Sigue la ola polar en Arica, hoy salió el sol pero igual como los políticos no calentó a nadie. Ante esta situación al professor Viera se le ocurrió que preparáramos una cazuela de gallina negra en la parcela. Y así fue: como se dijo se hizo.
Lo malo es que me tuve que levantar muy temprano, a las 9 de la madrugada estábamos saliendo para el Terminal Agropecuario para comprar los ingredientes para la cazuela, porque la gallina de campo ya se la había comprado a don Fernando.
Y así nos aprovisionamos de cilantro, perejil, papas, choclos, zapallo, ajo, cebolla, rocoto, porotos verdes y como la carnicería estaba al lado aprovechamos de comprar unos costillares de chanchito que son muy buenos para el colesterol ¡lo suben altiro!, Daniel tenía chuchoca en la parcela, para espesar el caldo.
Pero como dijo Arturo Prat ¿almorzó toda la gente? nosotros no habíamos desayunado, así es que pasamos al famoso almacén “La Luz” a la entrada del Valle de Azapa para aprovisionarnos de un desayuno al estilo Salvador Allende: con empanadas y vino tinto.
Luego me tocó encender el fuego de la cocina a leña, cosa que hice con algunas dificultades, pero después de un ratito la tenía ardiendo como el infierno. Mientras tanto Viera encendía el horno de barro para meter los costillares.
Una pausa que refresca, una saludable cerveza me empezó a poner a tono, pero para que no fuera todo vicio también tomé varios vasos de jugo de maracuyá, directo de la planta al vaso. Mientras tanto la olla iba ardiendo y la cazuela preparando.
Después pasé a buscar a la Pilar y al Tomás Jr. cuando llegamos ya estaban todos los demás, sentados y atacando la cazuela. Yo me comí un plato de puro caldito con choclo, pero el costillar lo ataqué sin piedad. Finalmente la Rosario preparó unas sopaipillas pasadas con té especiales para terminar nuestra comida de campo en una congelada tarde de domingo.
En fin ¡cuando se terminarán estos malditos gobiernos de la Concertación que nos tienen a todos muertos de hambre! Ahora me voy a hacer la digestión, hasta mañana.