Tomas Bradanovic

9 mayo, 2011

>Público, privado, propiedad y bienestar

Archivado en: bienestar, público, privado, propiedad — tombrad @ 2:17 pm

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Esta es quizá, la única ley económica que nunca ha sido discutida, y ello por la razón que nunca ha tenido una excepción importante. La naturaleza humana puede ser una cosa infinitamente variable. Pero tiene constantes. Una de ellas es que, ante una alternativa, cada cual guarda lo mejor para si mismo, y también para aquellos a quienes quiere más.
(John Kenneth Galbraith, El Dinero)

Hay muchos problemas que no tienen solución, o sea se solucionan de alguna manera pero no tienen solución técnica (optima como dicen a veces). Un problema de esta clase es el conflicto entre los bienes públicos y privados, como no tiene solución optima al final se soluciona caso a caso por la fuerza o imposición del colectivo o el individuo.

Claro que el colectivo -para aclarar digamos el estado- corre con bastantes ventajas: el sistema legal, cárceles, el monopolio de las armas, entre varias otras. Sin contar a que somos condicionados psicologicamente desde chicos en la idea que el bien común es superior al bien particular, un concepto que casi nadie discute excepto cuando le toca aplicarlo en su propio caso. Son muy pocos los que aceptan voluntariamente perjudicar sus propios intereses en beneficio del bien común, y se hacen menos a medida que el sacrificio aumenta.
Por eso el conflicto entre la micro economía competitiva y la economía del bienestar no tiene una solución técnica, son dos enfoques opuestos que solo se pueden resolver por imposición de uno sobre el otro.
No existe en la vida real ninguna situación donde las cosas sean solo competitivas en guerra a muerte entre si, sin ninguna clase de cooperación. Tampoco pueden existir situaciones donde todos estén dispuestos al sacrificio total en aras de un bien común (que en ese caso dejaría de ser bien), siempre coexisten ambas en una situación donde una prevalece sobre la otra.
En el origen de este conflicto entre lo público y privado está la idea de propiedad privada y la apropiación. Proudhon (o como se escriba) escribió la famosa frase “la propiedad es un robo”, pero también dijo otras menos populares como “la propiedad es libertad”. El acto de apropiarse de algo y luego usarlo a su antojo, generalmente nos causa rechazo cuando lo ejercen los demás, pero lo hacemos con alegría para nosotros mismos, porque una de las manifestaciones más reales de libertad que existen.
Los que han luchado por abolir la propiedad privada, por una coincidencia bien entendible, son los mismos que se autodenominan administradores o guardianes de la propiedad pública, o sea todo el asunto es un simple cambio de manos, despojo de unos en beneficio de otro. La apropiación y el goce siguen intactos, solo que cambian de bolsillo.
La expresión economía del bienestar es engañosa, una mala traducción de welfare economy que significa literalmente economía de la beneficencia o de la caridad. Bienestar en inglés es well being y es curioso que en español se use esa traducción en lugar de la expresión literal.
La diferencia entre welfare y well being no es trivial. La beneficencia tiene como objetivo ayudar a los que no se pueden ayudar a si mismos o sea discapacitados, alcoholicos, ancianos o cualquiera que por esas cosas de la vida no está en condiciones de tener sustento por si mismo. Si usamos el término correcto beneficencia, en lugar del engañoso bienestar tal vez nos costaría menos entender que la beneficencia es nada más que un problema de subsidios, no de una imposible igualación económica.
La economía de bienestar es una zona gris que mezcla distintas formas de pensamiento. desde las “fallas de mercado” de Stiglitz o el óptimo de Pareto etc. que se refieren al uso eficiente de los recursos, hasta otras que son ideologizadas en torno a criterios de igualitarismo o justicia social como ocurre en los economistas históricos, socialistas, etc. Ellos no hacen distinción entre la descripción de los hechos y la imposición de sus propios juicios de valor.
Harding escribió en su artículo “matemáticamente es imposible maximizar dos (o más) variables al mismo tiempo”, los que leyeron La Tragedia de los Comunes ya se habrán dado cuenta que yo no estoy planteando nada nuevo, solo hago un comentario a lo de Harding aplicado al caso del bienestar privado versus el colectivo. Aunque no creo que Harding estaría muy de acuerdo conmigo. Pero en fin, esas son las ventajas de ser un pelagatos,uno puede tirar sus ideas a la pelea sin miedo a que aparezac una celebridad a discutirle.
Bueno, como no podemos maximizar ambas cosas tenemos que elegir. Yo elijo el bien privado y la libertad individual como mi bien a maximizar, el bien público lo aceptaré como un mal necesario, solo en la medida que lo perciba favorable a mis intereses o que, en un análisis de costos y beneficios prefiera perder parte de mi bienestar a cambio de evitar que los esbirros del estado me metan en la jaula. Desde mi punto de vista ese debería ser el genuino pensamiento de la derecha.
P.D. El Biministro de Economía y Transportes de CSP, HON. Ernesto Piwonka me envía el dato de una interesante columna de Eduardo Engel en La Tercera de Hoy, se llama El Milagro Económico Argentino y tiene que ver con lo que conversábamos con Ulschmidt en la entrada anterior: como Argentina sigue creciendo pese a sus gobiernos y su declive oculto por el gran tamaño de su economía. No se la pierdan.

