12 junio, 2010
Los molestos recuerdos
21 enero, 2010
Menos mal
Estuve viendo recién una entrevista a Isabel Allende en el canal del Senado, donde un atolondrado Raul Sohr se perdió la oportunidad de sacarle brillo a una mujer tan inteligente. Como saben los que han leído este Templo del Ocio, la detesto como escritora, pero como persona siempre la he encontrado extraordinaria y entrañable, porque me trae recuerdos de mi ya -un poco lejana- juventud en los gloriosos años setenta.
Isabel Allende y su columna de Los Impertinentes, o cuando hacía reportajes estrambóticos en la tele donde llegó a disfrazarse de vedette para bailar en el Bim-Bam-Bum, era mi ídola. En algún momento se empezó a tomar en serio, tal vez cuando le fue bien escribiendo Best Sellers, ahora anda hablando todas esas tonteras tan superficiales, homogéneas y políticamente correctas que cruzan el mapa mental de los norteamericanos, pero a veces, tras algún gesto se asoma la mujer chilena neta, inteligente y crítica que se esconde bajo esas capas de respetabilidad burguesa estilo americano.
Cuando joven Isabel Allende era físicamente muy parecida a una amiga mía,.Ya sabes Fabiola, si quieres ver como serás cuando “vieja” mírala a ella nomás, tal vez por la admiración que le tuve a la original es que la Fabi me cae tan bien y le aguanto sus abundantes pachotadas y tonteras con buen ánimo, ja-ja, solo bromeo. Igual, eres más pesada que un tren a pedales.
No encontré en la web su artículo Sarte y la Citroneta, La redacción de Isabel Allende fue endiabladamente buena desde el principio, algo de esos años que encontré fue este artículo Civilize a su Troglodita, aunque está un poco añejo sirve para los nostalgicos de esa época. Éramos la generación de la Citroneta, casi el único auto que existía en Chile, más unos pocos Fiat 600 y -contados con los dedos de una mano- los Acadian Beaumont, auto para los super millonarios, ¡ah! y los semidioses tenían un Mini Cooper o un Fiat 125-S. Un Chile que ningún mocoso de hoy se podría imaginar, lleno de poblaciones callampa donde tener teléfono era símbolo de status, para que hablar de tener un refrigerador o un auto.
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Ayer vi en la calle una CItroneta, ejemplar en proceso de extinción por estos días ¡como me gustaría tener una! ese vehículo de hojalata que saludaba a todo el mundo balanceándose cada vez que frenaba. En Arica hubo citro-taxis -siempre fuimos la ciudad de las rarezas- también se hacían carreras de citro-cross en Las Viscachas, era imposible volcar una Citroneta con su sistema de suspensión increíble diseñado por el señor Panhard en persona.
Las Citronetas, hechas de lata en formas cuadradas para simplificar las matrices y con asientos que parecían de micro. Se armaban en Arica y se llegó a una alta integración de componentes nacionales, como era la moda en esos años. El gerente de la ensambladora Citroen en Arica era Pierre Chapard, un médico psiquiatra francés muy bueno para fumar puros, todavía viven acá su señora y su hija Elizabeth que es una buena amiga mía, ariqueña neta.
Recuerdo los setentas en blanco y negro, la marihuana gratis, los rayados de SILO y el arte mural de la Brigada Ramona Parra, los stenciles con la silueta del Ché Guevara por todos lados y la boite Manhattan “el que no conoce el Manhattan, no conoce Arica”, 1969: en la inauguración del Cine Tacora fuimos a ver El Submarino Amarillo, tiempos aquellos que.los recuerdo en blanco y negro. Tantas tonteras que me trajo a la cabeza la entrevista a Isabel Allende. Bah, ya nada es como antes. Menos mal.
1 julio, 2008
Ni tanto ni tan poco
El 26 de junio pasado se cumplieron los 100 años del nacimiento de Salvador Allende situación que pasó más o menos desapercibida en la gente común pero tuvo algún impacto en la prensa. Sería muy interesante que un moderno Plutarco escribiera un “Vidas Paralelas” entre Salvador Allende y Augusto Pinochet, que fueron los dos presidentes más influyente del siglo XX en Chile, pero en fin, ya tendré tiempo para hablar de Pinochet para su centenario, que no debe estar muy lejos.
El 11 de septiembre de 1973 fue, si no me equivoco, un día martes, y después de ver consternados por televisión los detalles del golpe se declaró el toque de queda como a las 6 de la tarde. Pero al día siguiente los negocios abrieron y nosotros fuimos a clase normalmente. El Rector del Liceo de Ancud, de apellido Moraga, que había sido profesor de la Escuela Militar nos reunió a todos en el patio interior del liceo y pidió “un minuto de silencio por la muerte del presidente de Chile”, nos quedamos helados pensando en el clima de histeria que había entonces y las consecuencias que esto podía traerle, aunque al final no pasó nada. Eran momentos muy confusos y nadie sabía bien como actuar, Moraga lo tenía clarito.
