Vengo llegando del Rapa Nui, no pensaba ir hoy pero supe que una de mis mejores amigas de allá -y la más linda de todas para mi gusto- se venía a despedir porque viaja a Santiago para casarse y empezar una nueva etapa de su vida.
Que bueno ver cuando alguien que vale la pena le va bien, un alegrón, mis más sinceras felicitaciones para mi amiga de Buenaventura y al suertudo del novio, se merecen lo mejor. Aunque se fué tempranito yo me quedé tomando a su salud para que tenga buena suerte, la botella de Absolut y mi pobre hígado sufrieron las consecuencias.
Me quedé pensando en la suerte, los cambios de la vida y todo eso, como dice la canción, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. En fin, vamos a extrañar la chispa y la buena tela de mi amiga, pero así es el mundo que sigue dando vueltas.
Algo que siempre me ha gustado de la bohemia y la vida nocturna es que se encuentra un montón de gente extraordinaria y generosa, los que hacen gárgaras moralistas ni se dan cuenta de toda la maldad, envidia y mala leche que hay en la vida normal, especialmente entre los que viven de las apariencias y miran en menos a los demás. Por eso vaya mi admiración a toda la gente linda y sacrificada que hace de la noche día entregando la ilusión y amistad que a veces necesitamos desesperadamente.
Pero en fin, ya van a ser las 5 AM y tengo suficientes tragos en el cuerpo como para irme a dormir, antes que me ponga llorón y sentimental, cosa que detesto. Mejor me voy a meter al sobre y -al menos por un par de horas- se me van a olvidar todos mis problemas y me voy a soñar con los angelitos, hasta mañana.