8 mayo, 2011

>El bienestar para dummies

Archivado en: bienestar — tombrad @ 1:35 pm

>El problema económico en general, se trata de cómo repartir bienes escasos. La economía del bienestar no es muy entendida y muchas veces se confunde con los estados de bienestar. Nada que ver, para aclarar eso preparé esta breve resumen de Bienestar para Dumies.

La competencia es un concepto fundamental de la economía, las personas y empresas deben competir por apropiarse de los recursos, ese es el mecanismo con el que se distribuyen. En las competencias algunos ganan mientras otros pierden, como los recursos son limitados no es raro que, al final del día, lo que ganan unos lo pierden otros.

La micro economía trata de estudiar los mejores mecanismos para competir y ganar individualmente. La teoría neo-clásica o marginalista, supone que en una situación de competencia perfecta se produciría el equilibrio general de la economía, donde la asignación de recursos será óptima en el sentido de Pareto, o sea sin ineficiencias.

La tragedia de los comunes, se llama el famoso paper de Garrett Harding en la revista Science que no tiene ni una sola ecuación y plantea el problema central de la economía del bienestar: que la suma de todos los máximos de bienestar individuales –adquiridos con la competencia- no es igual al máximo bienestar posible del conjunto. La versión condensada del paper se puede ver aquí.

Además plantea el problema de sustentabilidad, poniendo el ejemplo de un pastizal común donde todos tratan de llevar el mayor número de animales, para maximizar su utilidad individual, hasta que el pasto se agota y todos se quedan sin nada.

Contrariamente a lo que se cree, la economía del bienestar no tiene que ver con la desigualdad sino con la eficiencia. El bienestar se puede conseguir con grandes desigualdades siempre que se logre un óptimo de Pareto, donde no se pueda mejorar la situación de ninguno sin empeorar la de otro. En palabras más sencillas existe un óptimo de Pareto cuando no quedan recursos ociosos que aprovechar. La desigualdad solo sería indeseable en la medida que genere recursos ociosos, o sea es algo accesorio y no necesariamente indeseable.

Los dos problemas principales de la economía del bienestar son la ineficiencia, por recursos ociosos y las externalidades, que hacen que el sistema no sea sustentable. Ha tomado un largo camino para la economía desprenderse de los juicios de valor y cuestiones morales. Se supone que debe ser positiva, o sea describir las situaciones en lugar de normarlas.

Parece que hay dos formas de pensar un gobierno en términos económicos. Una es considerar que el gobierno es el agregado de los millones de economías individuales y que -en grandes líneas- los principios micro económicos que sirven para los individuos o empresas también se cumplen para los gobiernos. Esta manera de pensar recomienda tratar de mantener las cuentas del gobierno solventes con reglas claras y sencillas que intervengan lo menos posible en la competencia de las micro economías.

La otra línea es pensar que existen diferencias fundamentales entre la economía de un gobierno y las micro economías que lo componen, basado en que los gobiernos son por naturaleza normativos y valóricos, su principal tarea no es mantener la solvencia sino imponer sus valores.

