Creo que hay algo mal cuando el gobierno pone como objetivo eliminar la pobreza, suena muy bien para ganar las elecciones pero dudo que sea un objetivo que valga la pena. Si aseguramos a todos que -hagan lo que hagan- no van a ser pobres estamos dando una pésima señal a las personas. Es como el cuento del viejito pascuero, los niños saben que es absurdo pero se prestan para el engaño y hasta le echan la culpa cuando no les gusta el regalo.
Partiendo por el hecho que la pobreza es siempre relativa -los pobres de hoy viven como los millonaros de la edad media, los pobres de Suecia probablemente viven como los ricos de Sudan- la única manera práctica de eliminar la pobreza sería igualando todos los ingresos, cosa que es imposible de conseguir, ni siquiera con una feroz dictadura. La eliminación de la pobreza es como el cuento del viejo pascuero, todos sabemos que es absurdo y todos hacemos como que creemos.
Estaba releyendo -otra vez- el genial libro de Pierre Daninos Los Comentarios y el Secreto del Mayor Thompson, se trata de las supuestas memorias de un gentleman inglés donde describe de manera muy divertida a Francia “gentil país de la desconfianza y la credulidad” y los franceses. Si lo encuentran en algún lado se los recomiendo, yo lo estuve buscando una versión para descargar en la web pero no lo encontré.
La diferencia entre Inglaterra y Francia es abismante y son paradigmas opuestos, como el polo norte y polo sur de un imán. En Sudamérica tenemos el ADN latino en nuestra médula osea, pero también hemos estado expuestos a sajones, especialmente en Chile con la gran inmigración de alemanes e ingleses. Chile debe ser uno de los países menos afrancesados de América Latina.
Fíjense que en 1776 se declara la independencia en Filadelfia, mientras que en 1789 se produce la toma de la Bastilla en Francia, ambos en el mes de julio y modelaron la historia para el resto del mundo. Los dos eventos muestran claramente las diferencias entre ingleses y franceses: mientras que los prácticos reyes ingleses firmaron la Carta Magna en 1215 limitando sus poderes y permitiendo un parlamento, los reyes de Francia siguieron empeñados durante varios siglos en el derecho divino que les permitía gobernar como se les antojara.
La democracia inglesa partió con el golpe militar de Oliver Cromwell en 1649, que luego de algunos años, se negó a mantenerse en el poder supremo y cedió el gobierno a un protectorado de 140 hombres fieles, aunque seguía manejando los hilos desde atrás hasta que murió en 1658. En 1660 volvió la monarquía a Inglaterra con Carlos II.
En Francia en cambio durante el siglo 17 se consolidó la monarquía absoluta, con los Borbones Luis 14, 15 y 16 que reinaron sucesivamente hasta que a este último le cortaron la cabeza en la guillotina. Dicen que Luis 14, el Rey Sol se tomaba una botella de champagne cada desayuno, para empezar bien el día, esos eran reyes, aunque parece que esa era su única gracia porque durantes sus gobiernos mostraron un grado de estupidez e incapacidad enormes que terminaron con la orgía revolucionaria de 1789.
Francia e Inglaterra son dos mundos opuestos, a los franceses les encanta hablar, los ingleses prefieren hacer, en Francia los poetas y en la pérfida Albion los prácticos. Nosotros tenemos mucha herencia francesa después de todo: ¿se han fijado esa manía a buscarle justificación a todo? ¿la cantidad de idealistas y soñadores?. Nuestra política es -desde luego- francesa, la gente cree que basta decir que hay sol para que desaparezca la lluvia ¡que manera de creer en el poder de las palabras! por eso somos timados por cualquiera que hable bonito. Y hasta por lo que hablan feo con tal de que aparenten seguridad en lo que dicen, solo miren a Ricardo Lagos.
Estamos repletos de intelectuales charlatanes, excelentes para hablar y escribir, pero incapaces de hacer nada que valga la pena, la historia política de América Latina siguió la antorcha de la revolución francesa y el embrujo igualitario es nuestra enfermedad crónica, el cáncer que nos impide ir a cualquier parte. Mientras la gente se indigna porque hay pobres y teoriza acerca del problema, nadie se preocupa de crear riqueza, creemos que las cosas que hablamos se convierten en realidad por arte de magia. Ah la maldita herencia francesa: Benjamín Vicuña Mackena, Victorino Lastarria, Balmaceda, nuestra historia está llena de afrancesados, la liberte eqalite, fraternite nos persigue como la peste. Ah ya estoy despotricando de nuevo ¿será la edad? segurmente todos llevamos un pequeño francés y un práctico inglés dentro, es como el Yin y el Yang. Y para despedirme, esta pildorita de don John Stuart Mill:
El poder mismo es ilegítimo. El mejor Gobierno no tiene más títulos para él que el peor. Es tan nocivo, o más, cuando se ejerce de acuerdo con la opinión pública que cuando se ejerce contra ella.
Ah, mejor me pongo a hacer algo útil, como leer el manuscrito que me dejó mi amigo Tom Wilke, está en inglés y es muy enredado, necesito tiempo. Hasta mañana.
