Tomas Bradanovic

9 febrero, 2011

>No debo salir a la calle

Archivado en: carlos amador marchant — tombrad @ 3:21 am

>Sorpresas de las redes sociales que nos hacen retroceder en el tiempo. Hace unos días me encontré con la web de Carlos Amador Marchant, sabía que lo conocía pero no me acordaba de donde. Hasta que por fin me acordé, se trataba del poeta que se crucificó en Chinchorro en los años 80, bueno, no se crucificó pero se amarró a un poste frente a la playa para promocionar un libro que había sacado por esos años.

Aunque nunca lo conocí personalmente, Carlos era muy activo en la universidad organizando grupos y movimientos culturales, recuerdo que mi amigo de entonces Georg Jessop participaba en esos grupos y me contaba como llegaban las minas atraídas por los poetas, lo que a mi me ponía verde de envidia ¿sería cierto? la cosa es que uno de los mitos urbanos de esos años era que para conseguir minas había que estar metido en algún movimiento intelectual, o en el partido humanista, o estudiar ingeniería mecánica, esos si que eran nuestros archi-rivales.
Estudiar electrónica o electricidad era la receta garantizada para morir virgen. ¿Por que las minas preferían a los mecánicos? mi teoría es que los veían como “buenos partidos”, además que eran todos macabeos: los novios ideales con buen futuro y sumisos. Ah como los despreciaba, la alianza natural en esos años era mecánicos con parvularias, y yo me tenía que conformar con mirar desconsolado desde el puente a la parvularia más linda de la universidad, todo por no haber estudiado mecánica.
En fin, ese contacto en Hi5 me volvió a los gloriosos años 80 por un ratito, cuando estudiabamos en la sede central de la Universidad del Norte, antes que nos desterraran para la Elecna. Mejor pasemos a otra cosa.
Que ridículo, ahora les dio por “investigar” la muerte de Eduardo Frei y de Allende después de décadas. Cualquiera con dos dedos de frente sabe que ni Mandrake el Mago podrá determinar como murieron a estas alturas, es una completa estupidez solo para armar bulla y tener minutos de televisión, los políticos hacen o dicen cualquier estupidez solo por tener unos minutos de cámara, es patético.
El gobierno de Piñera cae en la misma estupidez poniendo querellas inútiles que le siguen el juego a la oposición ¿como pueden ser tan brutos? Eso muestra el paupérrimo nivel de análisis de los asesores políticos del gobierno, que no se dan cuenta que esos temas, igual que lo de la intendenta de Concepción, son colocados por la oposición solo para captar cámara, pero a nadie normal en el país le importan. Al final gobiernan siguiendo la agenda que les pone la concertación, que estúpidos.
Eso pasa cuando pierden el contacto con las personas normales, y se mueven en un mundo ficticio de intrigas en el parlamento y el mundillo político. Eso fue lo que mató a la concertación: creyeron que las intrigas de los políticos eran las cosas que le importaban a la gente normal. Lo mismo le está pasando al gobierno ahora que se preocupa de cortar los pelos en cuatro en lugar de dedicarse a arreglar problemas reales y mucho más importantes.
Hoy me empezaron a llover ofertas de trabajo. Un contrato para hacer la estrategia de un negocio en Lima, otro para hacer el proyecto de una escuela de graduados también en Perú, me llama Oscarini que tiene unos inversionistas interesados en armar unos asuntos en Arica y también quieren que les hagan el proyecto, para colmo me encuentro en el centro con un amigo que hace capacitaciones y me dice que me tiene anotado con 100 horas para un mes más.
A ver, para los dos primeros mandé una cotización con “test ácido”: un 30% a pagar al momento de firmar el contrato. Acabo de pasar un par de meses trabajando y no me pagaron así es que no quiero repetirme el mismo plato. Con esa condición creo que no llegaremos a nada pero el menos me aseguro que si pasa algo no trabajaré gratis como la última vez.
Lo de Oscarini es para un mes más así es que no hay apuro, bien. Lo de hacer las 100 horas de clases: 20 días a 5 horas diarias es lo que me tiene complicado ¿valdrá la pena? las horas son bien pagadas pero la última vez que hice esas clases, el año pasado, juré que no lo volvería a hacer y eso que fueron solo 50 horas. Ah que dilema ¿cambiaré plata por vida? ¿ser o no ser? ¿cuantos pares son tres moscas? las dudas me atacan, estaba mucho mejor cuando nadie me ofrecía nada.
Moraleja: no debo salir a la calle ni menos contestar el teléfono. Hasta ayer yo era un tipo feliz y sin problemas, bajé al centro y todo se fue al diablo. Lo único bueno es que cuando publico algún proyecto en el blog nunca resulta, ojalá que esta vez también se me chingue todo. Hasta mañana.

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