Y el juez carlos cerda vuelve a Chile en estos días con su premio de ciento setenta mil dólares en el bolsillo por su trabajo a favor de los derechos humanos. ¿Que tal?. Me llamó indignado mi amigo hoy en la tarde, pidiéndome si tengo alguna foto de Pinochet para ponerla en su casa. Hay muchas cosas podridas en este asunto. Que un juez vuelva con esa plata como premio por abusar de su poder es solo una, pero la situación general es mucho peor.
Hoy basta con estar en el lado político “equivocado” para que desaparezca la presunción de inocencia, y para que la prisión preventiva, esa medida “muy excepcional, de carácter puramente instrumental, necesaria para evitar el entorpecimiento del juicio” se convierta en un método común de intimidación en manos de un juez. El gobierno -ahora- se queda muy tranquilito y respetuoso de la independencia del poder judicial, muy diferente a cuando echaron a la ministra Raquel Campusano, que valientemente se atrevió a procesar a Mery y a Shilling en su momento, ahi si que se les olvidó la independencia.
Lo más vergonzoso -a mi modo de ver- es el comportamiento cobarde de la derecha política, que no opinan y se hacen los lesos a la hora de pronunciarse, con muy pocas y valientes excepciones a todos se les olvidó de donde vinieron. Son los mismos que transaron para liberar a Ricardo Lagos del escándalo de los sobresueldos, muchos de ellos fueron lo peor que tuvo el Gobierno Militar, los serviles y abusadores más grandes encumbrados desde las Secretarias de la Juventud de esos años. No es raro que se hayan dado vuelta la chaqueta tan rápidamente,el oportunismo está en su ADN.
Persiguen a la familia Pinochet por malversación de caudales públicos, siendo que ni uno solo es funcionario público, por algo así como 27 millones de dólares cuando cualquier alcalde en estos días se ha echado al bolsillo eso y mucho más en unos pocos años. No hablemos de ministros o ex presidentes. Resulta que ahora hay que explicar de donde se saca la plata ¿no era que los gastos reservados son de libre disposición y no están sujetos al pago de impuestos? así le escuché clarito a un señor de apellido Toro, cuando lo apretaron los periodistas. Que manganada de resentidos, que gente más asquerosa, que ahora sacan la voz y antes se arreglaron lo más bien con los militares. Ladran como perros detrás de la reja, solo cuando se sienten seguros y bien protegidos, antes en cambio… calladitos.
No se necesita saber mucho de leyes para darse cuenta que algo anda mal si un juez dicta una orden de detención y al día siguiente, el mismo juez decreta la libertad. Y si luego viaja a USA con su familia completa a recibir un premio que consiste en US$ 170.000.- es decir unos 24 meses completos de sus sueldo normal, algo anda muy mal en el asunto. Por decir lo menos hay un problema de dignidad y un incentivo bien torcido entremedio.
En fin, pasemos a otra cosa, mejor hablemos de tango. Particularmente uno que tiene más de 70 años a la fecha escrito por don Enrique Santos Discépolo, un discurso en poesía llamado “Cambalache”, solo miren este pedacito:
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro
generoso o estafador.
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.