En ese momento yo pensé que Allende se iba a convertir en el segundo Ché Guevara, pero le faltó pinta. Mientras la fama pop del Ché sigue imbatible hasta ahora, la figura de Allende en Chile es apenas considerada por un pequeño grupo, algo similar a lo que pasa con el recuerdo de Augusto Pinochet o de Balmaceda, parece que los chilenos no somos muy buenos para recordar a nuestros presidentes. Es una lástima porque el Ché como persona fue un tipo asqueroso, mató gente por mano propia y disfrutaba asesinando prisioneros. Allende en cambio era conciliador aunque tuvo una muerte bastante digna, disparando y no tiene ni una fracción de la fama del Ché, en fin, así es el populacho.
Según recuerdo, Allende no era una persona simpatica ni de carisma, sus discursos eran latosos y acartonados en una época en que habían excelentes discurseadores y era importante en política tener buena labia. La mayoría de los chilenos jóvenes de entonces simpatizábamos con la izquierda que se repartía entre la Unidad Popular de Allende y el ala izquierda de la Democracia Cristiana, que en esos años era el equivalente casi exacto de la actual UDI: un partido confesional y muy místico, miren en lo que fué a parar ahora, seguro que con la UDI pasará lo mismo, solo hay que darles unos años de poder.
Sobre su gobierno poco que decir, el gran mérito fue haber sido el fulminante para el golpe militar que solucionó de un viaje muchos problemas que venían arrastrando y hundiendo al país por décadas, creo que la agudización del proceso fue al final un gran aporte para Chile. Lo más característico de Allende como presidente fue su capacidad para equivocarse una y otra vez: siempre elegía a la persona equivocada y así es como puso a Vuskovic como ministro de economía y a Flores en planificación, como primero le elevó la cambucha a Altamirano y después no lo pudo manejar. El error más evidente fue cuando nombró al General Pinochet de Comandante en Jefe del Ejército, pero creo que fué la única decisión beneficiosa para el país durante su carrera política.
Tampoco fue muy honrado que digamos, como presidente adquirió bienes y la propiedad del Arrayán, muy por encima de lo que podía ganar y sin duda que abusó de los gastos reservados y privilegios económicos,. Tal como su amigo Castro no hacía mucha diferencia entre el patrimonio del estado y el personal, así es que la flota de Fiat 125 de la presidencia estaban a nombre de la Payita, su secretaria muy personal. También “adquirió” de la familia Hirmas la Radio Portales y tuvo más de un millón de dólares cash para pagarle a Volpone por el diario Clarin, toda esa plata no salió del aire y son manotazos que dió como lo han hecho tantos otros inquilinos de la Moneda.
Allende se sentía en casa por el norte, fué senador por Tarapacá y Antofagasta y no hay veterano mentiroso en esta zona que no asegure que estuvo tomando con él. La fama de bueno para el trago empezó con uno de sus propios discursos “Una cosa es tomar, compañeros y comer debidamente. Hace poco lo declaré en Santiago; y es cierto: me tomo una botella de vino al día. Entonces, el diario “Tribuna” -ese es el diario del PN- me sacó la cuenta. Le agregó diez años a los que tengo y dijo que me había tomado no sé cuántos millones de litros de vinos (RISAS Y APLAUSOS) ¡Ni tanto ni tan poco! (RISAS). En todo caso, nunca me he tomado un trago de vino a la salud del PN ¡Jamás! (RISAS Y APLAUSOS)”. Esta fue una de las muy pocas salidas de libreto que tuvo en su vida y le costó cara porque desde ese día los opositores le machacaban que era un borracho.
Algo no muy conocido es que Allende se crió en Tacna, alrededor de 1910, estudió en el Liceo de Tacna y la casa donde vivió todavía existe, según leo en un escrito de Freddy Gambetta, queda justo enfrente del Hotel Turistas, la próxima semana le sacaré una foto. Quizo tanto a Tacna que en 1925 ingresó al Servicio Militar en el Coraceros de Valparaíso y pidió su traslado sl Lanceros de Tacna para estar de nuevo con su nana y sus amigos. Dice Gambetta que fue de los primeros en decir que Tacna y Arica deberían formar un principado independiente, vaya a saber uno si es efectivo o una de esas historias que circulan por ahí.
Allende demostró mucho valor físico el día de su muerte, siendo un tipo pacífico murió disparando y se deserrajó un tiro imitando a Balmaceda a quien admiraba mucho. Creo que nunca fue un Lider, ni de la UP ni de la izquierda, solo se vió atrapado en medio de un proceso de odios mucho más amplio, muy similar al que atraviesa hoy Bolivia. Tal como Evo Morales me da la impresión que era un tipo bueno personalmente, pero comido por el orgullo y el voluntarismo. No hay nada peor que un presidente voluntarioso con malas ideas, creo que ese fue el caso de Salvador Allende el Chicho para los amigos, Bigote Blanco para los que no lo querían. En fin, así es la vida, nadie sabe para quien trabaja.

