Nadie se quedó callado con el anuncio del ministro de educación de ofrecer una beca completa a todos los alumnos con alto puntaje en la Prueba de Selección Universitaria que elijan estudiar pedagogía. El punto es si esta oferta significa una “revolución en la educación” como dijo el ministro Lavin o es solo una movida comunicacional intrascendente, como ya están diciendo los opositores.
El problema de la educación es un nudo gordiano que tiene en su centro al Estatuto Docente, una ley promulgada por el ex presidente Ricardo Lagos que asegura la inamovilidad de los profesores del sistema municipalizado.. Alrededor de ese nudo se han creado varias capas que han hecho del sistema un círculo vicioso con los resultados que ya conocemos.
La primera capa es que los colegios municipalizados son malos, en promedio una de las peores educaciones del mundo según las mediciones de rendimiento escolar y un sistema que goza de poco aprecio y menos confianza entre los ciudadanos. La segunda capa es que son muy caros de operar, basta ver a muchos particulares subvencionados que con la misma plata tienen buena infraestructura, mientras los municipalizados funcionan en instalaciones sucias y antiguas, con los servicios municipales de educación permanentemente quebrados.
Luego tenemos un fuerte sindicalismo en los profesores municipalizados, donde cada año hacen huelgas y los alumnos, por osmosis, también hacen las suyas y así es como los colegios pierden meses de clases mientras que en los particulares subvencionados una huelga ilegal es causa de despido, así es que no tienen esa clase de problemas.
Una cuarta arista es que como la carrera de profesor es socialmente poco apreciada, atrae a perdedores, mediocres y resentidos, lo que produce un círculo vicioso donde casi nadie que se sienta con algún talento quiere estudiar pedagogía, se ha convertido en la carrera de los menos capaces y se nutre de los alumnos con puntajes de selección más bajos. Las pocas universidades que se dedican exclusivamente a la educación, como la UMCE son un fiel reflejo de esto. Claro que siempre hay un pequeño grupo de idealistas con altos puntajes interesados por entrar al magisterio. A esos va dirigida la beca que anunció Joaquín Lavín, con la idea que la gratuidad será una tentación suficiente para que este grupo se incremente.
Como la beca es un subsidio a la demanda, o sea el alumno escoge donde estudiar, las universidades privadas se verán beneficiadas porque las facultades de pedagogía de las universidades públicas están desprestigiadas, esto causará una segmentación que irrita mucho a los igualitaristas que, obviamente, preferirían que todo el subsidio se vaya para las universidades estatales. Como la diferencia de calidad es notable,solo un chiflado utilizaría su beca para estudiar en la UMCE en lugar de hacerlo en la Universidad Católica, para poner un ejemplo.
Los beneficiarios de esta beca estarán obligados a trabajar en sus dos primeros años en escuelas y liceos municipalizados, pero los que se oponen al proyecto se quejan que después de dos años seguramente irán a trabajar a colegios particulares, que pagan mejores sueldos. Bueno, esa es la propuesta y esos son, más o menos los pro y los contra. Ahora veamos que es lo que yo opino, aquí voy:
En primer lugar creo que todo alumno que obtenga un alto puntaje de selección universitaria debe tener su educación financiada por el estado, no solo si estudia pedagogía sino en la carrera que se le antoje, claro que con ciertas restricciones: la primera es que no pertenezca a los dos quintiles socioeconómicos más altos, para ellos también debiera existir algún premio pero no en financiamiento de estudios, por ejemplo podría ser un compromiso de contratación automática en el servicio público después de terminar la carrera. La segunda restricción es que sigan presentando buen rendimiento en sus estudios superiores, con un ramo reprobado el financiamiento baja al 70%, con dos ramos reprobados al 50% y así sucesivamente. ¿Por que usar impuestos en pagarle la educación superior a los mejores alumnos? por simple negocio, un buen alumno da buen retorno para el país, solo piensen en el retorno de los Chicago Boy que transformaron la economía del país desde el penúltimo a los primeros lugares de América Latina en pocos años. Esos se pagaron solos con el incremento del PIB.
Ese es el verdadero sentido de dar una beca, debe ser un premio a cambio de buenos resultados y nunca un regalo gracioso por ser pobre. Porque la educación debe ser elitista, seleccionar a los mejores para cada cosa y botar rápidamente a los que no sirven. La clave de un buen sistema educativo es que se de a cada cual según sus capacidades, todo lo contrario a lo que decía Marx. La educación para todos es una idea estúpida, la educación formal debe ser solo para los que les guste y tengan las capacidades necesarias.
En suma creo que el anuncio es bueno, claro que no es la “revolución” que se necesita pero puede ser un paso para cortar el verdadero nudo gordiano que es el estatuto docente. Nadie puede reclamar demasiado contra un beneficio. También es bueno en el sentido que refuerza la idea de las becas que premian a los mejores resultados. Gran parte de los problemas de la educación viene de esa idea de “no discriminar”, cuando el proceso educativo es por naturaleza discriminatorio. Si no discriminan no están educando.
Hay que segmentar. Si queremos tener un país justo debemos volver a la idea que los mejores resultados se premian y los peores se castigan, así es como funciona el mundo y una educación que no haga eso simplemente está estafando a los alumnos. Si alguien tiene predisposición a los trabajos manuales en lugar de los intelectuales, lo mejor para la sociedad y para el mismo es que se dedique a eso lo antes posible, ojalá durante la adolescencia. Un buen sistema educativo debe botarlo rápidamente y sacarle la carga de estudiar cosas que no le gustan o para las que no tiene capacidad.
El sistema actual hace todo lo contrario, obliga a estudiar a todos sin distinción a lo menos doce años y presiona para que siga estudiando otros seis, diez o más años. Es carísimo, inútil porque desperdicia tiempo y esfuerzo y lo que es peor, baja el nivel general perjudicando a los que si tienen interés o capacidades especiales.
Claro que eso es algo que jamás soportarán los resentidos, esos que creen que todo el mundo debería tener un título universitario, que se dicen amigos de los pobres pero en el fondo los desprecian, los resentidos y los igualitaristas son los más clasistas de todos, por eso viven frustrados. A mi me da lo mismo, cualquiera que haga bien algo merece su premio y viceversa. Al diablo con la igualdad.