Tomas Bradanovic

21 noviembre, 2009

Firme junto al pueblo

Archivado en: clarin. pey — tombrad @ 8:14 pm


Parece que por fin se terminó el juicio del ex diario Clarín -Firme junto al pueblo- contra el Estado de Chile. Malas noticias para la fundación Allende (la familia Allende) y peores para su abogado, el ubicuo Joan Garcés, asesor de confianza y rompehielos del finado don Chicho. No creo que le interese mucho el asunto a don Victor Pey, querellante, a su muy avanzada edad tiene la satisfacción de haber llevado el papel de palo blanco de Allende hasta las últimas consecuencias, don Víctor es un gran ariqueño por adopción, hijo ilustre, un caballero extraordinario.

La historia corta es así: durante los años de la Unidad Popular, cuando Allende era presidente, los dos medios de prensa más importantes de Chile eran la Radio Portales y el Diario Clarín (en esos años la tele estaba en pañales). La cosa es que en el curso del proceso revolucionario Allende decidió comprar para sí ambos medios. Para adquirir la Radio Portales negoció con la familia Hirmas (una de las hijas es esposa de Sergio Bitar, ministro de Allende) para que le traspasaran la radio a cambio de no tocarles su empresa textil.
El caso del diario Clarín fue bastante más turbio porque el que entonces era su dueño, Darío Saint Marie, se lo vendió en Londres a don Raul Pey en poco más de un millón de dólares en efectivo. En fin algunos detalles de la historia pueden leerlos AQUI.
Vino el golpe militar en 1973 y el diario fue confiscado sin indenmización. A la vuelta de la democracia aparecieron otros misteriosos “dueños” que demandaron al estado en un juicio express y consiguieron unos cuantos millones de dólares. Esto debe haber enfurecido a la familia Allende a quienes dejaron debajo de la mesa y así fué como don Raul Pey apareció demandando al Estado de Chile por sumas crecientes durante varios años, sin mucha suerte en los tribunales chilenos.
En la demanda también iban la Fundación Salvador Allende y el abogado Español Joan Garcés, que muy joven fue hombre de confianza de Allende. Siguieron todos los juicios posibles hasta demandar al Estado ante el CIADE, Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias, que actúa como árbitro cuando un inversor extranjero se siente perjudicado por el Estado Chileno. La demanda esta vez era de 800 millones de dólares y me imagino como se deben haber sobado las manos anticipando el turro que iban a recibir.
Mala suerte muchachos, leo en el Mercurio de hoy el rotundo fracaso de la demanda y el dictamen que los demandantes deberán pagar las costas de un juicio que se ha extendido por muchísimos años. Para llover sobre mojado, el Estado está abriendo un juicio por nulidad para que devuelvan los 10 millones que habían transado el año pasado ¿de donde van a sacar plata para pagar las costas ahora? En una de esas la Fundación Salvador Allende va a tener que sacar algunas cosas a remate, el sueldo de la Senadora Isabel Allende es bastante bueno pero ni soñar con que alcance para pagar lo que deben. En fin, como dice el dicho: esta vez les salió el tiro por la culata. No siempre van a ganar los frescos pues.
Ah siento un placer malsano cuando a un fresco le sale el tiro por la culata, o cuando matan a un asaltante, o cuando la turba muele a patadas a un ladrón. Esa es la verdadera justicia, nada de reeducación, el sufrimiento del delincuente es el premio para los que no nos gusta perjudicar a nadie. La venganza no es un placer muy moral que digamos, pero que diablos.
Cuando anduvo por Arica mi nueva amiga Ingrid, conversábamos sobre la ciudad y apareció un asunto del que ni me había dado cuenta: la precariedad en que vivimos por estos lados donde nadie se muere de hambre pero siempre estamos a medio morir saltando. Más que de las personas esa es una característica de toda la ciudad donde la mayoría tenemos medios de vida inseguros, vivimos haciendo malabares y habitualmente nos salvamos en el último segundo.
Yo miro para atrás y veo esto en mi propia historia, así como en casi todos mis amigos, acá parece que nadie vive asegurado, muy pocos tienen un sueldo fijo y la mayoría anda siempre al borde del desastre. Todo se improvisa pero al final vivimos felices y llenos de ilusiones. Arica es la ciudad de la montaña rusa donde un día estamos llenos de plata y al otro muertos de hambre, la ciudad del malabar. El taxista cuya familia depende de que no le pasen un parte, que no lo rchazen en la revisión técnica o que al auto no se le ocurra descomponerse, ese es el símbolo de la ciudad.
Incluso los más asegurados de todos, los políticos, andan tiritando cuando les cambia el gobierno y se quedan cesantes, en la pitilla. Acá no hay grandes empresas que puedan usar como pista de aterrizaje y la universidad, que es la gran esperanza de los políticos cesantes, también es precaria, depende la simpatía del Rector o el Decano de turno. En una ciudad donde la vida es tan fácil, este sentimiento de precariedad permanente es lo que nos da la adrenalina que nos falta, de otro modo nos moriríamos de aburrimiento.
Leo en La Estrella de Arica sobre unos empresarios españoles que anuncian la inversión de 80 millones de dólares en unos edificios fabulosos, con casinos y discotheques. Me imagino las ilusiones de los que están metidos en eso y creen que les va a resultar. Yo tengo alguna experiencia en esas cosas de cuando trabajé en el de Mar de la Paz, o cuando una empresa americana iba a construír un nuevo puerto. Por lo general siempre terminan siendo cuentos que no resisten ninguna evaluación seria pero, como dije, nos entusiasman y activan la adrenalina.
Gracias a Dios que no hay grandes empresas ni actividad económica, entonces estaríamos todos esclavizados a un horario de oficina, encerrados, con corbata, luchando por mantener un pedacito de seguridad que nos alcanza para llegar a fin de mes, todo eso en la ciudad más perfecta del mundo para no hacer nada. Para mí esa siempre ha sido la visión del infierno. Si es cierto todo eso de que a uno lo enjuician después que se muere y lo castigan yo estoy seguro que no me van a quemar ni nada de eso, me van a dar un trabajo de oficina, ese ser´mi castigo eterno y ahí si que me voy a arrepentir de cada una de las muchas maldades que he hecho. Por mientras pueda, me mantengo vago y en la pitilla, firme junto al pueblo, igual que el Clarín.

