
Y no podía pasar el 18 sin tomar y comer un poquito, mal que mal, los asados de fiestas patrias son una obligación social en estas fechas. Lo más chistoso es que por una falla de planificación -supongo- vamos a tener clases mañana 18 y el sábado 19 todo el día, mientras los demás toman nosotros, los pobres esclavos egipcios, estudiamos. Que tal clase, algo así en el Perú sería inconcebible.
La cosa es que ayer en la tarde Daniel me avisó que lo pasara a buscar como a las 8 PM porque íbamos a tirar una carnecita donde los fabulosos Prati, la gran familia italiana de Arica. Y como se dijo se hizo, así es que pasamos a avisarle a don Mario, el padrone del clan, que a sus ochenta y tantos años no se mueve de su casa a menos que le pongan una botella de Mistral en la mesa, ese es mi ídolo, su sistema para bajar la hipertensión es en base a chunchules y piscola. Cuando sea grande quiero ser como él.
Y así fué como nos juntamos los pelados (yo y Daniel) con los guatones (Alejandro y Aldo) mas algunos amigos y familiares para comer unos entremeses regados con un poquito de cerveza y buen vino, para cortar la grasa. Tal como dice la canción:
No hay guatón que sea mala gente,
ni pelao que sea sinvergüenza,
los dos, aunque parezcan diferentes,
son calcaos si se miran con paciencia.
Los guatones, por ejemplo, son amables,
amigos de la flor, acá, la buena mesa,
un guatón, bonachón, de buena clase,
vale, en plata, casi todo lo que pesa.
¿Y qué me dice Ud. de los pelaos?
sencillos, tranquilos, gente seria,
no hay nada mejor que algún pelao
sentao, por ahí entremedio, en una mesa.
Canto
Como que te viera, guatón, con la Rosalía
la guata p’abajo y las patas p’arriba.
Como que te viera, pelao, con un chuico al pecho
la Juana debajo y los cachos p’al techo.
Hablado
No hay guatón que sea mala gente,
ni pelao que sea sinvergüenza,
los dos, aunque parezcan diferentes,
son calcaos si se miran con paciencia.
Los guatones, por ejemplo, son secos p’al pipeño,
p’al blanco p’al tinto, o lo que venga.
Yo he visto a un guatón hacerle empeño
y comerse una yegua hasta las riendas.
Media docena’e chanchos p’al guatón,
esta es vida ¡carajo! ¿a ver? que se repita
tráigame otro chuico y otro sanguch’ejamón,
no se nos vaya a ir con hambre la visita.
Y qué me dice Ud. de los pelaos?
o son comerciantes o empleados de oficina,
se lo pasan firmando una tarjeta
donde tienen metida media vida.
El pelao? infaltable en el Estadio.
El pelao? insacable en la platea.
No se puede mirar en menos a un pelao, digo yo,
por “chascón” o pelúo que uno sea.
Los pelaos, los guatones,
los que gastan, los mirones.
Pelaos, guatones, guatones, pelaos,
hacen una ruma, bien amontonaos.
Los pelaos y los guatones, en apariencia,
a veces nos parecen diferentes,
pero no (iñor) hay un solo pelao intruso,
cochino y sinvergüenza;
los guatones son, todos, buena gente.
Las fotos pueden verlas AQUI ah también las del partido con Venezuela el otro día. Hasta mañana.