Tomas Bradanovic

11 diciembre, 2009

Nowhere man

Archivado en: beatles — tombrad @ 11:12 pm


Y Mark sigue pedaleando, leo en Twitter que anoche durmió en la pampa antes de la bajada de Camarones, hoy avanzó mucho porque en la tarde contaba como se había encontrado con la sorpresa de su vida: un puesto de mangos en medio del desierto. Es decir que estaba por llegar a Huara, porque ese puesto está en la Pampa del Tamarugal, El video con las primeras impresiones sobre Chile lo pueden ver aquí. En su última nota de hoy puso que desearía mostrar como se ven las estrellas en el desierto de noche, los que hemos estado en el desierto debajo del cielo estrellado podemos entender bien de lo que habla, lástima que es completamente imposible de capturar con una cámara.

En la mañana fuí un rato a la universidad a terminar unos asuntos pendientes y conversar con mi viejo amigo Mauricio Néspolo, que también es profesor en la Escuela de Negocios y con el que queremos presentar un segundo paper para la revista Ingenierae. El primero lo presentamos con otros tres compañeros hace unos días y vamos a ver si lo aceptan porque el plazo de revisión es de seis meses a un año, si lo rechazan mala suerte nomás, lo intento de nuevo hasta que les gane por cansancio. Alguna vez hay que empezar ¿no?.
El paper anterior era sobre tarifas sociales y es la continuación de un trabajo que ya había publicado Daniel, este otro es más ambicioso porque trata de la economía del agua en la ciudad, trataremos de proponer alguna metodología para determinar costos reales, externalidades y poner precios a los distintos usos, es algo que le vengo dando vueltas desde hace tiempo. La idea no es proponer cambio en las leyes sino fijar alguna referencia con números que permita priorizar los distintos usos del agua, de manera que ayude a tomar decisiones de inversión pública. En fin, no es una idea completa todavía, pero creo que de repente podríamos encontrar alguna metodología novedosa y útil. Dicho sea de paso la mayoría de esas publicaciones son de una inutilidad casi perfecta.
En la tarde nos dedicamos a algo mucho más útil porque fuimos a comprar las cosas para el Bye Bye 2009 que haremos mañana en la parcela del pueblo. La idea original era comprar un chancho así es que nos fuimos a la quebrada de Acha donde están los criaderos informales, es un lugar increíble donde en medio del olor más apestoso, con muchas parcelas llenas de chanchos, basura y chatarra, se levanta una enorme casa de lujo, no lo podía creer, no me explico quien será el loco que levantó esa mansión en medio de toda la peste. El asunto es que no encontramos ningún lechón del tamaño que buscábamos así es que cambiamos de planes y probablemente nos salvamos de morir de triquinosis. Bah, hemos comido chanchos de allí muchas veces y seguimos vivos.
Como no había chancho pensamos en hacer un asado y nos fuimos al terminal agropecuario, pero no había carne en ninguna parte así es que quedamos en las mismas, igual aprovechamos de comprar verduras: tomates a US$ 0.2 el kilo (¡los plátanos estaban al mismo precio!), cebolla blanca, cebolla morada, choclos, cilantro, perejil, ajo, ají amarillo, ají verde, papas, camotes y muchas otras cosas difíciles de detallar. Finalmente decidimos comprar unas palometas (dorados) para hacer caldillo, frito y en escabeche. Mañana me tendré que levantar temprano para ir a buscar el pescado fresco al terminal, supongo que todo va a quedar muy bueno. Para la garganta cervezas y cleri. En fin, mañana sacaré fotos de la despedida de este año en que poco a poco he ido remontando la mala fortuna, con una ayudita de mis amigos. Sobre todo ha sido un año divertido y eso es lo que importa.
¿Que pasó este año? a ver, un recuento en pocas palabras: a fines del año pasado salió elegido Barak Obama como presidente de USA en medio del éxtasis de mucha gente de pensamiento progresista, en un año ganó el premio Nobel de la paz y creo que es el último petardo de entusiasmo de lo que fue una elección muy mediática, llena de simbolismos y antipatías personales. En verdad muy poco ha cambiado respecto a la administración Bush, una que otra cosa cosmética, lo que me parece muy bien pero supongo que no le hará maldita gracia a los liberals que votaron por él porque lo creían el nuevo mesías.
Este año también se desató una especie de efecto dominó en la concertación, con renuncias masivas por todas partes y la aparición del más improbable candidato: Marco Enriques Ominami, un fenómeno -a mi modo de ver- similar al de Farkas. Si no gana la elección -aunque creo que esta vez puede pasar cualquier cosa- dejará de aparecer en la prensa y volverá a ser como dice esa antigua canción de los Beatles:
He’s a real nowhere man,
Sitting in his Nowhere Land,
Making all his nowhere plans
for nobody.

