
Leo en La Estrella de Arica: La sexta reunión del Consejo Regional de Arica y Parinacota, realizada ayer, deparó incontables sorpresas y peleas, un espectáculo difícil de creer por el nivel que alcanzó. Cuando leo lo que está pasando no solo en Arica sino en todo Chile, donde tanto don nadie se ha visto convertido en autoridad casi por accidente, no puedo dejar de pensar en los tiempos de Calígula y como se sentiría la gente cuando tenían a un loco en el gobierno.
Debe haber sido un sentimiento parecido entre la gente común y corriente a lo que siento ahora al ver al montón de payasos, que sin ninguna verguenza muestran lo incapaces que pueden llegar a ser, es esa actitud que los gringos llaman “in your face”: soy nada, soy incapaz, soy ladrón ¿y que? igual soy autoridad y te mando.
Se dice que Calígula fue el primer emperador romano que en el momento de su ascensión era admirado en todo el mundo y al principio hizo honor a su fama, fue justo y prudente, al principio todo iba a las mil maravillas. Pero se enfermó gravemente y a su recuperación ya era otra persona. Tanto lo querían que cuando estaba enfermo varios habían prometido su vida a los dioses si se recuperaba, apenas se puso bien lo primero que hizo fue cobrarles la palabra: los mandó a matar a cada uno de ellos.
De allí empezó una espiral de locuras y abusos, partiendo por restaurar las elecciones democráticas. La ruina económica y la hambruna no se hicieron esperar a lo que siguió la paranoia, Calígula empezó a ver complots en todas partes y a asesinar a los ricos para quedarse con su fortuna. En el año 40 comenzó a realizar sus apariciones públicas vestido de dios y semidiós. Se refería a sí mismo como un dios cuando comparecía ante los senadores, y en ocasiones aparecía en los documentos públicos con el nombre de Júpiter.
Se le acusaba de alardear de acostarse con las mujeres de sus súbditos, de matar por pura diversión, mantener relaciones incestuosas con sus hermanas; Agripina la Menor, Drusilla y Julia Livilla. Probablemente la historia más famosa es la que cuenta que el emperador quiso nombrar a su caballo, Incitato, cónsul y sacerdote.
Todo vuelve a pasar, hoy vemos a autoridades que son como angelitos hasta que se instalan en la oficina, entonces se transforman y colocan a toda su familia de incapaces en puestos clave, se arreglan con contratos escandalosos ¿y que? yo soy la autoridad, dime algo a ver si puedes. Ah estos modernos Calígulas, solo nos queda esperar que los asesine un esclavo o que se atraganten con un hueso de pollo, la historia es cíclica.
Entre varias otras locuras que he estado haciendo, le estoy ayudando a mi tocayo a traducir al castellano su artículo ¿Que es el Tai Chi? donde da una explicación bien interesante acerca de ese arte de la anticipación, el artículo lo vamos puliendo de a poco y pueden verlo como primicia Aquí.
Bah, pero tengo que seguir trabajando ¡que triste es la vida del pobre! con suerte, este fin de semana quedo listo. Hasta mañana.