Tomas Bradanovic

6 febrero, 2011

>El arte perezozo

Archivado en: arte, conceptual — tombrad @ 10:08 am

>Con mi nuevo contrato de TV cable de bajo presupuesto me quedaron bloqueados casi todos los canales. En realidad no se perdió nada porque no veía ni uno solo de los canales que cortaron, la Pilar solo se interesa en El Gourmet y mi querida suegra en las telenovelas, todos quedamos conformes.

Pero en la nueva parilla apareció el canal ArtTV, chileno y dedicado a arte y cultura. Lo bueno es que todavía no aparecen esas series seudo culturales que repletan el FIlm&Arts y otros por el estilo. Lo malo es que muestran el estado lamentable del arte contemporáneo en Chile.
Que cosas más malas y uniformes, es como si los tipos llevaran una etiqueta en la frente diciendo “cineasta”, “actor”, “pintor”, “artista visual” ¡son todos iguales!. Dentro de las sub faunas se visten igual, hablan las mismas tonteras, son pretensiosos, rebuscados ¡pedantes hasta la nausea!. Con razón el arte tiene tan poco público en Chile ahora, si con ver a uno ya los viste a todos.
Pensaba en cambio en Ingrid, que es -hasta donde yo he conocido- la única artista visual chilena coherente y dedicada en serio a su trabajo. Claro que desarrolla su carrera en Europa donde la cosa debe ser mucho más competitiva y no es tan fácil pasar mulas como en Chile. La verdad es que en ArtTV no veo nada parecido, los artistas nacionales salen harto ridículos, parecen malas copias de otras malas copias.
A mi siempre me interesó el trabajo de los artistas, desde chico mi mamá me llevaba a museos y a cuanto espectáculo nos permitía el escuálido presupuesto, también le tomé el gusto a leer desde muy niño. Me enorgullece -más bien dicho me alegra- que el Tomás Jr. haya aprendido a tocar algunos instrumentos y esté estudiando diseño gráfico. Aunque se muera de hambre me parece que es algo a lo que vale la pena dedicarse.
Pero el arte contemporáneo, ah diablos. Es el arte flojo como lo describía Herman Hesse en un cuento de Pequeño Mundo, ¿se puede seguir haciendo arte después de los clásicos? ¿como?. Bueno, hay casos como las artes plásticas, cuando nadie espera superar a Rubens o a Picasso en cuanto a virtuosismo, entonces aparece el arte conceptual donde lo que importa son las ideas y el acto artístico como movilizador de las personas.
Como el objeto de arte -la obra- ya no importa tanto sino su capacidad de movilizar, ya no se necesita ser virtuoso sino más bien ingenioso, yo veo al arte conceptual es una especie de arte chat o arte twitter, donde lo que importa es el ingenio, provocar un golpecito de asombro con cosas que transitan en el borde de lo ridículo y farsante.
En teoría está todo muy bien y parece la única salida al agotamiento de los virtuosos. Cualquiera puede ser artísta famoso siempre y cuando tenga un buen cuento, sorprenda y se las arregle para obtener buena crítica. Entonces aparecen los farsantes, los obvios y los pedantes que se imponen por fuerza bruta, mirando sus productos de arte como cosas que hay que colocar en un mercado.
Bueno, las obras de arte siempre han sido productos y siempre ha existido un mercado del arte, lo malo es que este mercado se distorsiona cuando aparecen coleccionistas que compran más por inversión que por convicción o gusto. El arte puede dar las inversiones más rentables porque se presta para muchas manipulaciones.
Como el objetivo ahora es sorprender y tener una buena historia aparecen tipos como el que colocaba pequeños peces en una licuadora para que el público los triturara, luego se hizo una liposucción y enlató la grasa que le sacaron para venderla como objeto de arte. Lo importante es ser raro, tener alguna perversión sexual o a lo menos una desviación, porque el propio artista pasa a venderse como parte de la obra: la gente compra un Andy Warhol o sea compra el discurso del artista más que el objeto.
Es un poco equivalente a las novelas de ideas o ensayos novelados -que a mi no me gustan- pero hay unos pocos buenos de Huxley, Orwell u otros que se me olvidan. El problema es que con las artes visuales es mucho más fácil hacer trampa, pasar gato por liebre y vender como profundo o intelectual cosas que son superficiales y pedantes.
Creo que eso pasa porque el público es muy escaso y poco exigente, se deja manipular por un sistema que es el que mueve los canales de comercialización sin ningún pensamiento crítico propio. La gente admira lo que le dicen que es admirable.
El mercado del arte es el sueño para cualquiera que se dedique al marketing, es creación de valor en su estado más puro, los rendimientos sobre la inversión pueden ser tan enormes que Picasso le pagaba con dibujos o cuadros a su sastre y comía gratis a cambio de firmar un autógrafo, el sastre se hizo millonario y los mozos deben haber hecho un excelente negocio revendiendo los autógrafos.
Claro que es importante diferenciarse. Para mi gusto un buen trabajo de arte es personal y refleja mucho de lo único que tiene el tipo que lo hizo, pero eso único tiene que ser algo de valor no puros cuentos, excentricidades, chiste o ingenio, ¡de ser así hasta yo podría hacerme pasar por artista! No pues, tiene que ser personal, único y valioso, al menos para mi gusto. Creo que lo malo del arte conceptual es que anda mucho farsante y vendedor de pomadas entremedio. En fin, creo que le voy a pedir asesoría a Gonzalez para invertir algunos de mis millones en obras de arte. Hasta mañana.

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