Cuando estudiaba en la universidad (uhhh) siempre dentro del grupo había uno que era el que conseguía las minas. A partir del tercer año ya tenía trabajo y manejaba algo de plata, me había comprado mi primer auto -
el precioso VW rojo que llevo dentro de mi corazón- y teníamos
de todo menos minas, nos dábamos vueltas y vueltas por el Liceo Nocturno pero nada, hasta que descubrimos que algunos de nuestros compañeros
tenían el don, el verbo divino, el buen cassette,
ingrediente X o lo que sea, la cosa es que nunca les faltaban las mujeres. A ese siempre lo sentábamos adelante (el auto tenía dos puertas) y se bajaba en plena calle a enganchar minas, lo sorpendente es que muchas veces le resultaba.
Años después con mi amigo el Matute y otros compañeros estábamos en Iquique, pero no teníamos a el punta así es que decidimos intentarlo por nuestros propios medios con resultados lamentables como era de suponer: lo único que atinábamos a decir era “holaaa iquiqueña” y después nos quedábamos mudos, que manera de hacer el ridículo.
Que curiosa es esa idea del Don Juan, en las películas de James Bond siempre me llamaba la atención que todas las mujeres con que se acostaba 007 morían casi justo después del acto, creo que ese es una especie de sueño masculino, un amigo me decía que su idea del paraíso era llevarse a la cama a todas las mujeres que se le antojaban siempre que justo después de desaparecieran, así, decía, el mundo sería perfecto. Ian Fleming debe haber pensado parecido, por esa costumbre de matar a las chicas Bond a continuación de el evento.
La cosa es que mientras el hombre mujeriego es una especie de héroe, la mujer que se mete con muchos hombres es una cochina. Que cosa más curiosa que una misma conducta sea buena o mala según el sexo del que la practica. La sanción social hacia una mujer que busca mucho sexo solo por divertirse todavía es cosa seria. La mujer virgen es de algún modo virtuosa, el hombre virgen es estúpido, incapaz, supuestamente homosexual. Una amiga me preguntaba hace poco que le habría querido decir un tipo cuando le comentó con las mujeres yo siempre juego a ganador, le expliqué que seguramente no le gustaba mucho el rechazo así es que se metía con puras minas fáciles, esto enojó a mi amiga y tal vez inadvertidamente eché a perder un romance. No hay peor estigma para una mujer que le digan fácil o regalada. Ese si que es insulto, aunque yo nunca he entendido por que.
Incluso entre las chicas de la noche -según me han contado- existe el mismo estigma, cuando yo vivía donde mi tía Sylvia donde alojaban muchas de esas chicas -que viven pelando entre ellas- una vez me comentaron que una muy simpática era “una puta”, bueno, era sabido que todas trabajaban en lo mismo y cuando muy divertido se lo hice notar (y bosnia) me aclararon en seguida el asunto “no pues, hay mucha diferencia, nosotras lo hacemos por trabajo pero ella lo hace por gusto, es una viciosa y regalada”. Es un concepto muy curioso, que todavía me tiene pensando.
A mi siempre me han simpatizado las mujeres regaladas, que piensan como hombres y buscan sexo con cualquiera
solo para hacer currículum. Creo que las
come-hombres son mucho más sanas mentalmente que las santurronas y si lo pensamos bien, la idea de puros hombres mujeriegos y mujeres castas no cuadra matemáticamente, algo está fallando en ese cálculo. Lástima que tengan tanto castigo social. En fin, solo quería decir esto
¡que viva Camboya!. Hasta mañana.
PD a propósito me acordé de esta notable aria de mi ópera favorita, Don Giovanni:
Madamina, il catalogo è questo
Delle belle che amò il padron mio;
un catalogo egli è che ho fatt’io;
Osservate, leggete con me.
In Italia seicento e quaranta;
In Alemagna[1] duecento e trentuna;
Cento in Francia, in Turchia novantuna;
Ma in Ispagna son già mille e tre.
V’han fra queste contadine,
Cameriere, cittadine,
V’han contesse, baronesse,
Marchesane, principesse.
E v’han donne d’ogni grado,
D’ogni forma, d’ogni età.
Nella bionda egli ha l’usanza
Di lodar la gentilezza,
Nella bruna la costanza,
Nella bianca la dolcezza.
Vuol d’inverno la grassotta,
Vuol d’estate la magrotta;
È la grande maestosa,
La piccina è ognor vezzosa.
Delle vecchie fa conquista
Pel piacer di porle in lista;
Sua passion predominante
È la giovin principiante.
Non si picca — se sia ricca,
Se sia brutta, se sia bella;
Purché porti la gonnella,
Voi sapete quel che fa.
Se la enseñé al Tomás Jr. cuando tenía como 5 años, a ver si aprende algo.