1 febrero, 2008

El gran Volpone

Archivado en: clarin. pey, volodia, volpone — tombrad @ 1:43 pm

Años atrás, en la calle Sotomayor entre Baquedano y Bolognesi, había un bar con música en vivo que se llamaba Puerto Libre, Debe haber sido el último lugar de esa clase que hubo en la ciudad donde se tocaba mucho jazz, especialmente de músicos aficionados. Era un local muy chico, no más de 30 mesas que todas las noches se repletaba.

Tomarse un trago con buena música en vivo es una experiencia muy agradable, imposible de encontrar en estos días en Arica. Y hay muchos buenos músicos y cantantes en la ciudad que solo tocan en su casa o en pequeños grupos. Algunos se juntaban en la casa de Allan Petersen en Chinchorro, pero parece que ahora Allan está en Iquique ganando billetón y todo ese grupo supongo que quedó dando vueltas por algún lado.

En Iquique el bar Runas -que es enorme- se repleta gracias a la música en vivo, si no me equivoco es de un amigo ariqueño; nadie es profeta en su tierra. Claro, es Iquique donde hay mucha más gente aburrida con plata, pero también como me lo hizo notar Oscar allá hay 20 o más lugares parecidos y en Arica no hay ni uno. Mal que mal, siempre hay pequeños grupitos con plata y ganas de divertirse: la burocracia del nuevo gobierno regional sin ir muy lejos, esos que almuerzan en el Maracuyá con la chequera fiscal, seguramente irían encantados, a cortar la cola de los gastos de representación, a un buen bar con música en vivo. Si una vez funcionó en Arica, bien podría tener una segunda vuelta.

