Tomas Bradanovic

14 diciembre, 2008

Cien monos

Archivado en: Cien monos — tombrad @ 11:36 am


Acabo de leer que la empresa General Motors, de no recibir un rescate antes de fin de año podría ir a la quiebra. Algo desapercibido por la mayoría de la gente como pasa con todas las cosas importantes, cuando Colón volvió de descubrir América probablemente muy pocos le dieron bola. ¿Por que puede ser tan importante el problema de GM?, retrocedamos un poco al pasado.

En 1967 Jean Jacques Servan Schreiber publicó El Desafío Americano que se transformó rápidamente en el best seller más comentado de la época, yo lo leí entonces y, como a todos, me causó una enorme impresión. En ese libro se proyectaba que para la década de 1990 las cuatro quintas partes de las organizaciones manufactureras mundiales estarían en manos de quince empresas multinacionales norteamericanas, cada una de las cuales estaría en capacidad de dar trabajo a miles de personas en el mundo. Tres de estas empresas serían las principales: IBM, Boeing y General Motors.

Como en la salsa, podríamos preguntar ¡que pasoooo!. La magnitud de este error no es solo puntual, sino que muestra una manera de pensar equivocada en la mayoría de las personas, que persiste hasta el día de hoy. Es el pensamiento torpe de proyectar en línea recta, con una regla, creer que lo que crece hoy seguirá creciendo indefinidamente y que existen recetas infalibles para el éxito económico que están en manos de unos pocos privilegiados.

Las economías de escala son un ejemplo de esta clase de pensamiento, creer que el solo tamaño es una ventaja insuperable y que la plata se tiene a concentrar indefinidamente en los mismos bolsillos. La quiebra de la General Motors, el declive de IBM y Boeing muestran que esa idea es una tontera, la verdad es que existen mas deseconomías que economías de escala. En la década de 1980, las exportaciones norteamericanas casi se duplicaron. Entre el 80 y 90% de ese crecimiento correspondió a empresas pequeñas o medianas.

Hoy podemos ver el error de esas ideas que parecían lógicas en los sesentas, pero no todos pueden verlo, en verdad muy pocos se pueden sacar las anteojeras de las viejas ideas absurdas. Leí el comentario de un amigo que decía algo así como que el capitalismo consiste en “apropiar y acumular la riqueza generada por los trabajadores”, esas ideas del capitalista como un Rico Mac Pato que guarda las monedas en una enorme bóveda son parte de la forma de pensar sesentera, que cree que existe un set de recetas para el crecimiento infinito y sin riesgo en manos de unos pocos afortunados, de ser cierto, hace tiempo que toda la plata del mundo estaría en un solo bolsillo.

Pero volvamos a la quiebra de General Motors ¿que es lo que falló en una economía de escala casi perfecta? es muy sencillo, el sueldo de un trabajador automotriz puede ser de 29 dólares la hora o más, mientras que en el resto del mundo un sueldo de 5 a 10 dólares para un obrero es lo normal. En los setentas los sindicatos establecieron mochilas de enormes beneficios incluyendo uno muy curioso llamado “banco de trabajo” donde le pagan sueldo a un trabajador por no hacer nada y que llegó a tener 40.000 beneficiarios ¡ese trabajo es el que yo necesito!

Peor, desde Jimmy Carter se empezó a establecer garantías cuasi estatales para que personas pobres o de bajos ingresos tuvieran acceso a préstamos para comprarse una casa, sin importar si podían o no pagar la cuota, muy parecido a las viviendas sociales que entregan a los pobres y que nadie paga en Chile, pero con una pequeña diferencia: esto subió los precios de las viviendas y hoy nadie se extraña de que una casa cueste un millón de dólares o más.

Ahora las automotrices están quebradas y a pesar de lo que hagan por rescatarlas seguirán sin poder competir con países donde se gana 5 a 10 dólares la hora, habrán cientos de miles de desempleados y otros tantos que perderán su casa por no poder pagar las cuotas de sus préstamos ¿Y que? es lógico que esto pase, cuanto antes mejor, también le pasó al Japón y Europa, la madre del asistencialismo, que vive una corrosión más lenta gracias a su menor tamaño, pero va por el mismo camino.
Es un problema de mentalidad, tal como con el asunto de los fondos de pensiones, aunque la gente se de cuenta de la realidad todavía necesita que alguien le mienta, necesitan un discurso, un relato como dicen los siúticos tal como algunas mujeres necesitan que les digan “tu eres la única” sabiendo que son engañadas. Es una necesidad psicológica.
Solo así se explica que le sigan buscando la quinta pata al gato, hablando del fracaso del capitalismo y poniendo sus esperanzas en un mítico mesías llamado “estado”. Se realimentan de resentimiento echando la culpa a los ejecutivos que viajan en aviones privados y ganan grandes sueldos, como si esa fuese la causa de la quiebra. Ni aunque ganaran mil veces, como dice el dicho -sanitizado por esta vez- cien monos comen más que un elefante.

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