Le debemos mucho a los señores que el 4 de julio de 1776 se juntaron en Filadelfia a leer la Declaración de la Independencia, un texto extraordinario que dio origen de todas las democracias modernas, que se resumen escuetamente en su introducción:
Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios,el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.
Bien por Jefferson, Adams y Franklin, los guaripolas de la revolución, los Padres Fundadores. Comparo con nuestra historia y me da pena leer la secuela de mezquindades, envidias, traiciones, conspiraciones, narcisismo, irresponsabilidad, en fin, para que sigo, de nuestra independencia. De allí parten los problemas: Bolivar, Sucre, San Martín, O´Higgins, los Carrera eran demasiado humanos, repletos de pequeñeces, envidia y complejos, es feo tener que hablar así de nuestros fundadores porque también fueron valientes y llevaron una vida llena de sacrificios, pero esa es la verdad histórica, nos dejaron una mochila muy difícil de cargar. De esos años viene la tradición de que gobiernan los malos, el festín de los audaces que todavía sigue y tiene para rato. Pero mejor no llorar sobre la leche derramada, hay que seguir nomás, arando con los bueyes que tenemos y nos merecemos. Nos representan fielmente.
En nuestras escuelas se debería enseñar la declaración de independencia norteamericana y la historia de su revolución que fue un ejemplo para el mundo. Claro que toda moneda tiene dos caras, tuvieron esclavitud durante muchos años, persiguieron a los indios y los mataron como si se tratase de una plaga de ratones, son las diferencias entre lo que se dice y lo que se hace, pero igual fue una fecha gloriosa cuando nació la democracia moderna. La tierra de la libertad y hogar de los valientes se ha ido degradando con el tiempo, en algún momento la república pasó a ser imperio con los costos que todo eso trae.
El orgullo norteamericano, el optimismo y la confianza en si mismos debe haber empezado a desaparecer en los sesentas, Tom Wilke me dice que en su opinión los problemas partieron con la guerra de Vietnam, la sociedad empezó a cambiar, la gente se puso más cínica y mal intencionada, los políticos más ladrones y el estado más corrupto. La inmigración ilegal y masiva de mexicanos y centroamericanos también ha dejado un daño, cuando la ley se sobrepasa y se empieza a aceptar lo ilegal como inevitable todo empieza a corromperse. La competencia imposible con un país corrupto hasta la médula como es China, que no tiene nada que perder en un default, ha sido como un tiro de gracia sumado a los fanáticos del islam que sueñan con ver al gran satán americano destruído.
Tengo muchos amigos gringos que ven el futuro con pesimismo y preocupación, con enorme desilusión por el estado del país y su gobierno. Creo que el pesimismo económico está bien justificado porque la burbuja china va a reventar cualquier día de estos y los efectos en Estados Unidos serán devastadores. Pero todavía existe el capital humano, el amor a la libertad, el individualismo, el capital intelectual y -lo más importante- el enorme poder militar que los puede resguardar cuando venga el desplome.
Creo que USA -y para que decir Europa- están en una situación parecida a Arica, donde esperamos un terremoto enorme y un tsunami en cualquier momento, la energía se está acumulando, las señales se están dando y tendrá que reventar, claro que nosotros estamos mejor preparados porque somos mucho más chicos y relativamente autosuficientes, un desplome económico en USA será peor que un tsunami en Arica, sin duda.
Pero que tanto, hay que mirar el futuro con confianza porque lo peor que nos puede pasar es morirnos y que pasará eso es de lo único que podemos estar seguros, bueno, también de los cuernos. Hasta mañana.