Tomas Bradanovic

30 septiembre, 2008

Que venga ese meteorito!

Archivado en: bolivia, catastrofe, financiera — tombrad @ 9:02 am


Un excelente artículo publicó Antonio Saravia en su blog EVONOMICS, léanlo, el diagnóstico sobre la situación política en Bolivia es brillante y con pocas palabras explica claramente lo que está pasando allá, lo recomiendo para cualquiera que se interese en entender la situación de Bolivia, parecida también a lo que ocurre en Ecuador.

Pero si bien la descripción del problema es excelente no puedo estar de acuerdo con la solución, separar a un país en dos es mucho más difícil en la práctica de lo que parece teóricamente, es cuestión de ver lo que pasó con India y Pakistan. Siempre quedarán cientos de miles de altiplánicos en Oriente y la presión por seguir fragmentándose será eterna, en lugar de terminarse los problemas se multiplicarían, no lo veo para nada viable.

Evo Morales es como un niño, simpático y lleno de las mejores intenciones, pero cuando ponen a un niño a manejar un camión se convierte en alguien muy peligroso para si mismo y para los demás. Es su problema, no sabe nada y vive alegremente experimentando, como si estuviera jugando con sus antiguas intrigas sindicales, pero a nivel de país. Su camión es el aparato del estado y en un país mayoritariamente ignorante, con alta tasa de analfabetismo la gente simpatiza con él, es de los suyos.

Junto con los ignorantes lo rodea una importante masa de oportunistas que conociendo el harakiri que se viene lo empujan para adelante, porque de la crisis siempre pueden sacar algo, esa es una actitud histórica muy popular en Bolivia, antes lo hacía la oligarquía, ahora la izquierda. Pero estos procesos tienen algo bueno porque finalmente llegan al punto de saturación, tocan fondo y viene la contrareforma. A menos que Morales tenga éxito con un autogolpe militar y se las arregle para mantenerse en el poder pese a todo el desastre social y financiero, luego la situación caerá por su propio peso y seguramente se le terminará la fiesta de un día para otro.

Pánico en las bolsas, la gente quiere vender sus acciones en todo el mundo para guardar la plata debajo del colchón, todo por la desatinada votación del congreso norteamericano negando fondos de rescate a las empresas quebradas. La política, siempre la política, empezaron a aparecer los demagogos hablando a favor de los taxpayers, en contra de la codicia y otros caramelos muy del gusto de la chusma ignorante. Ahí están los resultados: lo que valía cien ahora vale sesenta o menos, solo por la desconfianza causada por los predicadores del catastrofismo.

Desde hace varios años que el catastrofismo se ha convertido en una profesión: el calentamiento global, que se acaba el petróleo, que los musulmanes se van a tomar el mundo, que los norteamericanos se van a tomar el mundo, que va a caer un meteorito gigante, que viene el hambre mundial, que los hielos se derriten, en fin, me canso. Algunas catástrofes pasan de moda ¿quien se acuerda hoy de la capa de ozono?, probablemente en algunos años más nadie estará predicando por falta de petróleo pero siempre encontraremos a alguien en la esquina, predicando como los canutos sobre la próxima catástrofe que se viene.

Claro que tienen que pasar cosas malas, eso es parte de la vida, pero vivir asustados pensando en hecatombes es una estupidez, creo que el atentado al World Trade Center puso a la gente más cobarde y puso de moda eso de vivir asustados por algún mega-desastre.

La verdad es que seguimos mejor que nunca, la gente ya ni se acuerda que algunas décadas atrás hubo una guerra mundial y el nazismo amenazaba con apoderarse de todo el mundo ¡esos si que eran desastre! parece que en esos años la gente tenía más fibra, en lugar de andar corriendo como gallinas asustadas todos se cuadraron a pelear y apretarse el cinturón. Yo creo que el bienestar nos ha hecho muy mal, la gente vive aterrorizada porque piensa que puede perder su adorado bienestar.

Malas noticias, claro que pueden perderlo todo y la crisis financiera de ahora no es nada comparada con lo que vendrá cuando reviente la burbuja China, espérense nomás je je je, ¿vieron? hasta yo me puse catastrofista. Son solo cosas y dinero, no es nada, el ser humano nació para enfrentar los problemas no para vivir asustado ni para correr como lemmings hacia el barranco por histeria colectiva, gallinas nomás, que venga el meteorito gigante, que me importa, ojalá tuviera plata para comprar acciones ahora.

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