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Ouch, anoche celebramos mi cumpleaños como en los viejos tiempos con mis compañeros de la universidad de los ochentas. El Johnnie Walker murió valerosamente, igual que las dos botellas de vino y un Ballantines. Con Oscarini Ahumada, el Lucho Rucha y el chico Medalla hicimos la vuelta completa, nos comimos una parrilada y terminamos de madrugada en la Isla del Alacrán, como antes. Por unas horas volvimos a tener 18 años. Ya me mandarán las fotos para que se rían un rato.
Y después de la tormenta viene la calma, ahora a tratar de hacer algo productivo para recoger unas cuantas lucas antes que me muera de desnutrición. Como les conté estoy asesorando a un colegio en una serie de medidas para mejorar la calidad, los resultados de la prueba SIMCE, la asistencia y la matrícula. Es un asunto mucho más difícil de lo que parece porque todos están muy cómodos en lo que hacen y en esas condiciones el cambio es casi imposible.
Es mucho más fácil producir un cambio cuando una organización está en crisis, cuando todos están descontentos o desesperados, el ambiente es malo y todo anda pésimo. El malestar es fuente de energía que puede llevar al colapso a al mejoramiento según como se encauce. Cuando una organización es muy mala y está en crisis no es tan difícil mejorar. También el éxito trae más éxito, cuando la organización se ha destacado no es difícil que se destaquen todavía más, es como cuando se abre el apetito.
Mucho más complicado es cuando hay armonía y buena onda, todos están contentos, hablan bonito y hacen su trabajo. El problema es que nadie quiere cambiar ni menos moverse, todos están internamente convencidos que el cambio no es necesario y aunque en las reuniones se muestren muy de acuerdo con todo, al momento de hacer cosas nuevas aparece una resistencia pasiva muy difícil de vencer porque ni siquiera hay conflicto.
Simplemente las cosas no se hacen, o aparecen las explicaciones para no hacerlas como la sobrecarga de trabajo y cosas por el estilo. El colegio está en una situación media, con el semáforo SIMCE en amarillo, pero tiene la explicación de estar en un sector muy vulnerable (la manera políticamente correcta de decir pobre) que permite justificar el rendimiento que obtiene.
La verdad que no es malo y tengo la impresión que todos hacen su trabajo correctamente ¿por que cambiar entonces? Porque están satisfechos dentro de la mediocridad, no tiene diferenciación ni se destaca en nada, es el perfecto ejemplo de un commodity. Es cosa de tiempo para que se le instale cerca otro colegio “con hambre” y le empiece a quitar matrícula. ¿Se puede pasar de mediocre a sobresaliente? creo que es el salto más difícil porque todos nos sentimos satisfechos en la media, la ventaja es que los profesores son buenos y -al menos en intención- motivados. Hay que hacer que esa motivación se convierta en energía, convertirla en hambre.
Una de las cosas mejores del sistema educativo en Chile es la necesidad de competir, claro que a muchos les parece horrorosa esa idea de colegios compitiendo por matricular alumnos, pero es una de las fortalezas del sistema. Los colegios municipalizados, muestran lo que pasa cuando no existe la necesidad urgente de competir: dan peores resultados y empiezan a colapsar. Si esa es la educación pública de que hablan, creo que lo mejor es que desaparezca lo antes posible.
La necesidad de competir lleva a diferenciarse, los que se diferencian le ganan a la competencia. Uno de los principales factores de diferenciación es el resultado de los alumnos en pruebas estandarizadas como el SIMCE, PISA y la Prueba de Selección Universitaria. Los colegios cuyos alumnos tienen buenos resultados en esas pruebas son catalogados “de excelencia” y reciben publicidad gratis del Ministerio de Educación. Pero en fin, hay un largo cuento que parte del error de creer que masificando la educación mejorará la calidad de vida de las personas, ya hemos conversado de eso y seguramente lo volveremos a hacer en el futuro.
Y también está mi plan B, me quedan exactamente 10 días para completar el Proyecto de Integración desde Fronteras de la CAF, el 17 es la reunión en Tacna y no he hecho absolutamente nada, no he pelado ni una papa. No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado mañana, o sea yo mismo tengo problemas en practicar lo que predico, también a mi me falta hambre. Pero hoy en la noche empiezo, sin falta.