Los que piensan así hacen notar que los gobiernos tienen herramientas que los privados no poseen, como el señoreaje monetario, que es la facultad soberana de imprimir tanto dinero como se les de la gana. También dicen que los objetivos de un gobierno son muy distintos de los particulares: por ejemplo todo gobierno tiene como objetivo un bajo desempleo, mientras que una empresa con menos empleados para producir un mismo bien, tiene menos costos y compite mejor.

Esta forma de pensar aboga por una intervención muy activa del gobierno en la economía porque estiman que debido a sus características especiales, los gobiernos pueden tener políticas fiscales y monetarias que logren crear riqueza o “distribuirla mejor”.

¿Esta sujeto el gobierno a los principios de la micro economía? Yo creo que si, el señoreaje monetario no es gran cosa porque el dinero es nominal, solo una consecuencia de la riqueza pero no su causa. Los asuntos valóricos o normativos no deberían tener nada que ver con la economía de los gobiernos sino con el plano político. Ni los mejores valores salvarán a un gobierno de la insolvencia y el empobrecimiento general.

Como decía al principio la economía del bienestar se preocupa de la eficiencia y sustentabilidad. Economistas como Stiglitz han presentados una teoría acerca de las “fallas de mercado” por asimetrías de información. Aunque la validez matemática y política de estos cálculos ha sido puesto en duda por muchos de sus colegas, es -igual que Keynes- un economista muy popular porque da un sustento teórico a los políticas de intervención estatal. Por algo ambos ganaron el premio Nobel.

Ideas como la de Stiglitz que hablan de “mercados imperfectos” sacan provecho del concepto de la economía marginalista de proponer modelos ideales de equilibrio con información completa y competencia perfecta. Es obvio que estos modelos no pueden existir en el mundo real y es muy raro como han llegado a tener tanto prestigio, avalados por matemáticas que pocos entienden pero nadie se atreve a cuestionar.

Los economistas de la Escuela Austriaca dieron lo que creo es la mejor respuesta hasta la fecha para el problema de compatibilizar la competencia micro económica con los requerimientos de la economía del bienestar y es -visto ahora- una respuesta bastante obvia: que los mercados perfectos no son posibles ni deseables y que la idea de “distribución perfectamente eficiente” es inviable, por la naturaleza incierta de todo sistema económico.

Y ya no los aburro más, debería reescribir todo esto de manera más clara y corta, pero que diablos, ya lo hice. Para otra vez será, hoy es domingo y no se debe trabajar. Hasta mañana.

P,D. ¿Recuerdan que cuando estudié métodos cuantitativos se me ocurrió hacer un modelo para maximizar mi satisfacción personal?, entonces pensé que había descubierto la rueda, pero Kenneth Arrow trabajó con lo mismo hace años: funciones de utilidad personal para la economía del bienestar, Nací atrasado (snif)

16 marzo, 2011

>Energía es bienestar

Archivado en: bienestar, energía — tombrad @ 11:09 am

>La vida sigue pacífica y aburrida en Lazyland, mientras algunos amigos quieren hacerme trabajar yo sigo aferrado a mi idea de dar solo un solo golpe, que me permita vivir un par de años sin hacer nada. Habría que ver si me resulta. Mientras espero mi día de suerte pasan mis días de mala suerte, lo que más me molesta de andar pobre es que no tengo auto, se me simplificaría un montón de cosas si tuviese como moverme con facilidad pero que diablos, así es cuando uno anda en la pitilla, hay que acostumbrarse mientras llegan los tiempos mejores.

