Veintiun kilos pesaba el chanchito, lo comimos entre doce, las costillas las pusimos al ahumador, los riñones se los comió el arquituerto, la cabeza y las manitos se usaron para preparar una cazuela que se estuvo cocinando por casi seis horas y todo el resto se fue para el horno de barro con harto romero de la casa. Seme pasó tomarle una foto a la colita tostada, que también se fue para el plato.
5 septiembre, 2010
Un chancho bicentenario
20 septiembre, 2007
Yo soy un tipo serio
¡Mira lo que te perdiste! decía el mail donde me mandaban las fotos del chanchito que hicieron el 19 de septiembre en la parcela, cobrándome de pasada los correspondientes sentimientos cochinos. Mala suerte para mi, me tocó chamba y me la perdí nomás, de solo mirar la cabeza del chancho me da hambre. A ver si cuando tenga un billetín les hago un desagravio.
Ahora mismo me estoy tomando un vino Rosemount Estate que me trajo Chuck de regalo, primera vez que pruebo un shiraz australiano, es bien distinto a los vinos caros chilenos que habia probado antes. Es super interesante probar vinos de otros países, aún, como en mi caso, no siendo entendido en vino, porque los chilenos tenemos una especie de trauma con eso. Nos han vendido tanto la propaganda de que el vino chileno es el único bueno que siempre tendemos a comparar desfavorablemente a los demás.
En poquitas palabras: le encontré mucho olor y gusto a fruta, un poco más acidez de lo quee estoy acostumbrado pero pasa super suave, desde que empecé a escribir esto llevo media botella como si nada. Muy rico, con permiso que me voy a tomar otra ¡gracias Chuck! (glu, glu, glu). Dicen que una vez abierta la botella hay que terminarla, el vino es vivo y si no se toma se pica, en fin, un gran aporte pàra mi cultura copetera.
En esto del vino los chilenos tendemos a ser muy provincianos, hay muy buenos vinos en Argentina, Australia, Italia y para que hablar de USA y Francia que deben ser los mejores. Pero no, es como el cuento de la canción nacional que salió segunda después de la Marsellesa o la bandera chilena que ganó el concurso como la más linda del mundo, sin contar con las mayores delicias gastronómicas de Chile: el pisco sour y el suspiro limeño, ja! no se enojen vecinos, solo bromeo.
La cosa es que miro la botella, las etiquetas y el corcho del Rosemount Estate y veo cuanta inversión en marketing hay en eso, las viñas chilenas tampoco lo han hecho nada de mal, creo que son un ejemplo para toda la industria de como se hacen bien las cosas. No es lo mismo tomarse un vino de una botella bien diseñada, con una etiqueta en colores negro y dorado y el corcho con un sello de lacre que tomar mi querido vino “120″ en botella de plástico de litro y medio, con tapa de rosca, igual me encanta ese vino barato y abundante.
Creo que la media botella ya me está haciendo efecto y me dan ganas de irme para el Rapa-Nui, pero me las aguanto. A propósito ¿se acuerdan del vino Tocornal? creo que así se llamaba, ese que traía una etiqueta con un gordo y calvo garzón trayendo una botella a la carrera, me parece que todavía se vende y creo que en el futuro se puede convertir en vintage, solo por su etiqueta yo me compraría una caja, para heredársela a mis nietos. Cuando veo al garzón de la etiqueta de ese vino me acuerdo de don Lucho, el garzón más antiguo del Rapa, hombre de los buenos tiempos del Africa 2000, el Toulousse y el Manhattan, cuando Arica tenía verdadera bohemia. Don lucho es un hombre de respeto, el otro día le pedí una cuba libre y me preguntó “¿quiere una común y corriente o con cognac?”, ¡cuantos recuerdos me trajo eso de la cuba libre con cognac!, gran valor don Lucho, un saludo desde esta humilde capilla del alcoholismo.
En fin, ya me está empezando a doler la cabeza, un vasito más y me voy para la cama… ¿o me lanzo?, no señores, yo soy un tipo serio. Hasta mañana.
>Yo soy un tipo serio
>
¡Mira lo que te perdiste! decía el mail donde me mandaban las fotos del chanchito que hicieron el 19 de septiembre en la parcela, cobrándome de pasada los correspondientes sentimientos cochinos. Mala suerte para mi, me tocó chamba y me la perdí nomás, de solo mirar la cabeza del chancho me da hambre. A ver si cuando tenga un billetín les hago un desagravio.
Ahora mismo me estoy tomando un vino Rosemount Estate que me trajo Chuck de regalo, primera vez que pruebo un shiraz australiano, es bien distinto a los vinos caros chilenos que habia probado antes. Es super interesante probar vinos de otros países, aún, como en mi caso, no siendo entendido en vino, porque los chilenos tenemos una especie de trauma con eso. Nos han vendido tanto la propaganda de que el vino chileno es el único bueno que siempre tendemos a comparar desfavorablemente a los demás.
En poquitas palabras: le encontré mucho olor y gusto a fruta, un poco más acidez de lo quee estoy acostumbrado pero pasa super suave, desde que empecé a escribir esto llevo media botella como si nada. Muy rico, con permiso que me voy a tomar otra ¡gracias Chuck! (glu, glu, glu). Dicen que una vez abierta la botella hay que terminarla, el vino es vivo y si no se toma se pica, en fin, un gran aporte pàra mi cultura copetera.
En esto del vino los chilenos tendemos a ser muy provincianos, hay muy buenos vinos en Argentina, Australia, Italia y para que hablar de USA y Francia que deben ser los mejores. Pero no, es como el cuento de la canción nacional que salió segunda después de la Marsellesa o la bandera chilena que ganó el concurso como la más linda del mundo, sin contar con las mayores delicias gastronómicas de Chile: el pisco sour y el suspiro limeño, ja! no se enojen vecinos, solo bromeo.
La cosa es que miro la botella, las etiquetas y el corcho del Rosemount Estate y veo cuanta inversión en marketing hay en eso, las viñas chilenas tampoco lo han hecho nada de mal, creo que son un ejemplo para toda la industria de como se hacen bien las cosas. No es lo mismo tomarse un vino de una botella bien diseñada, con una etiqueta en colores negro y dorado y el corcho con un sello de lacre que tomar mi querido vino “120″ en botella de plástico de litro y medio, con tapa de rosca, igual me encanta ese vino barato y abundante.
Creo que la media botella ya me está haciendo efecto y me dan ganas de irme para el Rapa-Nui, pero me las aguanto. A propósito ¿se acuerdan del vino Tocornal? creo que así se llamaba, ese que traía una etiqueta con un gordo y calvo garzón trayendo una botella a la carrera, me parece que todavía se vende y creo que en el futuro se puede convertir en vintage, solo por su etiqueta yo me compraría una caja, para heredársela a mis nietos. Cuando veo al garzón de la etiqueta de ese vino me acuerdo de don Lucho, el garzón más antiguo del Rapa, hombre de los buenos tiempos del Africa 2000, el Toulousse y el Manhattan, cuando Arica tenía verdadera bohemia. Don lucho es un hombre de respeto, el otro día le pedí una cuba libre y me preguntó “¿quiere una común y corriente o con cognac?”, ¡cuantos recuerdos me trajo eso de la cuba libre con cognac!, gran valor don Lucho, un saludo desde esta humilde capilla del alcoholismo.
En fin, ya me está empezando a doler la cabeza, un vasito más y me voy para la cama… ¿o me lanzo?, no señores, yo soy un tipo serio. Hasta mañana.