Doesn’t have a point of view,
Knows not where he’s going to,
Isn’t he a bit like you and me?

Nowhere Man please listen,
You don’t know what you’re missing,
Nowhere Man,the world is at your command!

He’s as blind as he can be,
Just sees what he wants to see,
Nowhere Man can you see me at all?

Nowhere Man, don’t worry,
Take your time, don’t hurry,
Leave it all till somebody else
lends you a hand!

Doesn’t have a point of view,
Knows not where he’s going to,
Isn’t he a bit like you and me?

Nowhere Man please listen,
you don’t know what you’re missing
Nowhere Man, the world is at your command!

Que otra cosa pasó este año, bah, nada muy importante parece. Seguro que los tradicionales recuentos tendrán que quebrarse la cabeza para encontrar algo interesante. En general parece un año bien aburrido, lo que me parece perfecto. El aburrimiento es el estado ideal de nosotros los flojos.

En fin, solo me queda ir a dormir porque mañana me tengo que levantar temprano a buscar las palometas, la vida nos exige sacrificios, hasta mañana, que sueñen con los Beatles.

5 octubre, 2009

Música y Beatles

Archivado en: beatles, musica — tombrad @ 8:17 am


Cuando aprendemos a tocar un instrumento, en las canciones populares lo primero que aparecen son las “progresiones” o “esquemas” que son la sucesión de acordes del acompañamiento. Lo segundo que aprendemos es que con una misma progresión podemos acompañar muchas melodías distintas y -lo más misterioso- que algunas progresiones suenan bien, mientras que otras, por alguna razón, chocan en nuestro oído. Había leído varias cosas básicas sobre teoría musical pero ninguna me había explicado este último asunto: cual es la razón por la que algunas progresiones encadenan bien y otras no.

Ayer, curioseando por la ahí encontré una buena web dedicada a la música donde hacen un análisis semántico de las primeras 46 canciones de los Beatles. La semántica tiene que ver con el significado de los símbolos y su principal utilidad está en los lenguajes. En este caso se hacen experimentos sobre como percibe la gente distintas progresiones de acordes y sugiere que las primeras canciones de los Beatles eran mucho más innovadoras de lo que parecen, usando nuevas progresiones para poner en contexto las letras más que un simple acompañamiento de las melodías. Es muy entretenido como conectan los acordes con las palabras y las progresiones con una conversación, de manera parecida a las técnicas que se usan para improvisar melodías. En otro artículo llamado Words and chords, también se sugiere que la verdadera innovación de la música de los Beatles fue crear armonías relacionadas con las letras. También se describen otras cosas como la música beat, que simplificó el Rithm and Blues y elevó el volumen del acompañamiento a veces incluso tapando la voz de la melodía, cosas de las que recién ahora me doy cuenta.
Otro artículo de la misma web llamado Old sweet songs, muestra la influencia de antiguas canciones en otras nuevas, por ejemplo entre “When the saints go marching in” y “I saw her standing there” o entre “Georgia in my mind” y “Yesterday”. En una entrevista Paul McCartney (autor de I saw her y Yesterday) decía algo muy interesante:
“Hay que tener siempre mucho cuidado, el gran peligro al componer es que escribas algo que ya ha sido compuesto antes sin darte cuenta. Después de tres hors de trabajo… te das cuenta que acabas de componer un clásico de Bob Dylan”.
Esto puede mostrar que somos influenciados inconcientemente por las viejas canciones, o bien que muchos esquemas melódicos y armónicos los traemos de nacimiento y son comunes a todos. Yo creo más en lo segundo, eso explicaría por qué algunas progresiones nos gustan y otras en cambio nos chocan de manera instintiva.
Sigo leyendo este entretenido sitio que tiene varios estudios sobre la música de los Beatles, me surge la duda si todos estos análisis a posteriori son solo una justificación teórica del enorme éxito de esa música o si realmente las innovaciones fueron la causa del éxito a pesar que el 99% de la gente no tiene la menor idea de ritmos, melodías ni armonías. Yo creo que aunque uno no sepa absolutamente nada de música, si puede captar instintivamente algunas cosas que son muy complicadas desde el punto de vista técnico, la razón de esto es un misterio, pero eso explica que las óperas de Mozart eran disfrutadas igualmente por músicos y campesinos. En todo caso entender los mecanismos técnicos detrás de una composición permite disfrutarla el doble o el triple que simplemente quedar pegado con algo que nos suena bien a la oreja.

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