Me divierte la polémica sobre las centrales nucleares en Chile después de los problemas en Japón con el terremoto. Existe una masa de opinión new age que tiene ciertas pautas facilmente reconocibles: el amor por los animales, el ambientalismo, la igualdad económica, no a las guerras, en fin, una serie de tonteras que se podrían resumir en la frase “un mundo mejor”.
Lo de un mundo mejor es una ilusión, el mundo es por naturaleza violento, sucio y al borde del desastre. Es absurda esa idea de vivir “en armonía con la naturaleza” porque la naturaleza no tiene nada de armónico, eso de ver al universo como una maquinaria perfectamente ajustada para la vida de los seres humanos es una de las ideas con menos sentido que existen.
Pero en fin, el asunto tiene un gran potencial político y algunos vivos se dieron cuenta de eso hace rato. Recuerdo a Silo, fundador del partido humanista al que ya casi nadie conoce, fue uno de los que tuvieron esa idea hace años, es una extensión de la idea religiosa, Silo se presentó primero como un sucesor de Jesucristo y como no le creyeron mucho mutó rápidamente a guru sectario y político, las tres cosas están más o menos relacionadas.
Así como la gente tiene necesidades espirituales, todo ese cuento de donde somos, por que vivimos, que pasara después de la muerte, etc. también mucha gente tiene la necesidad de estabilidad, les aterra la idea del caos y de la muerte a pesar que es tan evidente. Prefieren pensar que existe alguna clase de orden eterno “en armonía con la naturaleza” al que se podría llegar si todos tuviésemos buena voluntad. Es una idea absurda pero bueno, si mucha gente cree que se va a ir al cielo después que se mueran no tiene nada de raro que crean lo otro, el pensamiento nos permite tener toda clase de ideas.
Sobre el problema de la energía y las centrales nucleares hay unas pocas cosas que la mayoría de la gente ni siquiera ha tomado en cuenta.
Primero que la energía es bienestar. Incluso la energía de las armas es bienestar que nos permite defendernos de nuestros enemigos. Desde la época de las cavernas el hombre viene buscando energía porque eso nos mantiene vivos: alimento, fuego, etc. A medida que hemos ido buscando más bienestar debemos producir más energía, es lógico.
Si alguien quiere vivir en un estado de energía mínimo es bastante fácil, basta con que se vaya a vivir a algún lugar salvaje y aislado. Si quiere bajar su consumo de energía es cosa que viva en algún lugar rústico como el altiplano o la tundra ártica. Pero la mayoría de nosotros preferimos vivir en ciudades y aprovechar todo lo que la ciencia y tecnología nos ofrece: tener electricidad, agua caliente, computadores y todo eso.
Lo bueno de la energía es su propiedad de ser intercambiable: podemos convertir electricidad en calor, movimiento en electricidad, electricidad en movimiento etc. Los combustibles fósiles como el petróleo y carbón fueron un descubrimiento extraordinario que nos ha permitido vivir cada vez mejor a lo largo de los años. La cualidad física es que son energía empaquetada, con muy poco obtenemos mucha energía: un litro de gasolina nos permiten mover un auto de una tonelada con 300 kilos de carga por más de 8 kilometros, nadie parece darse cuenta de lo poderoso que resulta eso.
Las energías dispersas: sol, viento, caídas de agua, etc. son las más ineficientes y ni se acercan a igual medida con los combustibles fósiles. Pero hay una forma de energía mucho más empaquetada que es la basada en fuerzas atómicas. Existe tecnología para aprovecharlas y, como todas las demás fuentes de energía, tiene sus riesgos.
¿Que tan riesgosa es la energía nuclear? Si tomamos el número de muertes directas comparado con la cantidad de energía producida debe ser una de las más seguras que existen. Incluso si tomamos todas las muertes indirectas atribuidas a accidentes nucleares como Chernobil, todavía es muy segura.
¿Cuanta gente ha muerto por las explosiones de hidrógeno en la central japonesa? hasta donde yo se ni uno solo, sin embargo el terremoto que causó el accidente ha causado decenas de miles de muertos. Los riesgos de las centrales de generación nuclear son similares a los riesgos de los aviones. Si greenpeace hubiese existido en el siglo IXX seguramente todavía no tendríamos aviones y habría miles de millones de más muertes en accidentes de tránsito y navales.
Lo lógico para el futuro es la generación de electricidad de manera masiva usando energía atómica, lo que bajaría enormemente el precio de la electricidad, toda la energía basada en hidrocarburos hoy podría pasar a ser eléctrica. Menores costos de energía serían la bendición para los más pobres y mejor calidad de vida para todo, las cuentas por iluminación y transporte podrían ser casi irrelevantes y enorme el efecto multiplicador en el bienestar de la gente.
Menos mal que los ambientalistas son un fenómeno reciente y ojalá que duren poco, al final el conocimiento debería imponerse.

