
Después de que la URSS se desintegró y nacieron varias repúblicas independientes de la antigua Unión Soviética, quedó un problema con algunas provincias de las nuevas repúblicas que tenían mucha población rusa o con simpatías por Rusia, especialmente en las regiones de frontera. Es lo que pasó con Georgia que desde su creación tuvo problemas con algunas provincias separatistas donde hay mucha presión para independizarse. En varias otras de esas nuevas repúblicas existen problemas similares.
Por una especie de continuación de la guerra fría, USA apoya fuertemente a los países que se separaron de la URSS y que supuestamente ayudarían a contener la tentación rusa de volver a construir un imperio totalitario. Una versión desteñida de esta guerra fría existe en Georgia, donde USA tiener muchos asesores militares, los apoya con equipamiento, inteligencia y políticamente ayuda cuando puede. Pocos días atrás Georgia prendió la mecha invadiendo militarmente la provincia de Osetia que se había declarado independiente, lo que les valió un don bombardeo en inmediata represalia de los rusos.
Todas estas fintas seguramente que no pasarán a mayores, pero dejan mal parado a USA en su política de “cercar” a Rusia apoyando a las ex naciones sovieticas. A Bush solo le queda reclamar pero nada práctico puede hacer ante Rusia, molesta y decidida a mantener influencia entre los países que la rodean, un gran error de Estados Unidos al permitir la ocupación de Osetia, bien aprovechado por Putin. Siguen pensando con ideas de la guerra fría, cuando Rusia ya no es el imperio del mal de los años de Reagan, sino un país grande, muy corrupto y medio salvaje que hay que tratar con cuidado.