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Los gobiernos de cualquier color político, tienen tres objetivos económicos fundamentales: alto empleo, precios estables y crecimiento rápido. Claro que ofrecen miles de otras cosas como justicia social, erradicación de la pobreza, educación para todos, salud gratuita, sueldos más altos y etc. etc. pero existe acuerdo que los tres objetivos mencionados son de los pocos que realmente están dentro del alcance de las políticas de gobierno.
Para lograr los objetivos el gobierno dispone de la política fiscal, que es lo que recoge en impuestos y como los gasta. También cuenta con la política monetaria, que es la cantidad de dinero que inyecta al sistema. Claro que todo esto tiene muchas más componentes pero mi idea es ponerlo de manera simple.
Hasta aquí todos están más o menos de acuerdo, pero en este punto es donde viene la diferencia según como se mire el problema. Algunos piensan que la economía de los países es la acumulación de las economías individuales y se debe regir por más o menos los mismos principios que la microeconomía: por ejemplo no gastar más de lo que se tiene o produce, como la expresó el escritor Dickens en la Ecuación de Micauber.
Pero hay otro punto de vista, luego de la Gran Depresión de 1929 apareció Keynes, con un sofisticado análisis decía que los gobiernos no necesitan regirse por los principios económicos que son buenos para los individuos, por el contrario, podían inyectar más dinero en la economía y gastar porque eso activaría la demanda y produciría crecimiento por si mismo. Por eso proponía, medio en broma, enterrar basura y contratar personas para que salgan a buscarla.
El mayor problema con aplicar la receta de Keynes es que provoca inflación: mientras más gasta el gobierno los precios suben con mayor velocidad y entonces el dinero vale cada vez menos.Un buen ejemplo fue la política expansiva de Allende entre 1970 y 1973. Si fijamos en 100 los salarios reales promedio de un obrero chileno en 1970 tendríamos:
1970 salario real 100
1971 salario real 123
1972 salario real 103
1973 salario real 77
Lo malo es que tomó ocho años de política de shock, tremendamente restrictiva para volver a recuperar -recién en 1981- el nivel de salarios de 1970
Pero sabemos que el caso de Allende fue excepcional, como en algún momento pasó en Argentina, Perú o Brasil. Casi nadie defiende ahora la expansión exagerada porque es claro que terminó perjudicando a los pobres. Lo que dicen ahora los neo keynesianos es que un poquito de inflación podría aumentar el empleo. Mal que mal la Curva de Phillips propone que la inflación y el empleo están relacionados directamente, si quieres empleo tienes que aguantar inflación, en cambio si quieres estabilidad de precios tendrás que aceptar desempleo.
Así los nuevos keynesianos ven la política fiscal como un trabajo de sintonía fina donde se puede colocar un objetivo de desempleo y de inflación deseados y mantenerlos ajustados regulando cuidadosamente los impuestos, el gasto público y la cantidad de dinero que se inyecta en la economía.
Por desgracia eso es imposible: una pequeña inflación es como un pequeño embarazo, no se puede detener a menos que se usen medidas más o menos violentas, la aceleración de los precios crea su propia dinámica. Pero hay otro problema mucho más grande de la curva de Phillips: que solo se cumple cuando las variables nominales son más o menos igual que las reales, cosa que rara vez ocurre en la vida real.
Creo que esta idea de que no se pueden controlar variables reales (empleo, inflación, crecimiento) usando variables nominales (gasto público, tasa de interés nominal) es el aporte de Friedman en el interesante artículo The role of monetary policy que he estado leyendo.
Yo pienso que es muy poco bien y mucho mal el que puede hacer el gobierno con políticas fiscales y monetarias. Dudo que este al alcance de ningún gobierno asegurar un bajo desempleo, baja inflación o alto crecimiento, pero si hay harta evidencia que las malas políticas macro pueden producir desempleo, inflación y detener el crecimiento, especialmente las políticas redistributivas.
Dudo que algún gobierno pueda hacer milagros con mucho gasto público, más regulaciones y leyes. Por el contrario, al poco tiempo eso lleva a alta cesantía, inflación y pobreza global. Creo que la economía de los gobiernos no queda afuera de los principios conocidos de la economía de persona y empresas: el que gasta mucho y produce poco se arruina, ya sea persona, empresa o país. Pero siempre habrá gente que antepone sus necesidades a sus capacidades y su destino es la ruina, de ellos y nuestra porque son muchos y votan.
En su artículo Friedman dice que es bien poco lo que la política monetaria puede hacer: no puede afectar la tasa de interés ni estimular el empleo de manera permanente, puede hacerlo por un tiempo pero enseguida viene el ajuste a las tasas naturales. Lo que si puede hacer una política monetaria es evitar o atenuar los desbalances y ajustes traumáticos por medio de un aumento pequeño y sostenido en el tiempo de la cantidad de dinero que se ingresa a la economía.
Es exactamente lo contrario a lo que el neo keynesiano Ben Berbanke -erudito en la depresión de 1929- está haciendo con la impresión masiva de billetes a un nivel nunca antes visto. Y nadie reclama demasiado porque la economía de USA sigue siendo lejos la más sólida del mundo a pesar que están haciendo pedazos el valor de su moneda. A todo el mundo le gusta la plata dulce, al menos en el principio, mientras sirve para comprar algo. Hasta mañana.