:15 pm

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Hoy he dormido todo el día, no tenía idea que era feriado por el día de los muertos y me desperté relativamente temprano -me estoy levantando de madrugada, como a las 9 AM- cuando mi querida suegra me dice que adonde pensaba salir si es feriado me volví a la cama y pasé feliz soñando con los angelitos y otras cosas que mejor ni les cuento, tal como si me hubiese tomado un somnifero.

A propósito, todos andan comentando el famoso estudio que muestra que el alcohol es mucho más dañino que cualquier otra droga ¿por que tanto alboroto? ¿habrán idiotas que quieren implantar de nuevo la prohibición?. Sospecho que se van a escribir volúmenes de tonteras y aparecerán miles de brillantes ideas proponiendo colocar más impuestos al alcohol y los cigarros, lo que reafirma mi convencimiento en la estupidez humana y mi interés en aprender a fabricar cerveza cuanto antes.

Yo no tengo la menor duda que el alcohol -en exceso- es más dañino para la salud que la mayoría de las drogas y si la heroína o el crack se consideran más dañinos es simplemente porque no producen malestar ni resaca, así es que el consumo excesivo se dispara. Los seres humanos consumimos alcohol desde el comienzo de la civilización, apenas aprendieron a fabricarlo y el fallido intento de los puritanos, en los años veinte, al prohibir su consumo fue un anuncio de lo que vendría después en la guerra contra las drogas.
Estoy convencido que las drogas deben ser absolutamente legales, sin ninguna restricción y espero estar vivo el día que eso ocurra. Estoy seguro que la prohibición de las drogas no podrá sostenerse por mucho tiempo porque es algo que va contra la naturaleza humana y sobre todo, contra el derecho que tiene cada persona de disponer libremente lo que solo concierne a su propia vida.
La gente que hoy es joven no lo recuerda, pero hasta los años setenta la marihuana circulaba libremente, muchos padres e hijos la fumaban sin ningún problema y yo jamás vi a un policía persiguiendo a alguien por estarla fumando, tampoco se vendía, simplemente se regalaba entre amigos, no recuerdo haber conocido a ningún traficante en esos años. La cocaína tenía un estatus similar pero era mucho más cara y reservada para la clase alta. No eran legales pero su aceptación social era casi completa.
Ah, tiempos aquellos, cuando los profesores fumaban tranquilamente mientras hacían clases junto con algunos alumnos mayores, cuando existían los drive-in donde se tomaba trago en el auto, o bien uno se podía tomar una botella de combinado en la calle sin que nadie lo molestara, mientras no molestase a nadie. Es increíble como hemos perdido libertades por culpa de los estúpidos puritanos, pero el mundo es redondo y ya se va a dar vuelta la tortilla, acuérdense nomás.
¿Para que han servido todas las leyes estúpidas, todos los impuestos? ¿acaso ahora la gente tiene menos vicios que antes? ¿han bajado los accidentes por conductores borrachos? Al contrario, aumentan cada año, las cárceles están repletas por delitos que aparecieron como consecuencia de las prohibiciones, así es que no hay espacio para los asaltantes y criminales, hay que enjaular a los traficantes primero.
Es una completa locura, el mundo está al revés. La policía en lugar de perseguir a los ladrones y criminales dedica todo su esfuerzo a defender los derechos de la marca Adidas o Disney, a revisar los papeles de los autos o a perseguir a los jóvenes que toman en la vía pública ¿adonde quedó el criterio, el sentido de las prioridades?. Montan una verdadera obra de teatro cada vez que “decomisan” droga, que triste vivir en un estado policiaco como ese, donde todos se preocupan de las formas más que del fondo.
Hace muchos años que no pruebo ninguna droga y no le recomendaría a nadie que lo hiciera, por la sencilla razón que es ilegal, perseguida y para conseguirla hay que meterse en un sistema muy sórdido de delincuentes y policías, no estoy seguro quienes son peores en estos asuntos. Creo que conozco bien los peligros de convertirse en un adicto, hay un porcentaje minoritario de las personas que tiene una tendencia bioquímica a la adicción, otros tienen simplemente problemas en la cabeza y se aferran a ella como a cualquier otro vicio, tal como con el licor un cierto porcentaje se vuelve alcohólico, con la droga es exactamente lo mismo.
No todas las drogas son iguales y algunas son casi inofensivas: el éxtasis o la marihuana son mucho menos dañinas que el alcohol o el tabaco, sin embargo todo consumo en exceso es malo: ¡si tomamos agua en exceso nos ahogamos!, es la dosis la que hace al veneno. Cuando aparecen religiosos o moralistas, que siempre buscan manipular a la gente manejándoles el miedo, entonces llega la truculencia, el engaño, el estado policial. Ha pasado con el alcohol, con el sexo, las drogas, nada que sea agradable puede ser bueno. Ah, que se vayan al diablo, malditos.
Sin mucho más que agregar -y conste que hablo de algo que conozco bien- se despide de ustedes un vicioso moderado, amante del vino y la cerveza, que sueña que llegue el día que cada cual pueda hacer lo que le plazca con su vida mientras no moleste a los demás. Hasta mañana.

