Este test muestra la orientación política en base a una encuesta de nuestras opiniones sobre asuntos comunes, la pueden hacer Aqui, a mi me sorprendieron un poco los resultados porque pensé que podría estar más a la derecha y mucho más libertario, y al final resulta que soy un maldito moderado, que diablos.
8 abril, 2010
Educación para todos!
Todo parte por ponerse de acuerdo ¿cuales son las obligaciones económicas del estado? Este es un campo abierto a diversas opiniones, pero hay tres obligaciones que se mencionan con más frecuencia:
1.- Proveer bienes y servicios públicos: estos aparecen cuando no se puede -o es muy difícil- aplicar el principio de exclusión (dar un bien a los que pagan y dejar excluidos a los que no pagan). Un ejemplo clásico de este principio son los servicios de seguridad, supongamos que en mi barrio la mayoría de los vecinos nos ponemos de acuerdo para pagar a un guardia, pero el vecino Contreras dice que a él no le interesa. Como el guardia estará igual pagado por los demás, el vecino Contreras se beneficiará a costillas de los demás. La seguridad es entonces un bien público y por eso el estado usando su soberanía (fuerza) nos cobra impuestos -nos guste o no- para pagarle a los Carabineros. Hay muchos ejemplos de esto como el alumbrado público, pavimentación, semáforos, Fuerzas Armadas, etc. Por ejemplo muchos no pagarían voluntariamente por mantener las Fuerzas Armadas diciendo que no las necesitan, para eso está papá estado con su big stick sacando la plata por las buenas o por las malas.
2,- Regular y controlar las externalidades negativas: en este caso el estado actúa como árbitro, haciendo leyes y obligando a todos -por la fuerza- a que las cumplan. las regulaciones son reglas del juego que se exigen para evitar engaños o abusos de una posición dominante, las externalidades negativas son costos a terceros que no se benefician de la actividad económica que la produce, típicamente la contaminación, desforestación, congestión de las calles, etc.
3.- Redistribuir el ingreso: el mercado distribuye la riqueza en proporción a los recursos (de todo tipo) que tienen las personas, particularmente de su mayor o menor habilidad para acumular riqueza. Los que tienen una cantidad insuficiente de estos recursos son poco productivos y pobres. Las ideas igualitaristas dicen que el estado debe corregir esa situación usando básicamente el método de Robin Hood: quitarle a los ricos para darle a los pobres.
Estas tres categorías engloban más o menos el consenso de lo que la gente común espera del estado. Se supone que con un “buen” marco regulatorio se fomentará la creación de riqueza -y por consiguiente- más empleos bien pagados, que sería la piedra fundamental del bienestar económico de las personas.
El problema es cuanto, los que creen en una concepción paternalista del estado tienen ideas muy amplias de lo que son los bienes públicos, quieren que el estado regule todo y redistribuya la riqueza con la mayor generosidad posible, pero cada una de estas intervenciones estatales produce sus propias externalidades y abusos.
Algo que tienen en común todas estas obligaciones del estado, es que en el fondo son justificaciones para el aparato represivo: los bienes públicos los pagas o te vas preso, las regulaciones las cumples o te castigan, la redistribución -si te consideran rico- la pagas o te meten a la jaula. El estado es un ente fundamentalmente represor, esa es su verdadera naturaleza y el resto es cobertura azucarada. Por eso tantos quieren acceder a la administración política del estado, pues ese puesto da las llaves del polvorín y de la caja de fondos ¿que más se puede desear?.
El problema del estado es que siempre funciona como una dictadura oligárquica. El concepto de democracia no solo es vacío, porque nunca ha operado realmente como “gobierno del pueblo”, sino que además es hipócrita, atribuyendose virtudes que no tiene y sobre todo atribuyéndose la representación del pueblo, un ente abstracto e ideal que tiene tanta relevancia como el accionista más minoritario en una enorme Sociedad Anónima.
Y es lógico que así sea, porque si todos participaran de las decisiones no se llegaría jamás a ninguna parte, muchas manos matan la guagua es mi dicho favorito, así es que lo malo de la democracia no es su carácter dictatorial sino los engaños con que se cubre. Si un gobierno se basa en engaños necesita gobernados estúpidos, que necesariamente eligen contra sus propios intereses una y otra vez. Es un perfecto círculo vicioso.
Bah, ya lo ven, mi humor está cada día mejor, rebalso optimismo. Todo hombre debe creer en algo, yo creo que me voy a tomar un buen trago, permiso…
PD Acabo de ver el programa “esto no tiene nombre” con el escándalo de las becas Valech para ex torturados que significó casi 10 millones de dólares para la UNIACC y quien sabe cuanta plata en coimas para los tipos de la División de Educación Superior del ministerio ¡que caraduras Dios mío!, bueno, hacía años que no veía caras de palo tan grandes, pero me retorcí de la risa viendo al pobre viejito analfabeto que le dieron su título universitario, igual que otras viejitas que apenas sabían hablar, increíble y divertidísimo ¡Viva la educación para todos! UNIACC=APLAPLAC. En fin, el programa me arregló el día y me espantó el mal humor.
3 enero, 2010
Que viva el Instituto Aplaplac!