2 marzo, 2011

>Ganar plata es mejor que recibir limosna

Archivado en: bienestar, estado — tombrad @ 10:03 am

>Parece obvio que hacer algo que nos deje plata en el bolsillo todos los meses es mejor que ser un mendigo. Sin embargo mucha gente no lo cree así y piensan que es mejor que el estado les asegure derechos, por ejemplo el derecho a seis meses de postnatal, una de las más estúpidas promesas de campaña de Sebastian Piñera que ahora se le ocurrió cumplir.

Resulta que esos seis meses que las mujeres recibirán sueldo sin ir a trabajar, serán pagados con los impuestos de nosotros los giles, como de costumbre, por esas piruetas maravillosas de la democracia representativa que permiten que un grupito de bien pagados representantes dispongan de la plata que el estado nos quita puntualmente todos los meses y cada vez que compramos cualquier cosa. Que lindo es ser generoso con la plata ajena.
También es otro de los beneficios irrenunciables, como los feriados que -con el pretexto de “proteger” a los beneficiados- les prohibe decidir por si mismos si les conviene más el beneficio o la plata. Que importa lo que cada cual considere conveniente si para eso tenemos a los representantes para que decidan.
Obviamente que con seis meses de postnatal irrenunciables será un pésimo negocio contratar mujeres en edad fértil, con lo que están promoviendo que la mujer se dedique a cocinar y hacer el aseo o -lo más probable- si tiene que sostener un hogar que entre a trabajar en cualquier cosa informal donde los derechos irrenunciables por fortuna no existen.
Son las malditas ideas progresistas, tontas y contradictorias. Por un lado exigen más guarderías y jardines infantiles para que las madres se puedan deshacer de los hijos lo antes posible, con educación preescolar estandarizada alegan que los niños serán más inteligentes pero la experiencia del rendimiento escolar muestra exactamente lo contrario, parece que cada día salen más tontos y cada año hay que bajar más los estándares en lugar de subirlos.
La real intención de alargar la educación obligatoria formal, es disponer de ciudadanos más dóciles, obedientes y estandarizados con las ideas políticas de turno. Es todo un marco ideológico en torno al Brave New World de Aldous Huxley.
Antes de la Gran Depresión de 1929 la gente era bastante realista acerca de lo que podía y lo que no podía esperar del estado, la mayoría de las personas tenían bastante claro que es preferible tener un trabajo que ser mendigo, porque las limosnas, principalmente del estado, son discrecionales, injustas y a la larga son ruinosas para todos, incluidos los propios beneficiados.
Pero la gente se empezó a acostumbrar a la sopa gratis y los cupones de alimentos. Algunos políticos hábiles y demagogos se dieron cuenta que era fácil engañar a los tontos -que no son pocos- ofreciendo beneficios a cambio de nada. Así nació el concepto de los derechos, basado en que es obligación de estado dar trabajo, vivienda, salud, educación, derechos culturales, alimentación, agua, todo a título gracioso, por el solo hecho de haber nacido.
Esta idea es tan atractiva en teoría ¿a quien no le gustaría que le aseguren todo eso y que no sea problema suyo, sino del estado obtenerlo? pero venía con una pequeña trampita, como no hay almuerzos gratis si quieres beneficios tienes que pagar más impuestos.
“Pero no se preocupen” -dicen los demagogos- “los impuestos solo los pagan los más ricos”. En cuanto la gente común quedó convencida que por el solo derecho a nacer el estado debería garantizar muchas de sus necesidades y que eso se pagaría con los impuestos que pagan los ricos, entonces fue cuando nos cocinamos.
Porque es todo una mentira, más bien un encadenamiento de mentiras. La primera mentira es que algún estado del mundo puede garantizar las necesidades básicas de todos. Los estados de bienestar al final terminan con bienestar para los grupos de presión más importantes: sindicatos, gremios, partidos políticos y los demás se las arreglan como pueden. Sin contar que la calidad de los servicios que “regala” el estado son siempre peores que los que alguien puede comprar cash como servicio privado.
La segunda mentira es peor, esa de que son los ricos quienes pagan impuestos y financian las limosnas estatales. La verdad es que en todo el mundo son los pobres quienes pagan muchos más impuestos, porque son los impuestos al consumo son los que principalmente financian al estado.
Lo peor es que la pequeña fracción que pagan los ricos -si pagaran sumas importantes simplemente se llevan su plata para otra parte- tiene como resultado que cada vez se crean menos puestos de trabajo asalariado. Mientras los pobres gastan casi la totalidad de sus ingresos en consumo, la mayor parte de los ingresos de los ricos es reinvertida, creando actividad económica y puestos de trabajo, o sea lo que le quitan a los ricos también se lo están quitando a los pobres cuando se invierte menos.
En suma, el estado le quita plata a los pobres para ayudar a los pobres, además que llena a los pobres de supuestos beneficios legales, como el postnatal de 6 meses, que incentivan el trabajo informal, la pérdida de puestos de trabajo y beneficia principalmente a los trabajadores de las grandes empresas, que son menos del 20% del total de las personas que trabajan pero tiene un poder de presión desproporcionado a su importancia.
Es imposible levantarse del suelo y flotar tirándose hacia arriba los cordones de los zapatos, es físicamente imposible, pero eso es lo que ofrece el estado al sacarle plata a los pobres para ayudar a los pobres. Ese es el gran engaño y millones de tontos lo creen.
El que tiene un buen trabajo puede pagarse un buen doctor cuando se enferma, mandar a sus hijos a los mejores colegios y universidades, comprar su buena casa, comer como rey y zambullirse en una piscina ¿no es preferible eso a estar como la Señora Juanita de Ricardo Lagos en lista de espera del hospital público, con sus niños en pésimas escuelas municipales, a puro pan y té? ¿No es lógico que la gente debiera preferir más y mejores trabajos antes que las limosnas del gobierno?.
Pero quien dijo que la gente común es lógica o inteligente, hacerlos tontos no cuesta nada. Hasta mañana.

