Tomas Bradanovic

24 marzo, 2009

Directo a los riñones

Archivado en: asistencialismo, chile, igualitarismo — tombrad @ 10:32 am


Jorge Marshall, economista de la concertación, escribe en El Mercurio una crítica muy certera a las propuestas de Sebastian Piñera -candidato presidencial de la oposición- para salir de la crisis, diciendo que Piñera solo propone más de lo mismo, “las medidas de Sebastián Piñera se parecen a los borradores de trabajo que ha tenido a la vista el ministro de Hacienda en los últimos meses. Incluso podrían considerarse una ampliación del programa económico que aplica el Gobierno, y que está recibiendo una creciente valoración por parte de la ciudadanía. De este modo, los estrategas de la Alianza parecen convencidos de que, para dar gobernabilidad al país, deben levantar propuestas que se asemejen más a las banderas de la Concertación que lo que ellos mismos han sostenido en los últimos años”. Un golpe directo a los riñones, de esos que producen daño a  pesar que apenas se notan.

Lo peor es que es cierto, con esta propuesta Piñera y su economista estrella, Larraín, están validando las políticas benfactoras que nos han llevado al estancamiento económico y al mismo tiempo abandonan el enfoque tradicional de la derecha para estos casos: austeridad fiscal, menos asistencialismo y más plata a la gente a través de reducción de impuestos. Estamos fritos.
A mi querida suegra la trataron de engañar ayer con el viejo cuento del boleto premiado de la lotería, se le acercó un tipo en la calle diciéndole que no sabía leer y que tenía un boleto premiado, luego apareció el cómplice y así le estuvieron contándole historias gran parte de la mañana, que mal ojo de los estafadores, mi suegra anda con menos plata que yo en el bolsillo así es que salieron para atrás. A mi me han contado esos cuentos y he caído en el engaño un par de veces, es increíble el poder de convencimiento de esos tipos, yo soy bien ingenuo y creo casi todo lo que me dicen, lo bueno de no tener plata es que solo podemos perder el tiempo.
Pasan los días y yo sentado en mi nuevo escritorio, di-vagando, lástima que debo mantener el decoro y no puedo poner los pies arriba como en mi casa, mejor, porque me está empezando a doler la espalda de nuevo. Hay buen ambiente en la Escuela de Negocios, todos son amables, buenos para la chacota, hasta los auxiliares son muy serviciales, la secretaria de la Escuela es excelente, el decano conversa con todo el mundo, en fin, tudo bem hasta ahora.
Estuve escribiendo en el computador echado en la cama, con la cabeza torcida y apoyado en un codo durante un par de horas, resultado: un tirón en el omóplato que seguramente me va a perseguir por un tiempo. Una vez estuve más de un año con dolor de espalda, no se me pasaba con nada, entonces me intoxiqué con algo en Tacna y después de un par de días con fiebre el dolor desapareció. Que cosa más rara, tal vez fue por la fiebre o por los dos días en cama, pero el asunto es que el dolor se esfumó de un día para otro.
Puras cosas sin importancia, ayer estaba de mal humor así es que no escribí nada, hoy se abrieron las nubes y vuelve a brillar el sol de nuestras juventudes, el mal genio me duró menos que un dolor de espalda. En todo caso he notado que lo que escribo a veces se alarga mucho, nada de eso para hoy, cortito nomás, no tengo nada que contar así es que como dice el corrido ya con esta me despido. Hasta mañana.

12 marzo, 2009

La fábrica de mendigos

Archivado en: asistencialismo — tombrad @ 4:19 pm


Dejé de ver el blog de Kenneth Bunker por algunos días y no me había dado cuenta de un interesante artículo que escribió llamado La desigualdad y la Izquierda en América Latina. Aunque soy medio flojo para comentar yo reviso siempre mi lista de blogs de los que me caen bien, igual a veces me pierdo buenos artículos como este.

Kenneth plantea: “la razón central del aumento y consolidación de gobiernos de izquierda se debe a la imposibilidad de los gobiernos de derecha para resolver la desigualdad en la distribución de riqueza. Como resultado, una parte importante de gente ha terminado votantando por sectores que privilegian gobiernos orientados a repartir justicia social por sobre gobiernos orientados a implementar políticas de libre-mercado”. El artículo completo lo pueden leer aquí.

