Ayer nos fuimos a Tacna con el Tomás Jr. y el Jordan, uno de sus compañeros. Yo tenía que ir a afinar algunos destalles de mi proyecto con la CAF así es que aprovechamos para hacer la pasada por el Gran Chimú, el Bocaccio y comer unos helados. La cantidad de chilenos que iban para allá era enorme, nunca había visto filas tan largas para tomar el bus y tuvimos que esperar un buen rato a todo sol mientras nos llegaba el turno, este debe ser un muy buen año para el turismo de chilenos en Tacna. No sacamos fotos porque se nos echó a perder la cámara.
A la vuelta, mientras hacía fila en la ventanilla de policía internacional en Chacalluta, alguien me golpea el hombro, las miré sin reconocerlas hasta que me hablaron, ¡eran dos de mis trabajadoras de cuando tuve negocio! Fue una alegría encontrarlas, Marisol era mi jefa de tienda que me acompañó entre 1988 y 1992, desde que empecé el negocio hasta el amargo momento de la quiebra. Ella abría, llevaba la caja, arreglaba los problemas domésticos con las demás vendedoras y me cubría las espaldas cuando me portaba mal.
Finalmente cuando no pude seguir fue la de la idea que saliéramos a vender a la calle lo poco que nos quedaba, para pagar las deudas más urgentes. Ellas vendían mientras que yo, medio avergonzado las miraba desde una distancia prudente.
Fresia trabajó conmigo antes. Cuando me echaron de mi trabajo en la Zofri, en 1985 y formamos con dos amigos la consultora “Viera Bradanovic y Navarro”, ella era nuestra secretaria. Con 19 años venía recién saliendo del liceo comercial y no sabía nada de nada, pero le sobraba entusiasmo. Aprendió tan rápido que en un par de meses llevaba toda la oficina mientras nosotros nos emborrachábamos con las ganancias. Cuando nos fuimos a pique yo la dejé de secretaria en la importadora de mi gran amigo don Pedro Chadid, donde lleva como 20 años trabajando. Hasta el día de hoy.
Y allí nos encontramos después de un montón de años sin vernos, una gran alegría recordar tantos buenos momentos que pasamos, aunque las dos empresas quebraron todo fue maravilloso mientras duró, nunca recibí tanta lealtad y cariño como en esos tiempos difíciles no solo de ellas sino de las 6 o 7 vendedoras que también trabajaron en la tienda, pero sobre todo de ellas y más que nada cuando las cosas se pusieron difíciles.
Pensando hacia atrás creo que tuve mucha suerte con las personas con quienes me tocó trabajar. Conozco muchos casos de gente que ha recibido toda clase de beneficios en su trabajo pero cuando las cosas se ponen malas no tienen el menor problema en demandar a la empresa, en mi caso fue todo lo contrario, toda la gente que trabajó para mi me apoyó hasta el último minuto cosa que siempre voy a agradecer.
Y se fue Marcelo Bielsa entrenador de la selección chilena de fútbol, no hace mucho tiempo atrás comenté acá mismo sobre la bielsa-manía que se había desatado en el país, no solo entre los hinchas, al ver que un tipo serio por fin había llegado a poner orden en un ambiente lleno de corrupción y poca verguenza. Yo he criticado varias veces las visiones y predicciones de Fernando Flores, pero con Bielsa le apuntó medio a medio. Recuerdo que fue el primero -que yo haya escuchado- en darse cuenta que estaba haciendo un trabajo extraordinario, esto lo dijo hace muchos años cuando Bielsa recién empezaba en nuestro fútbol y todavía no sonaba para nada.
La Bielsa-manía, el Bielsa-affaire y finalmente la Bielsa-renuncia dan mucho tema interesante para comentar y creo que fácil se podría escribir un buen caso para la Escuela de Negocios con la historia de Bielsa en la selección chilena. Para estructurarlo como un caso se podría dividir en tres etapas:
El trabajo que hizo Bielsa en la selección desde su llegada creo que no ha sido discutido por nadie. Bueno, tal vez por algún entrenador despechado o celoso. Pero es un lugar común decir que le cambió la cara al fútbol chileno. En ese sentido creo que los aportes fueron seriedad, autoridad y dirección -sobre el asunto técnico no digo nada porque entiendo tanto de futbol como de chino mandarín- pero es claro que antes de Bielsa la selección tenía líderes naturales (más bien caudillos) que eran intocables porque jugaban bien y se transformaban en un poder paralelo al entrenador.