Conversando con amigos del ambiente farandulero, me dicen que el problema está en los costos: cualquier espectáculo en vivo es costoso y no hay garantía de que se financie. Pero yo creo que hay mucho músico y cantante aficionado dando vueltas que actuarían por la oportunidad de tener un micrófono, público y un par de tragos gratis. Eso sería para empezar porque si el asunto prende ahi tendrían que ganar todos, como buenos hermanitos. Recuerdo algunas buenas experiencias anteriores de cuando Arica era mucho más entretenida: el Infiernillo y sus noches de aficionados en los ochentas, Donde Aliro, de mi amigo Aliro Prat en los noventas, el Puerto Libre, todos tuvieron su ciclo y anduvieron muy bien. El punto es que en Arica hay harto músico y cantante suelto que no tienen donde presentarse, hace falta un lugar con “open mic” donde los aficionados se suban y hagan su perfomance como hubo alguna vez. En fin, vamos a otra cosa

El gran Volpone

Entre mis recuerdos más antiguos están los del año 1959 cuando vivíamos en la Calle Galvez al ladito del diario “Clarin” Firme Junto al Pueblo, que en esos años era el medio de prensa más influyente de Chile. Como mi mamá tenía una facilidad enorme para hacer amigos, al poco tiempo conocíamos a los columnistas “Sherlok Holmes”, su esposa “La Huasa”, el profesor “Jean de Fremisse” y varios famosos periodistas de esa época. Incluso una vez me llevaron al diario en mi calidad de seudo-niño prodigio para que hiciera unos dibujos y para verguenza de todos hice unos mamarrachos horribles, pero bueno, lo que les quería contar es la extraordinaria personalidad que era el dueño del diario: Darío Sainte Marie, alias Volpone (“Cavernarios, el pensamiento no se multa ni se encarcela”) .

Busqué mucho en Internet tratando de encontrar una fotografía de Volpone, no hubo caso, pero tengo el recuerdo clarísimo con lentes oscuros, sombrero y terno negro impecable, llegaba en un auto -según decían- mucho mejor que el de la presidencia de la república, Sainte Marie era sin duda el hombre más poderoso del país en esos años “podía poner presidentes y sacar ministros” con un par de artículos en su diario. Encontré un par de artículos muy nostalgicos sobre lo que fue el diario Clarin esos años, por supuesto dicen puras mentiras e idealizaciones, el Clarin fue el primer diario de prensa amarilla en Chile, luego vinieron muchos más pero ese fue el papi, el fundador del periodismo al mejor postor, al servicio de intereses políticos y económicos. Los grandes políticos de la época hacían fila en la casa de Volpone para el besamanos y de paso comprometer el diezmo.

Poco antes del golpe en 1973, Salvador Allende comenzó a comprar por cuenta propia y usando terceras personas los principales medios de comunicación del país: transó con la familia Hirmas por la Radio Portales y pagó más de un millón de dólares a Volpone, por la compra del Clarin, usando el nombre de don Víctor Pey. No se si Volpone fue un tipo muy afortunado o endiabladamente habil, porque justo después vino el golpe y él ya estaba seguro en Londres, con su millón trescientos en el bolsillo. No hay que olvidar que en esos años un millón de dólares era una suma estratosférica, Volpone -que se definía como el primer hombre de negocios del periodismo- no solo se salvó de la expropiación y de los palos sino que además se convirtió en archimillonario.

Pero la historia no termina allí, en los 90 llegó la democracia y en un confuso juicio contra el estado por la expropiación del Clarin ¡la sucesión de Volpone y dos supuestos socios recibieron nueve millones de dólares adicionales en compensación!. Esa si que es suerte, ahora don Victor Pey lleva décadas demandando al fisco de Chile por ¡517 millones de dólares!, se dice que actúa en beneficio de la familia Allende aunque el oficialmente niega haber sido palo blanco, sin embargo el inefable Joan Garcés es parte del litigio a nombre de la fundación Salvador Allende, a la que Pey cedió buena parte de sus derechos. ¡Que historia más turbia! ¿de donde sacó Allende el millón de dólares en efectivo para pagarle a Volpone, cuando en Chile los dólares eran más escasos que una mina de diamantes?, nadie sabe, solo se comenta a media voz entre chismes y susurros.