Es muy interesante el artículo y tiene toda la razón, me hace entender como los que se dicen de derecha han perdido el foco cayendo en el juego de prometer igualitarismo, algo tan imposible como prometer que se terminarán los terremotos, porque la desigualdad humana es tan natural como los terremotos o enfermedades. Una verdadera igualdad del  ingreso solo podría conseguirse en un régimen totalitario, como la China de Mao o el Pol Pot. Grados intermedios se pueden conseguir restringiendo las libertades y expropiando en mayor o menor medida y eso es a lo que cualquier verdadero derechista debería oponerse.

Hay experiencia histórica y de sentido común, los países comienzan a enriquecer cuando la plata se concentra en los más exitosos, le quitas la plata a los exitosos y la generación de riqueza se va al diablo. Eso lo sabe la gente de izquierda y derecha, no hay que ser un genio para darse cuenta que si le das plata a un borracho o a alguien de poco sentido común,  esa fluirá de vuelta rápidamente hacia los que saben mejor acumularla, cualquier política redistributiva se convierte en asistencialismo, dependencia y pobreza de largo plazo.

La izquierda lo sabe pero no le importa, porque  su bandera de lucha es la igualdad a los fabianistas no les preocupa en realidad el crecimiento, igual que a los campesinos aimaras que sueñan con que todas las mineras desaparezcan, su objetivo es primariamente asistencialista y enseguida expropiador porque solo con expropiación se puede sostener una distribución pareja del ingreso, no hay otra forma. La izquierda siempre funciona en el corto plazo y entre crisis que causa su asistencialismo.
Los que se llaman de derecha en Chile hoy tienen la misma lógica, ofrecen igualdad y miden la gestión según cuan igual se distribuye el ingreso. Esa derecha es de mentira, es una idea corrompida del ideal derechista de la libertad por sobre el igualitarismo. La verdad es que tanto los fabianistas como la seudo derecha saben que el igualitarismo es imposible a largo plazo,pero  buscan el voto ofreciendo igualdad mientras en privado se arreglan con el poder económico para beneficiarse ellos mismos. 
Y para el pueblo, asistencialismo, igual que la lotería, el gobierno regala 15.000 laptops para los niños, lógico que hay mucho más de 15.000 niños que quieren laptops, pero el populacho piensa “tal vez para la próxima me toque”, así regalando a 15.000 se puede seducir a 150.000 giles o más, esa esperanza es el secreto de la popularidad que trae el asistencialismo, algo que Farkas o la Lotería de Concepción descubrieron hace rato.
Si existiera una verdadera derecha en Chile partiría por atacar la mitología en torno a la igualdad, la desigualdad no es mala sino natural, la verdadera justicia social consiste en que el que lo hace mejor debe ganar más plata y viceversa, una competencia en cancha pareja no significa que el gobierno le de ventajas a los que han fracasado y ponga handicap a los que tienen éxito, eso es negación de la justicia ¿que significa una cancha pareja? simplemente que nadie tenga privilegios especiales del estado, ni más ni menos.
Los hijos de los pobres deben esforzarse más que los hijos de los ricos eso es evidente, pero los fabianistas lo niegan y mantienen la ilusión de los pobres con el asistencialismo, como ningún gobierno del mundo tiene capacidad financiera para hacer sostenidamente lo que prometen, ofrecen loterías, premios sorpresa y políticas insostenibles o que comprometen la creación de riqueza a futuro.
Y así Sebasián Piñera sigue hablando de subsidios, préstamos blandos y condonaciones, economistas de derecha siguen diciendo que es preferible que “el gobierno regale” 40 mil pesos a los pobres  en lugar de bajar 4 puntos de el IVA o eliminar el impuesto específico a los combustibles. Con una derecha así estamos fritos, no vamos a llegar a ningún lado y el pueblo seguirá cayendo en el engaño del asistencialismo hasta que lleguemos a un Hugo Chavez, cuando, enfurecidos por la mala situación e incapaces de identificar por qué se llegó a eso se tiren en los brazos de un gorila demagogo. 
Eso es lo que están sembrando ahora, la izquierda y derecha unidas, porque son cobardes, no se atreven a hablar claramente y tienen terror a perder votos.

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