Estos caudillos muchas veces eran involuntarios, arrastrados por la prensa y los programas de farándula se les subían los humos a la cabeza y funcionaban con la inmadurez de un chino Ríos, lo que es inaceptable en un deporte de equipo. Terminar con los indispensables y los caudillos paralelos fue uno de los primeros aportes. Después de un tiempo los caudillos se dieron cuenta de lo beneficioso que resultaba para ellos mismos el poder controlar su ego y ponerse al servicio de un equipo, la transformación de niños malcriados en jugadores profesionales es algo invaluable que les dejó el entrenador.
La seriedad creo que fue el otro aporte importantísimo, ningún entrenador anterior fue serio, todos trataban de maximizar sus propias carreras en el corto plazo pidiendo resultados y sobornando a los jugadores con premios y privilegios. Con Bielsa se terminó la idea de que el entrenador tenía que ser amigo y cómplice de cada jugador, por el contrario pasó a ser el director técnico, en el buen sentido de la palabra, mostrando con el ejemplo que un buen trabajo de equipo necesita esfuerzo y dejar a un lado el provecho individual.
El no-saludo al, presidente Piñera en la moneda fue un gran error de Bielsa que reflejó exactamente lo opuesto a lo que siempre había enseñado. No es raro que alguien a veces no practique lo que predica, Bielsa que siempre predicó el bajo perfil y evitar los actos de divismo personal cayó en uno muy evidente, lo que de alguna manera debilitó su posición, autoridad y -en mi opinión- dio cabida para que los clubes grandes diesen el golpe contra el presidente de la asociación de fútbol, que era quien lo apoyaba.
intermedio
Todo esto me hace recordar cuando -hace poco- estuve haciendo un trabajo para mejorar la calidad de un colegio particular subvencionado, iba todo de maravillas, se repartieron tareas, se hicieron las planificaciones, todo bien. Pero algo no encajaba: los dueños no me estaban pagando. Mientras yo les aseguraba a los profesores que ahora si que íbamos a trabajar en serio, los hacía comprometerse y cumplir con lo que decían los dueños simplemente esperaban ver si iban a ganar algo con la maldita cosa antes de pagarme.
Yo pensé que era el momento de soltarle la cola al tigre, aunque perdiera todo lo que había trabajado porque no se estaba dando una condición básica: si la cabeza anda mal no sacamos nada con tratar de resucitar al muerto, el fracaso está garantizado. Un amigo me recomendó insistir y cobrar una y otra vez, “al final te terminarán pagando y así vas estirando el chicle, total tu haces el trabajo bien y cobras, si no resulta no es tu culpa”.
fin del intermedio
La renuncia: creo que -guardando las proporciones- por algo parecido Bielsa tenía que renunciar: no estaban las condiciones básicas y desde la nueva directiva en adelante, los intereses de corto plazo en los clubes iban a primar sobre los de la selección o el sistema en mediano plazo. Se podría haber quedado imponiendo muy buenas condiciones para el mismo, después diría -con razón- que no fue su culpa pero se iría bien forrado.
Pero Bielsa no es esa clase de persona, es vanidoso en el sentido que le interesa más alcanzar resultados extraordinarios que ganar más plata. Eso de decir que “no es su culpa” no está en su ADN porque desde ya sabe que, de seguir en la selección el fracaso sería su culpa, por el solo hecho de quedarse en condiciones que hacen imposible el éxito de su proyecto.
Ahora todo vuelve a su estado normal, los dirigentes vuelven a ser odiados y despreciados por todos, pero no les importa porque se están forrando con lo que gastan los giles en ir al estadio y pagar por el merchandising. No es su culpa, aunque buscar a un culpable o eximirse de culpa es uno de los ejercicios más inútiles en cualquier actividad humana.
El Caso Bielsa puede ser muy ilustrativo para los negocios y también para la política, la mayoría de las empresas y sistemas políticos trabajan de esa forma, bajo un esquema de estafadores que no les importa lo que piensen de ellos y estafados que los desprecian pero los siguen alimentando, porque igual algo ganan. Es como en el fundo de Talca donde todos tratan de estafarse mutuamente, todos se sienten felices por haber sacado provecho del otro y obviamente donde en el mediano plazo todos pierden.
A propósito, Bielsa también hizo un poco de filosofía barata al respecto. Hasta mañana.

