
Y me fuí a la revisión técnica sin investigar siquiera la posibilidad de pasarla con fast-track, a lo macho nomás, llegue con el Green Monster a que lo revisaran. Todos me miraban y se reían para callado porque el auto está entero oxidado y la pintura ya se está descascarando. Mientras los ignoraba olímpicamente entregué las llaves y me fui a la oficina a ver como maltrataban el pobre autito.
Después de un buen rato en que se juntaron a ver todos los mecánicos, el auto finalmente salió, rechazado. Al entregar el informe el mecánico me dijo sonriente lo único que tiene bueno son los espejos. Pero no era para tanto, la lista completa era:
1-Quebrado plástico, mica modifica luminosidad
2-Inexistencia o mal funcionamiento del señalizador de viraje
3-Inexistencia o mal funcionamiento de la luz de freno
4-Inexistencia o mal funcionamiento de la luz de posición
5-Neumático con profundidad de dibujo menor a 1.6 mm
6-Fugas y roturas en flanche o tubo de escape
Manos a la obra, fuí donde un maestro de acrílicos que me arregló la mica (1) por US$ 8. Luego a un eléctrico me arregló todos los problemas de luces (2, 3, 4) todo por US$ 5. Ahora me queda arreglar el tubo de escape (unos US$ 8) y compar un neumático usado en USA$ 10.- Sumando todo, con US$ 31.- quedo listo para sacar el seguro y permiso de circulación ¡tomasito on the road de nuevo!. El motor es una seda ¡que rico manejar un auto con carburador! uno patea el acelerador y sabe que entrará un chorro de gasolina sin ningún maldito computador que se entrometa entre mi pié y la cámara de combustión. Adoro los autos carburados.
Conversaba con la Pilar que íbamos a hacer en años nuevo, mi idea es trabajar lo menos posible y se me ocurrió la solución ideal: colocaré la casa rodante en la Playa Chinchorro, frente al Grupin de Carabineros donde están los estacionamientos y nos vamos todos a la playa a hacer un asado en la noche. Creo que es lo mejor y así yo vuelvo a mi casa rodante en la playa hasta nuevo aviso. Bueno, bonito y barato. Voy a trabajar muy poco y a gastar menos, todos felices comeremos perdices. Ojalá que todo salga bien esta vez.
¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
A ver si vuelvo a dormir frente a la playa, soñando con el tsunami que viene y me lleva con casa y todo.