Lo que es yo, conservo el recuerdo del ídolo de mi niñez, Darío Sainte Marie, el hombre más poderoso de Chile en su época, que tenía un auto mejor que el del presidente. El juicio y la foto del Clarin me trajo un montón de recuerdos, yo tenía 4 o5 años y vivíamos casi al lado, en el segundo piso. Que cosas ¿no?. A propósito todas estas chocherías se me ocurrieron leyendo el divertidísimo blog de Curvas Políticas, muy entretenido, lo recomiendo a pesar de las detestables ideas políticas de las curvettes.

A propósito en su última entrada curves preguntaba si los ricos llorarán la muerte de Volodia Teiltelboin. Claro que la van a llorar a moco tendido, recuerden que para los ricos el único comunista bueno es el comunista muerto. O sea Volodia ya es bueno, igual que Gladys. Bueno, la cosa es que me cargan todas las hipócritas loas cuando alguien se muere, seamos francos; casi nadie ha leído un libro de Volodia, en la prensa ponen “Muere el poeta…” la verdad es que Volodia fue un poeta bien malo cuando joven, aunque si fue un buen novelista. En los setentas me leí de un tirón su excelente novela histórica Pisagua, una semilla en el desierto.

En fin, así se va desgranando el choclo, ya nos tocará a nosotros, uno por uno.

El gran Volpone

Archivado en: clarin. pey, volodia, volpone — tombrad @ 1:43 pm

Años atrás, en la calle Sotomayor entre Baquedano y Bolognesi, había un bar con música en vivo que se llamaba Puerto Libre, Debe haber sido el último lugar de esa clase que hubo en la ciudad donde se tocaba mucho jazz, especialmente de músicos aficionados. Era un local muy chico, no más de 30 mesas que todas las noches se repletaba.

Tomarse un trago con buena música en vivo es una experiencia muy agradable, imposible de encontrar en estos días en Arica. Y hay muchos buenos músicos y cantantes en la ciudad que solo tocan en su casa o en pequeños grupos. Algunos se juntaban en la casa de Allan Petersen en Chinchorro, pero parece que ahora Allan está en Iquique ganando billetón y todo ese grupo supongo que quedó dando vueltas por algún lado.

En Iquique el bar Runas -que es enorme- se repleta gracias a la música en vivo, si no me equivoco es de un amigo ariqueño; nadie es profeta en su tierra. Claro, es Iquique donde hay mucha más gente aburrida con plata, pero también como me lo hizo notar Oscar allá hay 20 o más lugares parecidos y en Arica no hay ni uno. Mal que mal, siempre hay pequeños grupitos con plata y ganas de divertirse: la burocracia del nuevo gobierno regional sin ir muy lejos, esos que almuerzan en el Maracuyá con la chequera fiscal, seguramente irían encantados, a cortar la cola de los gastos de representación, a un buen bar con música en vivo. Si una vez funcionó en Arica, bien podría tener una segunda vuelta.

Conversando con amigos del ambiente farandulero, me dicen que el problema está en los costos: cualquier espectáculo en vivo es costoso y no hay garantía de que se financie. Pero yo creo que hay mucho músico y cantante aficionado dando vueltas que actuarían por la oportunidad de tener un micrófono, público y un par de tragos gratis. Eso sería para empezar porque si el asunto prende ahi tendrían que ganar todos, como buenos hermanitos. Recuerdo algunas buenas experiencias anteriores de cuando Arica era mucho más entretenida: el Infiernillo y sus noches de aficionados en los ochentas, Donde Aliro, de mi amigo Aliro Prat en los noventas, el Puerto Libre, todos tuvieron su ciclo y anduvieron muy bien. El punto es que en Arica hay harto músico y cantante suelto que no tienen donde presentarse, hace falta un lugar con “open mic” donde los aficionados se suban y hagan su perfomance como hubo alguna vez. En fin, vamos a otra cosa

El gran Volpone

Entre mis recuerdos más antiguos están los del año 1959 cuando vivíamos en la Calle Galvez al ladito del diario “Clarin” Firme Junto al Pueblo, que en esos años era el medio de prensa más influyente de Chile. Como mi mamá tenía una facilidad enorme para hacer amigos, al poco tiempo conocíamos a los columnistas “Sherlok Holmes”, su esposa “La Huasa”, el profesor “Jean de Fremisse” y varios famosos periodistas de esa época. Incluso una vez me llevaron al diario en mi calidad de seudo-niño prodigio para que hiciera unos dibujos y para verguenza de todos hice unos mamarrachos horribles, pero bueno, lo que les quería contar es la extraordinaria personalidad que era el dueño del diario: Darío Sainte Marie, alias Volpone (“Cavernarios, el pensamiento no se multa ni se encarcela”) .

