
Milton Friedman, que se podría considerar el padre de la teoría económica moderna, hasta ecribió un libro con ese título: There´s not such things as a free lunch (No hay almuerzos gratis), y muchos dicen que con Internet se equivocó porque en la nueva economía si hay almuerzos gratis. Edo comentaba en la entrada anterior como el creador de Twitter dice que todavía no ven como sacar plata de su invento y la empresa sigue sostenida principalmente de capitalistas ángeles que esperan obtener algún beneficio futuro.
No es el único caso, cuando Google salió a la bolsa nadie sabía si daba o no ganancias y probablemente sus utilidades -si existían- eran bajísimas, sin embargo en apenas seis meses de cotización alcanzó el primer puesto mundial en capitalización de empresas de Internet con una ganancia de 140% de valor de mercado. Alguna vez escribí de eso en valor futuro: la gente trata de comprar cuando está barato y vender cuando está caro, no son las utilidades sino las expectativas de utilidad futura lo que determinan el valor de una empresa.
En esto las economía de Internet -algunos le llaman nueva economía, aunque han habido muchas con ese nombre- tiene la novedad en que parece que si existen los almuerzos gratis, o sea pueden existir compañías que no vendan sino que regalen sus productos, aún pagando los costos de producción y así y todo permanecen rentables, al menos durante un tiempo más o menos prolongado.
¿Como puede ocurrir esto? ¿Se equivocaba Friedman entonces respecto de Internet?. Depende como interpretemos la afirmación. A veces hay almuerzos gratis -por ejemplo cuando alguien nos invita- pero eso no significa que nadie va a pagar la cuenta, ese es el sentido de la frase de Friedman: que a veces algo parece gratis pero igual lo estamos pagando nosotros u otros en diferido. Pero en Internet también existen los almuerzos gratis en el sentido que Friedman los niega, hay cosas que tienen costo y se entregan gratis, aunque parezca contra intuitivo.
Por ejemplo yo estoy sentado aquí escribiendo estas profundas reflexiones, gastando mi valioso tiempo y quemando mis preciosas neuronas sin que nadie me pague un cinco ¿es eso un almuerzo gratis? claro que si. No solo eso, hay millones igual que yo no solo dedicados a escribir tonteras sino músicos, escritores serios, investigadores, etc. produciendo y entregando contenidos eventualmente valiosos a cambio de nada. El propio Google nació entregando su servicio de búsqueda por cero pesos y no solo eso, ha sacado una multitud de otros productos por los que nadie paga. Esos si son almuerzos gratis.
¿Y como es esto posible? la explicación fundamental es que los costos de operación y difusión cada día se van acercando a cero, así es que el costo monetario de entregar contenidos o cualquier otro producto en Internet es marginal, solo existe el costo en tiempo y esfuerzo, pero a los que nos sobra el tiempo y no nos cuesta nada hacerlo felices subimos contenidos gratis. Yo pago unos US$ 100 mensuales por Internet que son parte de mi diversión y los pagaría igual subiendo o no contenidos. Además tengo mucho tiempo libre que me agrada gastarlo escribiendo estas burradas, teniendo un costo cero no es extraño que ni me preocupe de cobrar por lo que hago.
Hasta este punto Friedman se habría equivocado, en Internet efectivamente existen los almuerzos gratis, pero ni tanto. Recordemos que no solo existen las compensaciones monetarias, existe la necesidad de reconocimiento que es tanto o más importante que el vil billete y eso hace que incluso famosos y millonarios se tomen su tiempo para salir en Internet, si no les da el mate para escribir algo más o menos largo pueden escribir en Twitter cosas cortitas e ingeniosas como “buenos días twiteros”, “me voy a almorzar”, “camino a la casa” u otras cosas interesantes por el estilo.
Si lo vemos desde un punto de vista más amplio, que no solo contabilice las lucas sino otros factores como necesidad de reconocimiento, de hacer amigos, de comunicar, etc. veremos que Friedman en realidad no se equivocaba y no existen almuerzos gratis, los que subimos contenidos a Internet y nos leemos los unos a los otros si tenemos una función de utilidad que no se mide en lucas sino en que al menos una persona pierda su tiempo leyendo lo que escribimos, la economía de Internet se comporta igual que la tradicional solo cambian los términos de intercambio que ya no son costos y utilidades monetarias sino creación de contenidos y capacidad de captar la atención, esa es la nueva moneda en la economía de Internet. Hasta mañana.