Yo siempre he desconfiado de la conveniencia de esos tratados, prefiero mil veces la apertura unilateral como lo hizo Chile en los ochentas y que fue una de las causas más importantes de la modernización de nuestra economía. Los Tratados de Libre Comercio son una iniciativa norteamericana que, en el fondo, entrega ventajas comerciales a cambio de objetivos políticos. Esa es
la carne que hay detrás de estos tratados.
Por ejemplo, en Chile tuvimos un TLC con Estados Unidos y ha seguido una multitud de otros tratados similares, que son mostrados como grandes logros políticos por la concertación. Sin embargo nadie menciona el costo que han tenido al obligarnos a una serie de concesiones políticas y hasta institucionales. La extremadamente costosa y fracasada Reforma Procesal Penal ha sido uno de los costos más grandes que hemos tenido que pagar, también el estado ha ido cediendo soberanía al aceptar quedar sujeto a tribunales y normativas internacionales, manejadas por you know who, asi el país ha ido perdiendo gran margen de maniobra en el manejo de controversias y particularmente en su relación con los países con los que suscribe estos tratados.
Es cierto que ha habido un aumento muy grande de nuestras exportaciones, sin embargo todas las inversiones extranjeras de importancia, particularmente en los grandes proyectos mineros fueron decididas mucho antes de que Chile suscribiera los TLC. La búsqueda de ventajas especiales para nuestros exportadores está muy en sintonía con la manera de ver las cosas en la concertación, que tiene raices estatistas de subsidios y excepciones. Ni se les ocurriría que puede ser malo que surjan empresas dependientes de este trato especial y no basadas en sus ventajas comparativas y competitividad.
Dudo que un TLC con Perú pueda ser ventajoso, en cualquier caso lo más probable es que el Perú saque las ventajas políticas y nosotros las económicas, las primeras tienden a ser de mucho más largo plazo que las segundas y en todo TLC hay un trade-off entre estos dos aspectos.
Pero Tacna al menos no está muy entusiasmada con la visita de Humala, ni tampoco con el asunto del Tatado de Libre Comercio. Creo que existe un conflicto creciente mucho más poderoso entre quechuas y aimaras contra las empresas mineras, particulrmente la Southern Peru Cooper Corporation que es vista por los serranos como la encarnación del demonio.
En Perú hay muchas cosas únicas, una de esas es el periodismo chicha, que es algo que no conozco en ningún otro lugar del mundo, por lo general es un pastor evangélico o un serrano con buena labia y ambicioso que se arrienda un espacio en la radio o saca un par de hojas impresas y se convierte en periodista chicha. Como ellos mismos son de la extrema pobreza no tienen nada que perder así es que hay cero frenos, si lo meten a la cárcel por difamación, mejor para él, es publicidad grátis y puede que lo pase mejor adentro que en su propia casa.
El periodista chicha en el Perú se caracteriza por ser nacionalista, antichileno, anti globalización, anti ricos y anti empresas, anti muchas otras cosas pero sobre todo anti cualquier autoridad que exista, yo me entretengo mucho oyendo sus programas o leyendo sus folletos porque es la verdadera voz de un sector muy importante de la población, generalmente los quechuas de Cusco y aimaras de Puno.
Resulta que cuando trabajaba el la Municipalidad de Tacna pude hojear el proyecto para colocar una planta desaladora de muchos millones de dólares, yo escribí algo sobre los problemas técnicos y económicos de esas plantas y la mala experiencia en Antofagasta pero ni lo pescaron. Ahora hay toda una guerra contra la planta desaladora, cuyo proyecto ya entró para su aprobación al Sistema de Inversión Pública, creo que ese puede ser uno de los peores errores de la gestión municipal, puede tener costos políticos enormes.
Porque el periodismo chicha ya olió la sangre y están reclamando contra la planta como una conspiración de la Southern para envenenar al pueblo. Obviamente los argumentos son absurdos y muy ignorantes: dicen que el agua desalada es insalubre, la confunden con las aguas servidas, entremedio mezclan cosas que son ciertas, como la contaminación de las mineras que están dejando sus relaves en una quebrada que está permeando las napas subterráneas. En fin, escuchar a esos periodistas chicha filosofar durante horas en un lenguaje balbuciente sobre asuntos que no tienen idea es divertido e instructivo, es el puro pueblo que habla, ese que en Chile no dice ni pío, afortunadamente.