10 noviembre, 2010

>El dilema del prisionero

Archivado en: bienestar, dilema, prisionero — tombrad @ 8:32 am

>Por casualidad me pongo a ver la televisión en el canal peruano y estaban justo hablando del problema del agua potable en Lima, una persona de SEDAPAL -el servicio de agua potable y alcantarillado de allá- dijo algo que me abrió los ojos a un problema que no me había podido explicar antes. Resulta que en Lima la cobertura del agua potable es alrededor del 76% y de alcantarillado de 57% aproximadamente. Además en muchas partes de Lima no existe suministro las 24 horas del día. Bueno, si comparamos con los años 80 el adelanto ha sido formidable, pero hay barrios completos -más de un millón de personas creo- que no tienen agua potable ni alcantarillado.

¿La razón? falta de inversiones, SEDAPAL es una empresa estatal pero cotiza en la bolsa y está sujeta a algunos requisitos de rentabilidad, simplemente no tiene plata para hacer las inversiones necesarias porque -entre otras cosas- existe un enorme número de clientes que no tienen medidores y pagan una tarifa calculada -quien sabe como- por la empresa. Existe un sobreconsumo enorme, mercado secundario y obviamente falta de inversiones, o sea lo mismo que ocurriría probablemente en Arica si se colocaran tarifas sociales: los ricos se las arreglarían para comprar agua subsidiada de los pobres y la producción colapsaría en poco tiempo.
Cuando le preguntaron a la persona de SEDAPAL por que no le instalaban medidores a todos, decía que no era políticamente factible. La gente acostumbrada al derroche, recibiría cuentas cuatro o cinco veces mayores que las actuales y simplemente dejarían de pagar en masa. O sea la economía del agua y la tragedia de los comunes, todo en un ratito de mirar tele ¿de donde sacaron que es la caja idiota? Bueno, tal vez el 99.98% del tiempo es idiota.
El dilema del prisionero me lo hicieron como ejercicio en el módulo de economía, nadie sabía de que se trataba y los que sabían ya se les había olvidado, a mi me tocó con mi compadre Mario y de 10 decisiones yo lo delaté en la última, después que ambos habíamos negado 9 veces. Se trata de lo siguiente (adaptado de Wikipedia, trataré de ser claro):
La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor.
La clave del juego es que uno no sabe si el otro confesó o no. Si el otro ha confesado lo que conviene es confesar porque se baja de 10 a 6 años. Si uno confiesa puede salir libre (si el otro no confiesa) o con 6 años (si el otro confiesa). Si ambos niegan hasta el final solo tienen 6 meses, pero al negarse a confesar hay que confiar en que el otro no confesará.
Normalmente el dilema del prisionero se enseña mal, se da como un ejemplo de que es mejor cooperar que ser egoísta, esa sería la “solución” superficial del juego. Pero no es correcto, en este caso no se puede cooperar porque no sabemos las decisiones del otro, solo puede haber cooperación con información completa y este es el ejemplo típico de juego con incertidumbre.
