Las historias raras me persiguen, yo quiero ser como todos con una vida aburrida y rutinaria, pero nada, siempre aparece alguna cosa rara que hacer y un loco que la acepte, ante la posibilidad de aventura yo salto como albacora, y ahí vamos de nuevo. Esta vez se trato de un compromiso de la Escuela de Negocios a dar una charla en Arequipa, lo que se llama un cacho porque había que ir y volver por tierra, no se ganaba ni un peso, aparentar seriedad y dar una charla a un montón de personas (yo calculé que habían unos 80 más o menos, la mayoría secretarias ejecutivas).
Como de costumbre no tenía nada que ganar, solo me esperaban incomodidades, tenía que disfrazarme con un terno y hablar dos horas sobre un asunto del que no tenía ni la menor idea, sin pensarlo mucho dije que bueno y cuando llevaba varias horas viajando en el bus empecé a preguntarme ¿que diablos estoy haciendo aquí? ¿de que diablos voy a hablar durante dos horas seguidas? ¿como soportaré el ridículo de colocarme terno y corbata?.
Salí de Arica como a las 7:30 AM y cuando llegué a Tacna el bus ya se había ido, porque me dijeron mal el horario, a buscar otro bus entonces que fuera salón-cama y cuando lo ubiqué finalmente pude dejar la cuidad de Tacna camino a Arequipa City, debido a la enorme cantidad de accidentes carreteros en Perú se implementó una publicitada política de “tolerancia cero” donde cada bus es prolijamente revisado, en las fotos podemos ver la tolerancia cero en acción: un bus al lado del nuestro es revisado y se descubre que un intermitente no funciona, está todo quebrado y pegado con scotch, el ayudante se baja del bus, da unos golpecitos, una conversación y listo, ahora es “tolerancia 0.5″.
Seguimos viajando por el Valle del Sama, donde está la entrada a la Virgen de Locumba, más allá llegamos al fértil Valle de Moquegua. La ciudad de Moquegua es la pesadilla de un urbanista, el valle es preciosos y la ciudad horrenda, el típico estilo Puno de ladrillos y casas a medio terminar, a eso en el Perú le llaman “casas de material noble” la verdad es que no le veo ninguna nobleza.
Después de atravesar las provincias de Tacna y Moquegua que son relativamente planas, se entra a la zona montañosa con largas quebradas y túneles que hay que atravesar a paso de hormiga, esta vez menos mal no me tocó un loco del volante, al menos de ida el tipo fue muy prudente aunque el bus salón cama de la empresa “Moquegua” no andaba en muy buenas condiciones mecánicas, pero eso es natural en el Perú. Más de siete horas nos demoramos, hasta que al final apareció el volcán Misti y entramos a Arequipa, el país de los Characotos.
He estado tres veces en Arequipa y nunca me he podido hacer un mapa mental de la ciudad porque es muy diversa: el casco antiguo es lindo, pero está rodeado del urbanismo-Puno que infesta a todas las ciudades del Perú que conozco, es casi un sello, a los pies del misti ya se ven pueblos jóvenes (villas miseria) y con el tiempo capaz que lleguen hasta la cima, esa es una pesadilla que tuve mientras pestañeaba en el bus. Arequipa parece estár en un cañón a los pies de varias montañas, todavía no entiendo muy bien su geografía.
Me fui corriendo a buscar un taxi para el Hotel Terrasur donde me tenían la reserva, un hotel muy bonito en pleno centro, cuando llegué me tenían un recado urgente de ir enseguida a la Universidad Católica de Santa María donde era la conferencia, me puse apurado el disfraz, excepto por la corbata, porque estaba acalorado como el diablo y no quería ponerme a transpirar, y así es como partí para el auditorium.
Era un lugar bien grande, yo he hablado en público pero nunca para más de 80 personas, en el gran escenario coloqué la presentación que había preparado a la carrera y que con suerte me daría para hablar una hora. Para colmo los que me han escuchado saben que tengo una manera de hablar como el Pato Donald especialmente problemática para los micrófonos, el tipo de sonido transpiraba más que yo cuando empecé a hablar. Pero al final zafé: hablé y hablé y hablé hasta que el locutor me hizo la seña que solo me quedaban 15 minutos y todavía tenía tema. Una vez más me salvó mi charlatanería.
Terminamos por fin, los que estaban bostezando al principio al final parecían interesados, espero que haya sido así y si no mala suerte nomás, lo importante es que salí del paso. Estaba cansadísimo así es que me fuí de vuelta al hotel donde me esperaba un buen baño con cervezas, como nunca había probado la carne de alpaca, pedí un lomo de alpaca, buena carne, parecida a la ternera pero no me gustó como la prepararon, fue el único punto negro del hotel que en todo lo demás era muy bueno, especialmente la curiosa disposición de las habitaciones en dos pisos.
Al otro día resistí la tentación de visitar de nuevo el Monasterio de Santa Catalina, que es lo único que me interesaba hacer en Arequipa, en lugar de eso luego de un buen desayuno me fuí a tomar un Bus Flores de vuelta a Tacna. La vuelta fue mucho más entretenida porque nos tocó un charlatán que vendía esos libros-chicha, nos estuvo dando su conferencia sobre salud, astronomía, filosofía y un montón de cosas más, cuando estaba terminando de hablar se me ocurrió grabarlo, solo alcancé a grabar este fragmento, pero su discurso fue mucho más divertido. Me dieron ganas de felicitar a mi colega, igual que yo hablaba con soltura envidiable acerca de cosas que no tenía remota idea.
Llegué a Tacna como a las 3 PM y ya me sentía como en casa, me tomé una combi al mercado de Polvos Rosados para comprar unos jeans y me encontré con algo increíble: los Levi Strauss estaban a menos de US$ 10, me compré dos enseguida. Dicen que en Perú se maquilan esos jeans así es que en lugar de producir 10000, producen 12000 y los 2000 extras se venden en los mercadillos a esos precios increíbles ¡por eso amo al Perú carajo!. Siempre me divierte como miran extrañados los peruanos a un tipo con acento chileno en una combi gritando “¡baja en polvos!”.
Los jeans Levi Strauss son los únicos que me los pongo y me quedan bien, tienen el corte perfecto y no necesito hacerles ningún arreglo, yo soy un gran aficionado a los jeans y he usado casi todas las marcas, de hecho son la única clase de pantalones que he usado desde los 14 a los 55 años y en mi opinión los Levi´s son insuperables.
En fin, después de algunas vueltas por mi segunda casa, me fui al terminal a tomar un taxi para Arica, pero encuentro que estaban vendiendo platos típicos a precio regalado (3 soles) una idea extraordinaria pero muy mal implementada, a Tacna le falta muchísimo en materia de turismo, el pastel de papa que me comí tenía todos los ingredientes de buena calidad, pero estaba frio y se les había pasado la sal, todo improvisado, hecho a la carrera, cuando esa actividad podría haber sido un golazo. Viendo el lado bueno (para nosotros) es probable que Tacna nunca alcance a Arica como destino turístico, no tiene la vocación, que es lo más importante, pero igual podrían haber avanzado mucho si hicieran las cosas bien hechas. Me gustaría haber tabajado un poco en eso allá, pero ya es demasiado tarde.
Y ya estoy en Arica, en casita adonde acabo de llegar sano y salvo, otra más de las aventuras y desventuras del tomasito, ya vendrán más, al menos eso espero. Las fotos del chascarro pueden verlas AQUI, obviamente que no me saqué ni una de cuando estuve haciendo el ridículo.