Vivimos en la era de la estandarización, todo tiende a ser homogéneo y compatible, los institutos de normalización y los estándar aparecen por todos lados, especialmente en las computadoras donde la mayoría de los avances han sido consecuencia de los estándares más que de ingeniosas invenciones. Ni la economía de redes, Internet, ni los procesadores de texto, hojas de cálculo, fotografía digital, música, video, en fin, casi nada hubiese sido posible sin que antes existieran estándares.
Existen normas para la altura de las mesas y sillas, que permiten que al poner cualquier silla frente a mi escritorio quede a la altura justa, normas para los enchufes de tomacorriente, para el tamaño de las puertas y la altura de las perillas ¡normas para todo!.
Claro que la estandarización es buena, pero toda moneda tiene dos caras y a veces lo que ganamos en eficiencia lo perdemos en otras cosas importantes, como la creatividad y la libertad. Existe por ejemplo una altísima estandarización de las ideas, de la que todos nosotros somos víctimas -o beneficiarios, según como se mire- hay unas pocas corrientes de ideas muy estandarizadas que nos inculca la educación y todo el aparato de cultura, partiendo por la tele: ese oráculo que educa a la gente común durante gran parte del día.
Cuando escucho a mi querida suegra hablar de “el Felipe” ya se que se trata de Felipe Camiroaga, un animador de televisión nacional, gran parte de las cosas que dice son una repetición de lo que ve en la tele y en mayor medida lo que escucha en una radio local, propiedad de un populista metido en política que junto con sus locutores, bombardea a la gente simple con sus ocurrencias durante todo el día. Esas son fábricas uniformadoras de opinión.
Pero no es solo la gente ignorante -que diablos, si todos somos ignorantes- o de la cultura popular, la gente con educación formal y mucha cultura también se uniforma en torno a algunas corrientes de opinión estandarizadas que no entrega la tele sino su equivalente para los “cultos”: el arte, la literatura, el cine y todo eso. El fenómeno de la tele se replica por otros medios. Porque cultura no s sinónimo de inteligencia ni de pensamiento crítico, existe, en todo el espectro cultural, gente ingenua y repleta de flojera mental, que se traga todo lo que le pasan sin masticarlo. Desde analfabetos hasta eruditos está repleto de gente que no se toma el trabajo de pensar demasiado.
Esta uniformidad no es completamente mala, toda moneda tiene dos caras, lo malo es cuando nadie la cuestiona y cuando no hay pensamiento crítico que la ponga en duda “¿por qué?” es lo que nadie pregunta frente a la mayoría de los clichés, y cuando algún loco pregunta lo desacreditan, le tiran encima algún argumento de autoridad. Siempre tiene que sobrevivir una minoría con pensamiento crítico en caso contrario nos momificamos. El crítico tiene que pagar un precio porque es desagradable, no encaja y muchas veces puede ser socialmente indeseable, pero hay que reservar un espacio al loco: hay que cuidar a los locos.
Esto a propósito de unos papers que estuve leyendo sobre la educación superior y las críticas hacia las “universidades garage”, sin infraestructura, sin medios y poco formales que aparecieron en cantidad en Chile en los años 80 cuando se abrió una ventana para la creación de las universidades privadas. Lo que no recuerdan los críticos, que se enjuagan la boca con la frase “calidad académica” y son incapaces de definir con precisión que significa, es que todas esas universidades serias, tradicionales, fueron durante muchos años igual o peor que las universidades garage que critican.
Cuando llegó la democracia en Chile, en los 90, se cerró la puerta para la creación de nuevas universidades y los momios resentidos de las universidades tradicionales, acostumbradas a gozar de los privilegios del monopolio empezaron a usar su poder político para recuperar el terreno perdido. Ahora usan el financiamiento para estrangular a las universidades chicas con el cuento de la acreditación que finalmente es una herramienta para homogeneizar las instituciones y seguir en su proceso de momificación al alero del papá estado.
Permítanme hacer el papel del loco, las universidades garage son necesarias, solo los tontos tienen miedo que existan universidades buenas y malas (que existen de todos modos), con competencia las malas tenderán a desaparecer por falta de alumnos, las buenas crecerán y dejarán de ser garage ¿no es eso lo que pasó con las universidades privadas que se aprobaron en los 80? ¿por que cerraron las puertas a la desregulación y la competencia entre instituciones? porque desconfían en el criterio de las personas, creen que la gente común no sabe lo que le conviene y tienen que ser ellos, lo iluminados, los acreditadores, los que le digan la gente que le convine y que no.
La educación es un servicio, pero mientras los facistas encubiertos la vean como herramienta ideológica siempre querrán controlarla y se cuidarán mucho de que la gente pueda elegir que clase de educación requiere, en educación media se ve mucho más clara la diferencia entre una educación municipalizada estatizante y una particular subvencionada competitiva y orientada al cliente, año tras año la segunda le da una paliza a la primera. Lo mismo pasaría con las universidades si finalmente se le cortara la multitud de ventajas artificiales que tienen las tradicionales frente a las pequeñas, que se abran las puertas nuevamente a la creación de universidades privadas y que broten muchísimas universidades garage, porque la protección a los dinosaurios solo ha eternizado el estancamiento, el falso prestigio y la uniformidad en lo mediocre.