El dilema del prisionero es un problema fundamental en la teoría de juegos y en la teoría de decisiones, que trata de encontrar estrategias para tomar mejores decisiones en un ambiente incierto. ¿Que conclusión se puede sacar de este juego? Es claro que no existe una estrategia ganadora pero sirve para ilustrar muchos problemas de la economía y la vida cotidiana. Otra “solución” superficial sería dar un sermón acerca de lo importante que es la confianza, si los dos bandidos se tuviesen confianza solo pasarían seis meses en la jaula, minimizando el castigo en términos sociales. Pero esa es una conclusión tonta porque la confianza no es algo técnico, como escribí hace tiempo en este mismo blog.
El dilema del prisionero se produce en muchísimas situaciones sociales donde se evalúan alternativas egoístas versus altruistas, en Wikipedia se mencionan varios bajo el subtítulo de Ejemplos de la vida real, todas las situaciones del tipo “tragedia de los comunes” presentan básicamente el dilema del prisionero. Como escribe Hausman en su estupendo libro, bienestar es la satisfacción de nuestras preferencias, pero cuando comparamos las utilidades individuales de distintas personas lo hacemos siempre desde nuestras preferencias, no desde las de los demás. Ese es un problema básico de la economía del bienestar que tampoco tiene una solución, receta ni nada por el estilo.
Bah, pero hasta cuando aburro con estas tonteras, mejor terminaré con un chiste que acabo de recibir:
El tipo se llama Marc Faber (es real)
Es analista de inversiones y empresario.
En junio de 2008, cuando el Gobierno Bush estudiaba lanzar un proyecto de ayuda a la economía Americana, Marc Faber escribía en su boletín mensual un comentario con mucho humor:
“El Gobierno Federal está estudiando conceder a cada uno de nosotros una suma de USD 600,00.
Si gastamos ese dinero en Walt-Mart, ese dinero va para a China.
Si gastamos en gasolina, va para los árabes.
Si compramos un computador, va para la Índia.
Si compramos frutas, irá para México, Honduras o Guatemala.
Si compramos un buen auto, irá para Alemania o Japón.
Si compramos tonterías, se va para Taiwan, y ningún centavo de ese dinero ayudará a la economía americana.
El único medio de mantener ese dinero en USA es gastándolo con putas o cerveza, considerando que son los únicos bienes todavía producidos aquí.
Yo, estoy haciendo mi parte…”

Respuesta de un economista argentino igualmente de buen humor:

“Estimado Marc:
Realmente la situación de los Norteamericanos es cada vez peor. Y lamento informarle que la Budweiser fué recientemente comprada por la brasileira AmBev. Por lo tanto, le quedan solamente las putas.
Ahora, si ellas (las putas), decidieran mandar su dinero a sus hijos, el mismo vendría directamente hacia Buenos Aires, donde existe la mayor concentración de políticos hijos de puta del mundo.

Bueno, podría haber sido cualquier otro país, el chiste venía con un argentino y lo dejé tal cual, solo para molestar un poco a Ulschmidt. Hasta mañana.

9 noviembre, 2010

>Economía del bienestar

Archivado en: bienestar, economia — tombrad @ 10:09 am

>He estado leyendo varias cosas sobre la economía del bienestar, que es un asunto muy entretenido así es que aprovecharé de contarles como el cáncer socialista va corrompiendo mis sanas ideas ultra liberales. Obviamente yo tengo conocimientos muy básicos del asunto así es que solo comento mis impresiones de lo que he leído, podría estar equivocado pero en fin, la ignorancia es atrevida.

