Tomas Bradanovic

12 enero, 2010

El chileno aguanta el castigo

Archivado en: arica, bsura — tombrad @ 8:45 pm


Hoy en La Estrella vuelvo a reclamar por la basura. Lo notable no son los alcaldes, sino la mansedumbre con que la gente acepta los abusos. Años atrás pasó con los metales tóxicos importados por Promel, luego cuando las autoridades construyeron una población para los pobres encima de un basural y justo al lado de los residuos. Es un poco la historia de Arica, autoridades que abusan y nadie dice nada o protestan un poquito y al rato se les olvida.

Con la basura todo empezó muy bonito, el Gobierno Regional compró nuevos camiones y el alcalde se paseaba por el centro con un tipo disfrazado de capitán basura o algo así, repartiendo panfletos. Pasó el tiempo y todo sigue igual. O peor, porque apareció de la noche a la mañana una licitación para privatizar los servicios de aseo a la que se presentó solo un postulante. Adivinen quien: el mismo al que compró a vil precio el terminal internacional, que ahora está convertido en un chiquero, el mismo al que la municipalidad le quitó la concesión del vertedero y lo tiene enjuiciado por estafa. Ese mismo que está postulando al contrato por el aseo y pide alrededor de 8 millones de dólares para “hacerse cargo” del aseo de la ciudad.
En cualquier otra parte habrían incendiado la municipalidad, acá los concejales, que ya no tienen prestigio que cuidar, harán el trabajo sucio de aprobar la licitación. Y tal como con los metales o con la toma descarada de terrenos en la playa el Laucho nadie dice nada. Yo soy el único tonto que reclama, escribe en el diario y repite lo mismo arriesgándome a perder amigos a título de nada. Si seré bruto.
El General Baquedano, jefe de las tropas chilenas en varias batallas clave de la Guerra del Pacífico conocía el secreto, sabía que el chileno es manso, obediente de la autoridad y bueno para aguantar el castigo, por eso mandaba a las tropas a atacar de frente aunque eso significara cientos de muertos “soldado chileno ¡de frente! ¡a la carga!” era su dicho favorito, y el soldado corría de frente contra las balas hasta que los que sobrevivían se tomaban las defensas enemigas.
Ojo que manso no significa cobarde, todo lo contrario, los cobardes se encuentran mucho más entre los gritones y grandielocuentes, muchos de los grandes rebeldes han sido sumamente cobardes a la hora de los quibos. Esta capacidad para aguantar el castigo fue la razón por la que se suprimió la pena de azotes en el Ejército en el siglo 19, los soldados se enorgullecían de soportar los palos, a ese castigo le llamaban “el pago de Chile” y al tipo revoltoso lo azotaban hasta sacarle sangre frente a todos, mientras la banda tocaba del Himno de Yungay. Resultó contraproducente porque los indisciplinados aguantaban el castigo sin decir ni pio y su popularidad y mal ejemplo crecían entre la tropa. No es invento mío, es una historia que está bien documentada.
Esa mansedumbre ante la autoridad es una fuerza formidable en tiempos de guerra y también es lo que nos hace un país mucho más ordenado que nuestros vecinos, sin embargo tiene su otra cara que permite abusos, robos y toda clase de atropellos sin que nadie se atreva a cuestionar a la autoridad. Por algo el presidente Ricardo Lagos fue tan popular en su mandato, todos le admiraban su “capacidad para hacerse respetar”, sin embargo apenas perdió su puesto de autoridad se desvaneció todo el respeto y la aprobación que le tenían. Es muy curioso.
En fin, para los que no ven el diario les copio la columna. Hoy ando con flojera.
No hay otra

Esta es una columna que preferiría no haber escrito, porque es algo frustrante y repetido. En las últimas elecciones municipales recuerdo que uno de los candidatos dijo que ser Alcalde no significaba solo preocuparse por el aseo y ornato, lo que me movió a escribir que si alguien se comprometiera a solucionar solo esas cosas tendría mi voto asegurado, porque eran de los peores problemas en nuestra ciudad.

Ha pasado el tiempo y nuestra bella Arica sigue convertida en un chiquero. Y no solo lo digo yo, porque adonde voy escucho lo mismo, basta leer las Cartas al Director de este mismo diario para ver que no soy el único que se ha dado cuenta del problema. Las campañas de propaganda y los disfraces no solucionaron nada, siguen los micro vertederos en las esquinas y para que hablar de las poblaciones o las playas. Es una responsabilidad fundamental que no se está cumpliendo. Mi queja no es política porque hemos tenido gobiernos locales de distinto color y ninguno ha solucionado el problema, es evidente la falla de gestión.

Una excusa fácil es quejarse de la falta de conciencia de la gente, pero eso no vale porque los cambios siempre tienen que venir de arriba, no de la gente común. Ser agente de cambio es el trabajo de los líderes y si no hay cambio la responsabilidad es de ellos. La licitación con un solo postulante para externalizar el aseo o la toma de la playa El Laucho muestra que somos un pueblo manso que aguanta cualquier cosa. Es desagradable reclamar siempre sobre lo mismo, pero ¿que hacer si los problemas no se arreglan? Solo seguir reclamando, no hay otra.

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