Tomas Bradanovic

15 julio, 2008

Me llegó el carnet!

Archivado en: carnet, educacion — tombrad @ 6:11 pm

Hoy en la noche estoy invitado a la casa de Pratti para juntarme con mis amigos Daniel Viera, Tito Torres y otros del grupo con que regularmente nos juntamos, lo malo es que pasado mañana tengo que estar alrededor de las 8 AM en Tacna, no había pensado en ese inconveniente inesperado, así es que esta vez tendré que tomar poquito. Por lo mismo escribo esta entrada más temprano, no entiendo a la gente que se queja de falta de tiempo, siempre hay tiempo para lo que uno quiere hacer, es simplemente cuestión de elegir bien las prioridades.

Ayer una niñita de 16 años o algo así le tiró un jarro de agua a la cara a la ministra de educación en un acto público, esto le valió entrevistas en la tele, el repudio de mucha gente y el apoyo de otros, partiendo por el colegio de profesores, era que no. Ya lo saben chiquillos, si la vieja de matemáticas les pone mala nota pueden tirarle un balde de agua, el colegio de profesores -y por supuesto los papis- los respaldan.

Me dió lástima la pobre chica, con su carita de orgullo por la choreza que había hecho, hablando con soltura por la televisión, me imagino que en unos años más se va a quedar embarazada, convivirá con el padre de la guagua durante el tiempo que la aguanten, la dejarán botada y volverá a vivir con los papis, que un tiempo después se van a morir y tendrá que buscar trabajo para alimentar a los hijos. Y ahi quiero ver a la chori-flaite, echando pestes cada vez que la despidan por insolente, echándole la culpa de sus desgracias a todo el mundo, menos a ella misma o a los estúpidos de padres y profesores que para su mala suerte le tocaron.

Esa es la historia de buena parte de la clase media baja en Chile: tontos, resentidos, mal criados y peor educados. Después viven pobres como ratas, endeudados hasta el cuello sintiéndose explotados en un trabajo que odian, pero que igual lo tienen que aguantar. No es un asunto de plata sino de estupidez, de mala calidad humana de las familias, también es un círculo vicioso porque buena parte de los profesores que hacen clases en esos colegios son de la misma tela, la única clase de emoción que son capaces de sentir es el resentimiento: mal criados y peor educados. Ninguna reforma legal puede mejorar ese problema.

Menos mal que siempre hay un segmento -chiquito- de familias con fibra y tenacidad, capaces de darse cuenta de sus errores y superar las barreras del cruel destino. Yo que me crié en la mayor pobreza lo veía en mis vecinos, en la Universidad, en todas partes siempre hay un grupito de gente con cerebro que tuvieron la suerte de una buena crianza. La tenacidad para perseguir lo que quieren, la confianza en si mismos, la cabeza para tener claro lo que se desea y vivir contento con lo que se consigue sin esperar limosnas, son cosas que se adquieren en las casas y escuelas. Nada más repulsivo para mí que un tipo resentido, o peor todavía, los hijitos de su papá con ese complejo de culpa que les infiltran los curas, esos son los peores.

Y finalmente me llegó el carnet de identidad en la fecha indicada, se demoraron solo una semana en entregarlo lo que me parece una notable mejora comparada con los viejos tiempos, cuando uno tenía que esperar meses para que llegara el maldito documento. El Servicio de Registro Civil ha mejorado mucho con los años, poco tiempo atrás me contaba un amigo que lo habían contratado como Director del servicio en Arica sin pituto político de ningún tipo, simplemente envió sus datos al Consejo para la Alta Dirección Pública, le hicieron los exámenes y entrevistas y quedó seleccionado, un proceso cien por ciento profesional. Que bien por eso.

El carnet de identidad me permite viajar por todo el Perú, Argentina, Bolivia, Brasil y Ecuador hasta donde yo sé esos son los países para los cuales los chilenos no necesitamos pasaporte, bien por los convenios en este caso. Como mi carnet antiguo estaba vencido (por alguna misteriosa razón me lo dan con validez de 6 años en lugar de 10 como a todo el mundo), por eso estaba quemando las páginas de mi carisimo pasaporte con decenas de timbres. Ahora todo se hace un poquito más fácil.

Iba a escribir de otras cosas como el aumento del malgasto público y su efecto en la inflación, pero ahora tengo que salir y mejor lo dejaré para otro día, ahora me voy a comer y tomar con mis amigos. Hasta mañana.

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