Tomas Bradanovic

18 enero, 2009

Animo y valor

Archivado en: futurologia — tombrad @ 12:05 am


De acuerdo a mi nueva vida de ocio me fuí a dormir siesta a la casa rodante y antes de soñar con los angelitos busque algo que leer. Y así fue como em encontré con un ejemplar de The Economist de mayo del 2000 ¡Que entretenido leer una revista de hace casi 10 años!, especialmente si se trata de esas revistas que se dedican a anunciar las nuevas tendencias.

Su artículo central se refiere a la alarmante baja del desempleo en USA y los esfuerzos desesperados de las empresas para reclutar gente que quiera trabajar: “para reclutar y retener a sus trabajadores, las empresas ofrecen bonos, servicios de concierge y asignaciones para comprar ropa de marca” otro empleador dice “La gente me pregunta ¿pides un test de drogas? yo les digo que no pido test de ninguna clase, no quiero quedarme sin empleados” ese mismo pequeño empresario tuvo que ofrecer un nuevo bono bisemanal de US$ 50, “es una situacion aterrorizante pensar que podría perder a algún empleado”. En abril del año 2000 el desempleo alcanzó una de las cifras más bajas de la historia de USA 2.9%

Gary S. Becker escribía en su columna “Egads! the left is unchaining the world´s economies” y decía que las grandes liberalizaciones económicas estaban llegando de la mano de gobiernos de izquierda, ponía como ejemplo al gobierno de Clinton, a Fernando de la Rúa en Argentina y a los gobiernos social demócratas de Francia, Alemania e Inglaterra. Con la perspectiva del tiempo se puede ver cuan equivocado estuvo el premio Nobel en esa columna, no supo distinguir las verdaderas liberalizaciones de los negociados en muchos de esos países que vinieron a reventar años más tarde (Fredie Mac y Fanny Mae se incubaron justamente en esos años de Clinton).

La mayoría de las tendencias que entonces se anunciaban hoy parecen bastante ingenuas, lo que muestra que la futurología es un negocio riesgoso y los que se dedican a eso deberían morir jóvenes, antes de ser desmentidos por la cruda realidad.

Pasó algo divertido hoy porque publicaron en El Morrocotudo una entrada de este Templo del Ocio referente a la campaña del Conace, donde usaba algunos adjetivos bien derogatorios como hipócritas, secos para el trago y otras frases por el estilo no muy educadas. Francamente no me gustaría adquirir notoriedad insultando al estilo reality show, aunque a la gente le encantan esos comentarios, en medios más formales que este prefiero usar más argumentos que adjetivos.
En este Templo del Ocio en cambio coloco lo que se me antoja, porque no tiene más connotación que el grupo de amigos que me lee, está dedicado a un público de más confianza y me puedo dar ciertos relajos en cuanto a las formas, total, escribo una entrada todos los días y no me voy a poner a editar las cosas que coloco pensando en que van a opinar o cosas por el estilo. En la columna de la Estrella soy más cuidadoso editando las palabras que uso, pero acá es sin filtro la cosa. En cualquier caso como todo lo que escribo es de dominio público es inevitable que a veces mis locuras se cuelen.

Estrategia para tiempos difíciles, si tuviese que dar algunos consejos a un amigo que la esté pasando mal, creo que -basado en mi amplia experiencia en el tema- le recomendaría lo siguiente:

1.- Calarse, quedar inmóvil, no hacer nada ni menos intentar negocios, cuando uno está en problemas de plata, generalmente se piensa y decide muy mal, cometiendo los peores errores, lo mejor es entrar en una especie de estado de coma consumiendo el mínimo absoluto de recursos y dejando pasar el tiempo. El tiempo es nuestro amigo, solo hay que esperar que la solución llegue sola aunque se demore un par de años
2.-Fundirse, no pagar ninguna deuda hasta nuevo aviso, otro gran error es distraer los pocos recursos en pagar deudas en lugar de usarlos para sobrevivir. No existe deuda tan urgente que no se pueda dejar de pagar
3.-Olvidarse de los escrúpulos, cuando se trata de sobrevivir, hay que olvidarse de la verguenza que es el peor enemigo en esos casos, pedir prestado a todo el mundo (menos a mí), pedir trabajo, pedir favores, como bien dice el tango: el que no llora no mama y el qu no mama es un gil.
En fin, con esa receta yo he capeado muchos años de desastre financiero, sobre todo con mucho ánimo pensando que no eres el único que anda pato, el mundo está lleno de gente en iguales o peores condiciones. Esos serían mis consejos compadre, como dijo Arturo Prat “ánimo y valor”. que no hay mal que dure 100 años.

13 julio, 2008

Futurología?

Archivado en: futurologia — tombrad @ 12:26 pm

Anoche me junté con mis amigos del glorioso Radio Club de Arica. Yo fuí radioaficionado en los años 80 (CE1-OFD) y aunque muy pocas veces hacía radio me gustaba ver como experimentaban con las antenas y equipos y -sobre todo- cuando nos juntábamos a conversar y tomar unas saludables piscolas en el club. Como los cometas, me aparezco por allá cada 100 años más o menos porque siempre es un gusto encontrarse con viejos amigos.