Mientras la economía clásica se trata de maximizar el bienestar individual en libre competencia, la economía del bienestar, partiendo del mismo principio se dedica a estudiar las externalidades (costos no previstos o no considerados) y el problema de las elecciones sociales.
Lo que puede ser beneficioso para uno, perjudicando al resto, se vuelve perjudicial para el mismo si se generaliza. Si yo soy el único que evito pagar el pasaje en un bus del Transantiago, me beneficio doblemente al recibir el servicio y ahorrar el pasaje. Si son muchos los que evitan pagar, el beneficio se convierte en perjuicio porque tarde o temprano los buses dejan de funcionar. Si todos pagamos, el perjuicio relativo es menor porque cuantos más paguen más barato el pasaje, mejor servicio. En fin, es un problema conocido y su formulación más famosa la hizo Harding en su artículo La tragedia de los comunes. Creo que no hace falta explicar demasiado que el beneficio individual a veces disminuye cuando muchas manos matan la guagua.
Lo interesante es que en el análisis anterior no hacemos ningún juicio moral o de valor, la economía del bienestar -seria- solo se preocupa de la maximización de los beneficios y no le preocupa si es “malo” o “antisocial” no pagar pasaje, todas las opciones valen igual en principio.
Por eso la elección o preferencia de las personas es fundamental en la economía del bienestar. Por ejemplo, cuando alguien decide si paga o no el pasaje para viajar en el bus de Transantiago ¿como lo hace?, aquí la economía supone que -por lo general- la gente toma decisiones racionales, o sea medirá su utilidad, que es el saldo de beneficios menos costos de las dos alternativas (pagar y no pagar). Dicen que hay entre un 15% y un 20% de evasión en estos buses, que es exactamente el porcentaje hasta donde es conveniente no pagar pasaje ¿como los que diseñaron el sistema no lo anticiparon? no hacía falta ser un Einstein para suponer que iba a ser así, es la economía, estúpido.
La economía del bienestar se desarrolla en torno a ese dilema: cuando la utilidad de uno empieza a caer porque todos los demás empiezan a hacer lo mismo, matando la gallina de los huevos de oro. Dos buenos libros que acabo de leer, describen este asunto. Uno es The inexact and separate science of economics de Daniel Hausman y el otro La economía del sector público de Stiglitz, en el primero lo trata desde el punto de vista individual y en el segundo desde el punto de vista del gobierno.
En el fondo se busca una formula -función de utilidad, dicho en forma siutica- para determinar hasta donde puede crecer el beneficio individual de todas las personas, o de gran cantidad de ellas simultaneamente, lo que se busca es una distribución óptima de los beneficios. O usando nuestro ejemplo, cuantos pueden viajar sin pagar antes que los efectos negativos se vuelvan insoportables.
Otra cosa que hay que notar es que siempre se estudian los beneficios individuales, aquí no se trata de un beneficio social por sobre los intereses individuales como hablan los políticos, nada de eso, de lo que se trata es de maximixar los beneficios individuales. Nuevamente nada de moral ni juicios de valor, solo se busca que es lo más conveniente. Bueno, ese es más o menos el problema de la economía del bienestar que, al menos hasta ahora parece sencillo: encontrar hasta donde se puede aumentar el bienestar individual sin que se produzca la tragedia de los comunes.
Pero cuando entramos a picar más fino aparecen muchos otros problemas como el de las decisiones egoístas versus las cooperativas (el dilema del prisionero), la imposibilidad de la elección social de Arrow, y … adivinen quien: don Wilfredo Federico Damaso Pareto, el mismo del 80-20 que además inventó el concepto clave de la economía del bienestar que se conoce como el “óptimo de Pareto” el cual es el único criterio de valor moral que se acepta como válido en una teoría económica. Nada menos.
Ese es, más o menos, el punto de partida de todo el asunto y no tiene mucho que ver con toda la moralina igualitaria de los socialistas. Mi alma inmortal todavía permanece limpia después de todas esas perniciosas lecturas, menos mal.

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