Tomas Bradanovic

13 febrero, 2010

Vuelta por el Rapa

Archivado en: chupachichi — tombrad @ 7:34 pm


Ayer me junté con un amigo que venía llegando de Alemania, así es que nos fuimos ipso-facto a tomar cerveza, para que no extrañara tanto su tierra natal, después de tomarnos una Kuntzmann, que no lo convenció mucho, seguimos con un democrático Rocket, en el Shop Dog, y ya que estábamos en eso, me dijo que por que no lo llevaba a conocer el afamado Rapa Nui y para allá nos fuimos enseguida.

Conversábamos sobre la diferente cultura en Alemania, donde todo el mundo puede consumir alcohol en la calle o donde se le antoje sin que nadie lo moleste, nosotros en cambio, influenciados por los puritanos de USA estamos llenos de reglas, de no venderle a menores de edad, no consumir en la calle y todas esas estupideces. Resultado: somos un país lleno de borrachos ilegales. Alemania y Francia son mucho más civilizados en eso, donde a los niños se les da cerveza o vino con agua y nadie se escandaliza por algo tan normal como tomar alcohol.

Hacía más de un año que no iba al Rapa Nui, todo bien, el local está más bonito y más o menos la misma gente de siempre, con un vodka tonic pasé toda la noche muy entretenido admirando las chiquillas, el baile y todo eso. Claro que llegué medio cucarro a la casa pero todo bien, sin mayores problemas. No estaba muerto, andaba de parranda.

Cada vez que escucho la canción boliviana “El Chupa Chichi” me río solo

Viejo sinvergüenza, buscavida,
mujeriego, malavida,
porquería, mentiroso,
desgraciado, embustero
chupachichi ¿qué querés?.
A su hija doña Elsa
¿A quién más a de ser?
Acaso con canciones la vas a mantener
Con canciones no señora…
Con este corazón.

Que genial, tengo pegada esa música “con canciones no señora… ¡con este corazooon”. La verdad es que se trata de una versión bastarda del takirari “Sombrero de Sao” pero que diablos, la versión chicha es mucho más divertida. Mejor ni les explico lo que significa chupachichi, en fin, que viva Bolivia.

Hoy en la tarde fuimos a practicar con el Tomás Jr -le estoy enseñando a manejar- después lo pasé a dejar a la casa y me fui a la playa, cuando venía de vuelta estaba el gordo en silla de ruedas que se pone en la esquina de La Estrella de Arica a pedir plata, como ya me conoce ni se molestó en pedirme, pero me dijo si lo podía llevar a su casa, que diablos, me pareció complicado subirlo al auto con la silla y todo pero me dijo que se podía subir saltando, vamos. Se tenía que ir a inyectar insulina, porque es diabético y le cortaron una pierna a media pantorrilla. Lo llevé a donde el diablo perdió el poncho y con eso cumplí mi buena acción del día, fui boy scout por un rato y me sirvió para acordarme que hay tipos con mala suerte y que yo tengo muy buena suerte, nada mejor para subir el ánimo que juntarse con alguien que está peor que uno.

Otro aburrido día sábado, nada que contar, nada que hacer aparte de perder el tiempo… como si pudiera ganarse.

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