La radioafición ha cambiado enormemente con el paso del tiempo, antes un buen aficionado debía saber telegrafía y poder transmitir a una velocidad mínima de palabras por minuto porque en caso de emergencia es lo más fácil de emitir, ahora no creo que sirva de mucho porque son contados con los dedos de la mano los que saben el código Morse.

Conversábamos lo típico de estas organizaciones: el club se dividió y ahora se va a volver a dividir, mientras menos aficionados hay más se fragmentan igual que el Partido Obrero Revolucionario de la Historia de Maita. Hay mucha gente mayor en la radio como don Eliseo Vasquez que a sus ochenta y tantos sigue igualito que hace veinte, una enciclopedia viviente de los pueblos del interior. En fin, un buen rato conversando y recordando los tiempos aquellos.

Conversábamos sobre lo difícil que es imaginar el futuro, si alguien en los años setenta nos hubiese dicho que íbamos a vivir en un mundo donde todos tendrían un comunicador en el bolsillo como Dick Tracy ni lo hubiesemos soñado, ahora hasta los niños chicos tienen teléfono celular, las comunicaciones es una de los cambios más dramáticos que nos ha tocado vivir. Yo me acuerdo de la emoción de estar hablando por primera vez con alguien en Alaska o Japón, entendiéndonos apenas entre pitos y ruido de frituras, lo mismo que hoy podemos hacer nítidamente y sin problemas usando Skype o algún tipo de chat.

¿Que vendrá ahora? difícil saberlo porque cuando uno proyecta el futuro casi siempre se equivoca, probablemente en pocos años más cada uno de nosotros será fácilmente ubicable desde cualquier lugar del mundo bien sea por GPS o por la huella que van dejando los teléfonos celulares. Un número de identificación universal -algo así como una URL personal- es algo lógico y muy necesario aunque a muchos no les guste la idea y lo asocien con Nostradamus y tonteras por el estilo, en el fondo es exactamente lo mismo que nuestra combinación de nombres y apellidos, pero expresado por un número único, a medida que nos globalizamos esto se va haciendo indispensable.

Más allá de eso no tengo idea, pero seguro que vendrán muchas cosas que hoy ni imaginamos mientras que otras que creemos importantes van a pasar sin pena ni gloria. Recuerdo a fines de los setentas cuando nadie dudaba que la programación de computadoras iba a ser la profesión del futuro, algo que nadie ponía en duda era que a partir del año 2000 iba a haber un grupo muy pequeño y selecto de técnicos con capacidad para entenderse con los computadores, y que ellos iban a ser los profesionales más requeridos y mejor pagados del mundo. Ahora que estoy supervisando un proyecto de informática relativamente grande y veo a los pobres programadores trabajando como remeros de una galera, me doy cuenta de lo arriesgado que resulta hacer estos pronósticos futuristas.

En los noventas se pensó que la profesión del futuro iba a ser el diseño gráfico por computador, muy pocos dudaban que la publicidad por Internet sería el negocio más grande del siglo XXI y que las personas capaces de hacer diseños atractivos para Internet serían los nuevos superstar del arte publicitario, se hacían concursos de diseño donde competían bellísimas combinaciones de formas y colores. Pasó el tiempo sin embargo y todo el sueño de Internet como El Dorado de los publicistas se desinfló, el diseño en papel sigue siendo el único bien pagado mientras que para el diseño de sitios web compiten millones de artistas del hambre disputando lo poco que pueden ganar, cuando alguien les paga.

Me atrevería a decir que en los años que vienen los contenidos por Internet irán tomando valor, siempre y cuando se ajusten a las reglas de este nuevo medio: deben ser masivos, únicos, especializados y sobre todo contener mucha información que resulte útil para alguien. Cualquier colección masiva de contenidos puede resultar valiosa: todo sobre el Honda CRX, todo sobre la comida peruana, todo sobre Arica, la clave en estos casos es la palabra “todo” que debe ser lo más cercana posible a la totalidad del conocimiento disponible. Mientras más conocimiento, más valor. Esta idea es algo que intuí hace varios años y por eso dedico todos los días a escribir algo en este Templo del Ocio, se podría decir que estoy juntando un compendio de “todo sobre nada”, entre los dos blog debo llevar unas 2.500 entradas de trivialidades y mientras más le agregue mejor.

Durante mucho tiempo me han preguntado que se gana con eso, yo tengo experiencia práctica porque el año 2000 por primera vez alguien que leyó mi blog me ofreció un trabajo lo suficientemente relajado, que me dió para comer y tomar durante 7 largos años, la verdad es que todas mis lucas desde el 2000 han salido por contactos del blog así es que se podría decir que he ganado bastante con el asunto.

En Internet podríamos decir que la conexión equivale al hardware y los contenidos al software, a nosotros no nos interesan las conexiones, por más importantes que sean, sino los contenidos, tal como no nos interesa tanto las características técnicas de nuestro computador sino los programas que podemos ejecutar. Esto es algo de lo que poca gente tiene conciencia todavía, mucho menos en las oficinas del gobierno encargadas de “tecnología” o “innovación” donde la inteligencia no es muy abundante que digamos. Por eso los políticos se desgañitan alegando por el acceso y la banda ancha, cuando lo que en realidad importa es la generación de contenidos exitosos.

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