
Nunca pensé que Alfredo Gardilcic se iba a morir antes que yo, tenía diez años menos que mi y como deportista estaba en perfecta condición física, hoy al llegar a la casa la Pilar me contó que había muerto a las dos de la tarde en un accidente en parapente. Un ariqueño neto menos, y así se va desgranando el choclo.
No éramos amigos pero lo ubicaba desde la universidad, un par de veces conversamos cosas de negocio y durante un año o dos éramos vecinos en el mismo antiguo edificio de calle 21 de Mayo, nos saludábamos y me caía bien por referencias porque varios de mis amigos lo conocían bien. Tenía la impresión de que era un tipo muy sencillo pese a que en los ochentas era parte del jet set local porque su familia es muy conocida.
Desde hace varios años se apasionó por el parapente acrobático y normalmente aterrizaba cerca de mi casa rodante en La Lisera después de sus escalofriantes piruetas, hoy fue la última porque en una caída el paracaídas de emergencia se le enredó con el parapente. En fin, de verdad lo siento mucho por su familia, aunque supongo que murió haciendo lo que le gustaba.
A propósito, ayer en la familia de Marcelo hicieron una misa para recordar un año de su muerte, yo le tengo urticaria a las iglesias pero que diablos, en medio del asado se me ocurrió pasar a saludar a mi compadre y sobre todo a la familia que hace tiempo que no los veo. Y me arranqué del asado con el jockey del Rapa Nui que Marcelo me había regalado hace poco más de un año. Cuando me iba acercando a la iglesia San Marcos escucho una música de Wagner, los Nibelungos a todo volúmen. Diablos -pensé- esta si que debe ser una misa rara, pero cuando me acerco más a la puerta veo una guardia de honor de carabineros ¡me habían pasado mal la hora y no había misa sino el matrimonio de un carabinero!. Mi compadre, hasta después de muerto sigue haciéndo bromas. En fin, me quede con las ganas de saludarlos.
Para allá vamos todos muchachos, vamos haciéndonos la idea, en un momento estamos vivos y un segundo después muertos, así es la cosa, mejor acostumbrarnos porque es una de las dos únicas cosas de que podemos estar seguros, según la Ley de Bradanovic.
El sábado en la mañana ví a un tipo vendiendo leche de burra en la calle, con la correspondiente burra, el jarro y las palanganas. Recuerdo que algunas veces cuando chico me hicieron tomar ese asqueroso brebaje que, según nuestra sabiduría popular, puede curar cualquier enfermedad desde el enfisema pulmonar hasta el cáncer al estómago. Obvio que yo no creo ni una palabra de eso, pero parece que es un excelente negocio porque el dueño de los burros y burras viene desde la Serena con sus animales, la foto de la calle Velasquez en Arica muestra en 1940 cuando también vendían leche de burra y también colocaban propaganda electoral en el Morro, hay cosas que no cambian.
Poco a poco me encuentro con ariqueños que han leído este Templo del Ocio, el otro día fui a una oficina de la universidad y la encargada me dijo que se reía mucho con mis tonteras. Un jeep estaba enterrado en la playa y me acerqué a ver si podía ayudar y el chofer me dijo “hey, yo leo tu blog”. Antes de ayer me estaba estacionando y un taxista que pasaba me gritó ¡sigue escribiendo Tomás! bueno, la verdad es que también es un amigo, el Polo Aravena, pero no tenía idea que el igual perdía el tiempo leyendo estas sandeces. Lo divertido es que durante muchos años nadie leía este blog en Arica, ni tenían idea que existía. Mi conclusión es que la gente en la ciudad está empezando a usar masivamente Internet y creo que este es un año de corte ¡como sería si pudiera financiar Arica Virtual! pero en fin, como decía Eduardo de Calixto: soñar no cuesta nada.
En fin, si algún día me hago localmente famosillo ¿me echaría a perder la fama? seguro que sí, me pondría insoportable, petulante, me dedicaría a la política y me robaría hasta el gato, aunque termine en la cárcel, total, si para sufrir nacimos. Ya lo saben, si alguna vez aparezco metido en la política seré más y mejor ladrón que cualquiera de mis predecesores, me pueden cobrar la palabra nomás. Bah, mucho mejor en casita tranquilei nomás, hasta mañana.