Tomas Bradanovic

28 Junio, 2007

Cervezas y cuentos

Archivado en: barrio maipu, cerveza, new seven wonders — tombrad @ 2:28 pm

Vino y aguardiente puro
son bebidas de los Reyes,

agua que tomen los bueyes

que tienen el cuero duro

Manuel Rojas (Hijo de ladrón)

Después de mi equivocada corrección a Lilian acerca de meade (vino de miel), me puse a revisar artículos sobre el alcohol, ese remedio supremo contra todas las enfermedades del alma. Y a propósito de sus peligros, como dijo Paracelcus la dosis hace al veneno: “todo es veneno, nada es sin veneno. Solo la dósis hace al veneno”. Hablemos entonces de la cerveza, la bebida alcohólica más antigua que se conoce: la madre de todos los copetes.

Entre tomadores de cerveza tenemos a los puristas que solo aceptan las que están hechas con agua, cebada, lúpulo y nada más, según las leyes de la pureza de 1516, y también los más tolerantes que aceptan las recetas arregladas con muchos otros ingredientes.

La cerveza es básicamente una gaseosa alcoholica, tiene gas carbónico igual que la Coca-Cola y más o menos la mitad de alcohol que su equivalente en vino. Tecnicamente es una chicha, que se mantiene estable porque se guarda cerrada hermética, si dejamos una cerveza destapada después de un rato se arruina.

Las cervezas alemanas o checas por lo general siguen la Ley de la Pureza y son clásicas: Lager, Pilsen, etc. Mientras que las cervezas belgas o inglesas son arregladas de distintas formas: agregando azucar, otros cereales y hasta chocolate para dar sabor, subir el grado alcoholico, cremosidad, etc. Las cervezas belgas de los trapenses se fermentan dos veces como el vino, para subir su grado alcoholico y variar el sabor. Como la cebada no se fermenta directamente, hay que extraerle el azucar con un tostado previo y maceración en agua tibia.

Las cervezas comerciales chilenas están -dicen los críticos- entre las peores del mundo, Chile no tiene sabores propios de cerveza en ninguna de las gamas aunque hay imitaciones aceptables en cervecerías del sur como Austral y Kuntzmann. A propósito de críticos Stephen era juez en un club de cerveza, y muy exigente, así es que me alimenté de sus enseñanzas cuado estuvo en Arica.

Guiness de Irlanda debe ser la marca más famosa, es una cerveza stout negra, con espuma muy cremosa (le agregan nitrógeno al envasar), se agregan granos de cebada muy tostados sin fermentar lo que hace una cerveza floja en alcohol pero muy gruesa, su sabor a leche le dió el famoso slogan “cerveza como alimento”. ¿Es Guiness la mejor cerveza del mundo como algunos dicen?, no lo creo, la cerveza nunca será una verdadera bebida gourmet, porque sus orígenes son humildes y así se debe mantener, con que sea rica y quite la sed basta y sobra. Cuidado con el esnobismo de la cerveza, no vaya a pasar como con el vino, donde las viñas manejan y engañan a la gente como se les da la gana.

Canadá tiene la Moose Head como su marca insignia, acá en Arica a veces llega a precios muy baratos, es una cerveza ligeramente amarga sin llegar a ser negra, bien rica. Mexico hace dos cervezas excelentes: la acaramelada Dos Equis y la muy gaseosa Corona. Bolivia hace una curiosa cerveza de algarrobo dulce llamada Bicervecina, que en Arica solo se encuentra en el Restaurante “Cavancha” de calle Maipú. No hay cerveza realmente mala, excepto las sin alcohol: según la ley de Bradanovic “si tiene alcohol no puede ser malo”.

Todas las cervezas famosas, insignias de su país, tienen la característica de ser únicas: ninguna tan cremosa como la irlandesa Guiness o tan burbujeante como la mexicana Corona, los chilenos, genéticamente copiones, difícilmente llegaremos a tener una cerveza característica, acuérdense que somos la copia felíz del edén.

Pasemos a otra cosa. Anoche el Tomás Jr. me preguntó por que no votaba por Isla de Pascua para las 7 nuevas maravillas del mundo, así es que decidí darle una lección al mocoso imberbe sobre el mundo de las apariencias. “Mira” le dije “hagamos una investigación rapidita” y así nos fuimos a examinar el sitio web principal de la “fundación” encargada del concurso.

Haciendo caso omiso a todo el yaba-daba demagógico nos fuimos directamente a “Business Oportunities” en busca de algún nombre, asi llegamos a Deureka y a don Jean Paul de La Fuente, un señor con la perfecta sonrisa de un vendedor de autos usados, que es en realidad -el mismo- la fundación.

Un poco de Google sobre este caballero y quedó claro que se trata de un intento -al parecer exitoso- de explotar los sentimientos de chauvinismo y orgullo nacional en provecho de un avispado productor de eventos quien, con las patas y el buche, pues la fundación es un one man show, está ganando sus buenos dólares, yenes, peso y rupias a costillas de los incautos.

La nueva economía en acción, una versión nueva y suavizada del cuento del tío por Internet, no es la primera pero parece que le está yendo muy bien porque hasta gobiernos están cayendo en el engaño. No es el primer caso, hace unos años anduvo un mentirosso vendiendo la Capital Mundial de la Cultura, que en el fondo significaba aparecer en una publicidad de bajo presupuesto del canal Discovery, Cayeron los alcaldes de Iquique y Valparaíso entre otros.

Cuando Iván Paredes era alcalde de Arica se lo cuenteó un”aventurero” español Kitin nosecuantos, que vivió como dos años a costillas de una balsa para llegar a la Polinesia (¡que original! como si Thor Heyerdahl no lo hubiese hecho nunca). Eso nos muestra que se terminarán las piedras más nunca los incautos. En fin, le dije al Tomás Jr. “lee y aprende” a ver si en caso de apuro se le ocurre inventar alguna cuchufleta por Internet.

Por mientras muchos chilenos siguen entusiasmados luchando para que Isla de Pascua sea elegida una de las nuevas maravillas del mundo. Con razón tuvimos a Ricardo Lagos de presidente ¡si esa es la misma gente que vota pues!.

Y no crean que me olvidé del slideshow, hoy los invito a ver el Barrio Maipú de mis amores, donde -entre otras cosas- sale el negocio donde tanto sufrí a fines de los noventas ¡a ver si lo identifican!

Bueno mis amigos, los dejo porque el Rapa Nui me está esperando, su dueño Marcelo me invitó a conocer el nuevo show con música en vivo y no me lo puedo perder porque amo el jazz y para que decir las curvas, mañana les cuento los detalles.

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