Dentro de todo lo malo, ser pobre también tiene algunas ventajas. Y no me refiero a las personas sino a toda la ciudad de Arica que lleva casi 20 años de depresión económica y alta cesantía. El último boom que tuvimos fue con la creación de la ZOFRI que produjo una explosión de contrabando al Perú durante el primer gobierno de Alan García.. ¿Que puede tener de bueno haber pasado de ser una de las ciudades más pujantes de Chile a la ciudad deprimida que es hoy?.
Bueno, de partida hay mucho menos delincuencia y menos lumpen que en nuestros enriquecidos vecinos (Iquique, Antofagasta, Calama), también es una de las cuidades con el costo de vida más bajo de todo el país. No todos son problemas, también hay oportunidades y una de las más interesantes es que a nuestra cuidad todavía no han llegado las grandes inversiones que fuerzan el desarrollo hacia modelos de monocultivo, como ha pasado en casi todas las demás ciudades de Chile.
Desde Iquique hacia el sur no es posible la diversidad económica que nosotros tenemos, los grandes intereses mineros, vinícolas, agroindustriales, forestales, energéticos, acuícolas, etc. han establecido a firme su presencia y monopolizan el desarrollo en un solo sentido. Las fábricas de celulosa por ejemplo, contaminantes sin remedio ya dominan muchas economías locales y por más que reclamen nadie se atreverá a paralizar esas enormes inversiones, mucho menos la gente que trabaja y depende de esas plantas.
Arica es uno de los pocos lugares de Chile que no están embarcados en esos grandes intereses y esa es una suerte para nosotros, porque todavía estamos a tiempo para modelar nuestro desarrollo. Podemos ser una de las ciudades más limpias de Chile sin necesidad de entrar en conflicto con grandes intereses económicos ni pisarle los callos a nadie. Por eso es tan importante que no se permita la actividad minera en los parques nacionales, porque una vez establecidos ya no habrá fuerza capaz de sacarlos y perderemos nuestra condición de última ciudad relativamente limpia de Chile.
El problema grande es que tenemos una pésima historia de manejo ambiental, las autoridades locales han estado siempre al mejor postor para permitir toda clase de abusos como fue la internación de residuos tóxicos hecha por Promel, que para remate los almacenó en la interperie en medio de un área dnsamente poblada. Durante décadas ninguna autoridad ha querido mojarse esa parte adonde no llega el sol por los problemas ambientales: los metales bolivianos almacenados a la interperie, el agua con boro, la pesca indiscriminada, la minería de Choquelimpie, el manejo de vertederos, en fin, la lista de la infamia es larga y nunca los responsables han recibido lo que se merecen.
El manejo ambiental ha sido siempre desatendido, pero todavía estamos a tiempo, hay que hacer conciencia porque una opinión pública bien informada puede hacer milagros, no estamos en un punto sin vuelta a atrás como en las demás ciudades de Chile gracias a que no hay grandes inversiones involucradas. Ojo con eso, cuidado con los cantos de sirena porque cuando estemos contaminados hasta el cuello será demasiado tarde para arrepentise.