31 octubre, 2010

>Arica, la ciudad del kino

Archivado en: alcoholismo, inversiones — tombrad @ 10:49 am

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El asado con los alumnos es la actividad que más me gusta de los encuentros de electrónicos, las fotos pueden verlas AQUI no further comments…

Ahora estoy en el largo y doloroso proceso de desintoxicación, recomposición de los zillones de enlaces sinápticos rotos en unos pocos días, la digna sepultura de mis pobres células hepáticas que murieron con honor y valentía, junto con las secuelas que me quedaron en el estómago por culpa del último vaso largo de vodka tonic que me tomé anoche en la casa del Chicha Ahumada, después del asado; le dije “voy y vuelvo”, me senté en la cama y ahora, al día siguiente, vengo recién despertando.
Cada vez me gustan menos los destilados, especialmente esos licores hipócritas que no dejan secuelas de malestar o dolor de cabeza, prefiero andar con la caña mala y pagar al contado los efectos del trago antes de destrozarme el hígado silenciosamente, he aprendido de mis amigos muertos de cirrosis que lo que realmente hace mal son los destilados, así es que durante el asado prediqué el evangelio de la cerveza y el vino, en ese orden. Ojo muchachos, que el alcoholismo entre los eléctricos es tan común como el resfrío.
-¡Otra vez borracho hombre! ¿por que tomas tanto?
-Es que bebo para olvidar
-¿Para olvidar que, canalla?
-Eh… chuuu…. ¡se me olvidó!
Mejor pasemos a otra cosa, no quiero pensar en el alcohol hasta hoy en la noche, donde me juntaré con Greg y Judy a la ya tradicional beer party para celebrar la vuelta de Greg desde Toronto, dice que trajo unas pocas muestras de cerveza canadiense para probar, ouch! esa si que es una oferta que no se puede rechazar. A otro tema entonces.

Un buen amigo me comentaba que Arica es la ciudad del kino, le pregunté de donde sacó esa idea, si vivimos en un lugar donde todo el mundo se queja, y me respondió que solo había que mirar la cantidad de millones de dólares en inversiones que viene haciendo el Estado en los últimos años: casi dos millones de dólares en mejorar la Playa la Lisera; cinco millones para mejorar el Laucho y ahora trece millones para el Parque Acuático. “¿Cuanto crees que costará el próximo embalse?” me preguntó mi amigo. Es verdad, parece que la curva de inversiones sube con más rapidez que el pozo del kino.

Por supuesto que es bueno invertir en infraestructura. El problema es el costo-beneficio y quienes se están beneficiando realmente en esta danza de millones. ¿Cuanto habrá gastado la Junta de Adelanto de Arica, en millones actualizados, para hacer las obras que todavía usamos? Creo que nos llevaríamos una gran sorpresa si comparamos montos y calidad de las inversiones.

Cada vez que leo sobre una nueva inversión, me acuerdo de la Junta de Adelanto de Arica. La pobreza de los argumentos con que se sustentan las actuales inversiones; la poca atención a la rentabilidad social; el enorme peso de las presiones; las influencias políticas de promotores que “se la juegan” con tal entusiasmo, que hacen pensar si es solo el bien común lo que está en juego.

El recuerdo y ejemplo de la Junta de Adelanto de Arica deja en vergüenza muchas de las prácticas que hoy vemos. Parece que la verdadera crisis no es de inversiones, sino una crisis de ariqueñismo, algo que olvidamos hace mucho rato.

Y como hoy acostumbro a mandar mi columna a La Estrella para el próximo miércoles, con eso ya la tengo lista, a ver quien se enoja esta vez y si me publican un desmentido o algo por el estilo, en fin, creo que son justo los 1600 caracteres que necesitaba.

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