Cuando se habla de protección contra copia me acuerdo de los que copiaban en las pruebas en la universidad. De los ciento y tantos de nuestra promoción somos tres los que me consta que no copiábamos, así de extendido era el asunto.
Yo no tenía nada contra los que copiaban, otros mucho más inteligentes que yo lo hacían y siempre pensé que era un recurso válido y eficiente. Yo no copiaba por una cuestión de prestigio, Dietram Eitner no copiaba porque era muy orgulloso y otro que no voy a nombrar no copiaba simplemente porque le daba miedo. En el fondo se trataba de aprovechar el esfuerzo ajeno en beneficio propio ¿para que estudiar si otro podía hacerlo por uno? a veces se conseguían las pruebas por anticipado y las resolvían colectivamente, así iban a la segura.
Es bastante lógico y eso mismo se aplica a la copia de software ¿por que pagar si lo puedo conseguir gratis?. Yo nunca he sido un moralista -lo bueno es lo que me conviene- y la justicia no es algo que me conmueva especialmente, aunque siempre me ha preocupado mucho la reputación.
La copia del software es un buen ejemplo porque allí empezó el problema, en el software libre como en muchas otras cosas los verdaderos temas se esconden detrás de una capa de demagogia. El verdadero tema es que ciertas tecnologías y productos son cada día más fáciles de copiar, cualquiera puede hacerlo y esa es la explicación del software libre, no el yaba-daba de Richard Stallman acerca de las virtudes de compartir ni nada por el estilo. Si existiese alguna protección eficiente contra copia para ciertas tecnologías ni el Software Libre ni el Open Source habrían tenido la menor posibilidad de éxito.
Y ojo que esto se aplica a muchas otras cosas: música, películas, vacunas, libros, semillas, biotecnologías, etc. Lo que pasa con el software es un aviso de lo que pasará con todos las demás productos que dependen de una protección por derecho de copia; a medida que las tecnologías se hagan inherentemente copiables -como está ocurriendo en muchos campos- el copyrigth y las patentes dejarán de ser una protección eficiente. Es un proceso que ya está sucediendo.
Imagínense que un importante laboratorio logra desarrollar una droga de amplio espectro contra el cáncer, seguramente querrá recuperar sus años de investigación y tener el derecho de beneficios exclusivos, pero ¿que pasaría si cualquier país decide soberanamente copiarla? hay países como Irán, India o China que no tendrían muchos escrúpulos en hacerlo y si la distribuyen a un costo muy bajo -no tienen inversión previa que recuperar- serán vistos como los nuevos Robin Hood del mundo.
Cuando yo escribía y vendía software, a principios de los ochentas, recuerdo que nuestra principal preocupación era hacer esquemas de protección para que no nos copiaran los programas, según recuerdo la única protección que funcionaba era hacer los programas tan malos e ininteligibles que necesitaran que el que los escribió los estuviera parchando cada cierto tiempo. Eran los años del programador acabronado.
Esos tiempos ya pasaron y hubo que inventar otras maneras de ganarse el caviar de cada día, entonces fue cuando aparecieron los conceptos de freeware, Software Libre y Open Source. Un ejemplo de freeware es la especie de licencia que yo tengo en este blog y que aplico para todos mis contenidos en la web:
“Este weblog no está protegido por licencias de ningún tipo, si desea copiar algo (tal como lo mucho que yo he copiado) sientase libre de hacerlo pues yo no tengo ningún inconveniente con que me copien, aunque la cortesía aconseja citar la fuente. Si así no lo hiciera reciba de mi parte la poderosa maldición de mis ancestros gitanos, seguramente contraerá el AIDS y se le caerán todos y cada uno de sus dientes”
En otras palabras “ahí está, haga con él lo que se le antoje, yo se lo regalo”. El problema potencial es que amparado en esa licencia alguien podría reunir todas mis agudezas, registrar los derechos, publicar un libro que seguramente lo hará millonario y finalmente ¡prohibirme que publique su material!. Como es muy improbable que alguien gane un solo peso publicando mis tonteras no es cosa que me quite el sueño, y si alguien las publicara y me hiciera un juicio yo tendría una publicidad personal mucho más valiosa que guardando acabronadamente mis derechos.
Otro enfoque es el Free Software de Stallman que de manera más general se representa por las licencias Creative Commons o las GNU. Software libre básicamente significa que nadie puede restringir el derecho a copiarlo y compartirlo (como el avivato de mi ejemplo) ni puede lucrar por su cuenta con las copias. Hay otro enfoque más práctico que es el Open Source, que deja en libertad a los copiones para hacer negocio, la diferencia entre ambos conceptos se puede leer aquí.
El asunto es que a medida que se hace técnicamente imposible controlar las copias los argumentos morales van perdiendo sentido, con el tiempo la piratería se irá transformando en algo cada vez más aceptado hasta que llege a ser decente y las patentes o copyrigths serán un mal recuerdo de los años en que los creadores querían acabronarse y cobrar regalías por su trabajo. En verdad espero que así sea y que se termine pronto esta farsa de la protección contra copia que es tanto o más inútil que las leyes contra las drogas.
Y ya que escribí sobre copias y copiones los invito a ver el slideswow de precordillera, desierto y altiplano, ninguna de las fotos es mía son parte de la enciclopedia Arica Territorio Andino del doctor Renato Aguirre Bianchi. Hasta mañana.