Busqué mucho en Internet tratando de encontrar una fotografía de Volpone, no hubo caso, pero tengo el recuerdo clarísimo con lentes oscuros, sombrero y terno negro impecable, llegaba en un auto -según decían- mucho mejor que el de la presidencia de la república, Sainte Marie era sin duda el hombre más poderoso del país en esos años “podía poner presidentes y sacar ministros” con un par de artículos en su diario. Encontré un par de artículos muy nostalgicos sobre lo que fue el diario Clarin esos años, por supuesto dicen puras mentiras e idealizaciones, el Clarin fue el primer diario de prensa amarilla en Chile, luego vinieron muchos más pero ese fue el papi, el fundador del periodismo al mejor postor, al servicio de intereses políticos y económicos. Los grandes políticos de la época hacían fila en la casa de Volpone para el besamanos y de paso comprometer el diezmo.

Poco antes del golpe en 1973, Salvador Allende comenzó a comprar por cuenta propia y usando terceras personas los principales medios de comunicación del país: transó con la familia Hirmas por la Radio Portales y pagó más de un millón de dólares a Volpone, por la compra del Clarin, usando el nombre de don Víctor Pey. No se si Volpone fue un tipo muy afortunado o endiabladamente habil, porque justo después vino el golpe y él ya estaba seguro en Londres, con su millón trescientos en el bolsillo. No hay que olvidar que en esos años un millón de dólares era una suma estratosférica, Volpone -que se definía como el primer hombre de negocios del periodismo- no solo se salvó de la expropiación y de los palos sino que además se convirtió en archimillonario.

Pero la historia no termina allí, en los 90 llegó la democracia y en un confuso juicio contra el estado por la expropiación del Clarin ¡la sucesión de Volpone y dos supuestos socios recibieron nueve millones de dólares adicionales en compensación!. Esa si que es suerte, ahora don Victor Pey lleva décadas demandando al fisco de Chile por ¡517 millones de dólares!, se dice que actúa en beneficio de la familia Allende aunque el oficialmente niega haber sido palo blanco, sin embargo el inefable Joan Garcés es parte del litigio a nombre de la fundación Salvador Allende, a la que Pey cedió buena parte de sus derechos. ¡Que historia más turbia! ¿de donde sacó Allende el millón de dólares en efectivo para pagarle a Volpone, cuando en Chile los dólares eran más escasos que una mina de diamantes?, nadie sabe, solo se comenta a media voz entre chismes y susurros.

Lo que es yo, conservo el recuerdo del ídolo de mi niñez, Darío Sainte Marie, el hombre más poderoso de Chile en su época, que tenía un auto mejor que el del presidente. El juicio y la foto del Clarin me trajo un montón de recuerdos, yo tenía 4 o5 años y vivíamos casi al lado, en el segundo piso. Que cosas ¿no?. A propósito todas estas chocherías se me ocurrieron leyendo el divertidísimo blog de Curvas Políticas, muy entretenido, lo recomiendo a pesar de las detestables ideas políticas de las curvettes.

A propósito en su última entrada curves preguntaba si los ricos llorarán la muerte de Volodia Teiltelboin. Claro que la van a llorar a moco tendido, recuerden que para los ricos el único comunista bueno es el comunista muerto. O sea Volodia ya es bueno, igual que Gladys. Bueno, la cosa es que me cargan todas las hipócritas loas cuando alguien se muere, seamos francos; casi nadie ha leído un libro de Volodia, en la prensa ponen “Muere el poeta…” la verdad es que Volodia fue un poeta bien malo cuando joven, aunque si fue un buen novelista. En los setentas me leí de un tirón su excelente novela histórica Pisagua, una semilla en el desierto.

En fin, así se va desgranando el choclo, ya nos tocará a nosotros, uno por uno.

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